En el panteón de las voces femeninas más olvidadas de Cuba, trona en buena plaza “la India del Caribe”, Gloria Arredondo Falcón, cancionera de tesitura contralto que destacó por el dominio de su registro grave, su manera de jugar con los tiempos y su énfasis en la expresión del sentimiento amoroso, cualidades que pronto le valieron el título de “creadora del estilo suspense” (o “suspense”).

 

Descendiente de los aborígenes cubanos por parte materna y de una familla de artistas de parte paterna, “la India del Caribe” nació en Calabazar de la Habana en la década de los 30. Inició su vida artística como actriz en la compañía itinerante de su tío, el actor cómico Enrique Arredondo, popular “negrito” del teatro vernáculo cubano. Pero pronto su entusiasmo por la música y el canto la impulsó a probar suerte, hacia el año 1957, en los cabarets de La Habana. Su suerte no tardó en venir y en febrero de 1958 ya era parte del elenco del Casino de Sevilla, alternando con Margarita Royero, Nelly Anta, Berta Pernas y acompañada por el conjunto de Bebo Valdés; en la revista Show del mes de octubre se podía leer: “Gloria Arredondo es una cancionera rítmica, de muy buena afinación y una voz tan grata que acaricia los sentidos. La boca de Gloria es un tesoro, y su dentadura un ramillete de perlas”.

La Revolución la sorprendió en el Casino Comodoro acompañada por el pianista y arreglista Osvaldo Estivill -con quien formaría una pareja artística que duraría hasta el ocaso de sus carreras-. Juntos realizaron su primera grabación, El sol de la libertad, un bolero alabando una nueva era en Cuba y que constituyó la cara B del primer disco del catálogo Cima, S.A. Gloria Arredondo empezó el año siguiente como artista principal de La Gruta, un exclusivo cocktail-lounge de la calle 23, entre O y P, en los bajos del cine La Rampa. La publicidad la anunciaba como “la cancionera Gloria Arredondo, que sabe darle sabor a la canción romántica, adornándola con su piramidal anatomía”. La acompañaba Estivill y alternaba con el tenor Benny Castillo, la pianista y cantante Esther Montalván y el Conjunto Villaverde.

Su primer albúm no tardó en salir. Lo publicó en mayo de 1960 la compañía internacional Columbia (8112). Su título: Luces, copas y besos, al igual que el número más destacado del disco, un cha cha chá compuesto por Osvaldo Estivill. Entre los temas de mayor interés, Cuando estés a mi lado, un bolero de María Grever, La enramada, de Graciela Olmos, y Señores bailadores, una rumba-chá de René Barreras. Además de Estivill y su grupo, la respaldaba en esta producción la Orquesta Habana Jazz. En el mismo año, firmó un contrato con el sello Panart. Su primer disco sencillo distribuido por la empresa de Ramón Sabat contenía una adaptación en guaguancó del tango argentino Yira… yira y el porro Algo se me va (Panart 45-2283), dos muestras de su segundo albúm, Pasión oculta (Panart nacionalizada LD-2102), que no vería la luz antes del mes de diciembre de 1962.

Boleros, beguines y foxes conformaban entonces el grueso del repertorio que cantaba en las ondas de Radio Progreso, en la televisón y en los principales centros nocturnos habaneros: en 1961, en el Autopista de Boyeros, compartiendo cartel con Paulina Álvarez; en 1962, en el Le Mans, el Las Vegas y el Johnny’s Dream; en 1963, en el Rumba Palace, con Puntillita; en 1964, en el Alí Bar y en el Sierra; y en invierno 1964-1965 en el Salón Panorámico del Tropicana. Entre los temas que cantó sin nunca llevarlos al acetato figuran el bolero moruno Bésame, alma mía, de Orlando Morales, vocalista del Conjunto Casino; el clásico Flores negras de Sergio de Karlo; el bolero Abrázame así del argentino Mario Clavel; y la canción Sabrá Dios, maravilla del mexicano Álvaro Carrillo.

A pesar de su presencia continúa en los clubes capitalinos, no encontró su sitio en los festivales de canciones y en los medios radiales y televisivos todos ya en manos del estado cubano y, junta a Osvaldo Estivill, eligió el camino del exilio. En el periodico español ABC del 4 de mayo de 1968, se podía leer en una página con sus respectivas fotos de gran tamaño: “De La Habana ha venido un barco cargado con todo el arte de dos estrellas de excepción. Ella es Gloria Arredondo, conocida en toda la Perla del Caribe como la voz creadora del estilo ‘suspense’. Y él es Oswaldo Estivil (sic), famoso director, arreglista y compositor. Ambos piensan establecerse en España, y desde estas páginas les deseamos los mayores éxitos y la más feliz estancia”. Estancia que inspiró el tercer albúm de Gloria Arredondo, En España, publicado en Estados Unidos por el sello Interama (LP-5003). En 1973, también en recuerdo de su paso por Andalucía, fundó con Estivill el sello Sevilla, cuya primera referencia fue su LP Se te olvida (001). La portada era una soberbia muestra del arte vigente de Armand, el fotógrafo de las estrellas cubanas, exiliado entonces en Miami. En un 45 RPM editado por el sello SoundTriangle (STS-45007) reside el último rastro discográfico de Gloria Arredondo. En la cara B, Añorado encuentro de Piloto y Vera, y en la cara A, un premonitorio mensaje de Osvaldo Estivill en ritmo de bolero: Amor, adiós.

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