© Lubiana Himid

El gran premio del arte europeo el Turner Prize se celebra en Londres y generalmente lo ganan los artistas más raros y difíciles; incluso los más absurdos. Están apoyados por las grandes galerías y los premiados hoy, son los artistas más importantes del mañana. Lo ganaron Damian Hirst, Anish Kapoor, Jeremy Deller, Tillmans, etc. Ayer por primera vez, lo ganó una mujer de 63 años, negra, radical y por supuesto feminista. Los premios sirven en ocasiones de marketing de algunas cosas que deseamos se conviertan en “normales.”

Ganar el premio significó mucho para Himid “lo gané por todas las ocasiones en que pusimos nuestras cabezas sobre la barricada y tratamos de hacer cosas que en algunas ocasiones fallamos”. Más que nada por la gente que murió mientras tanto, por todas las mujeres negras que nunca ganaron, así que me siento bien por todo eso“, añadió al recogerlo.


La obra expuesta es de hace años, ahora se expone en la sede del Premio Turner y consiste en una gran colección de siluetas hechas de recortes de madera y papel de periódicos, mezclados e inspirados en Marriage à la Mode del pintor de la aristocracia Hogarth. En ellos retrata a la manera de las siluetas de las ferias a dos figuras conocidas: Margaret Thatcher y Ronald Reagan como amantes que se dedican al coqueteo. La chaqueta está hecha de condones. Otra obra, de 2007, es una vajilla que ha pintado con escenas de esclavitud de la historia colonial de Gran Bretaña.

A Himid no le importa que esos liberales de izquierda caviar “bien intencionados” se sientan incómodos. Ella y muchas mujeres también han vivido en la incomodidad. En otra pared hay páginas que ha arrancado de The Guardian con imágenes de personas negras. Fue un proyecto para el único periódico ingles que le encargó un trabajo.

Himid recibió su premio del DJ, productor y artista Goldie Farquharson quien dijo que las deliberaciones fueron con humor, seriedad e incluso música. Y música tienen las esculturas de las estatuas nada serias que la artista coloca, llenas de colores y reivindicaciones. La decisión fue unánime.

Este es un año en el que las mujeres, la diversidad étnica, y la tercera edad están muy presentes, esperemos que se convierta en otro pequeño paso para la igualdad. Por primera vez ha existido en el premio la insólita proporción de tres mujeres por un hombre. Queremos que haya muchos años más en que en todos los ámbitos sea un porcentaje de cuatro para recuperar tiempo perdido. El modelo está bien, pero ha tardado tanto en aparecer que es un poco cínico y demasiado “cool”.

De hecho, también puede ser una receta para la respetabilidad futura y la visibilidad. ¿Es también una manera súper sutil de protegerse de las futuras amenazas de las minorías? ¿O una despedida, de las aturdidas y a menudo banales energías, que se afanaban únicamente en buscar los límites en la juventud y la “rareza”?

Sea como sea, lo étnico es uno de nuestros grandes temas y su música lleva tiempo sonando en nuestra onda.

 

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