Rosalía

Llegamos a 100 programas desde el Planeta Jondo. Cien horas de música sin diminutivos, cinco años de una aventura apasionante que no sería posible sin internet y sin la colaboración de todos vosotros a la hora de difundir el programa.

¡GRACIAS!

El protagonista del número 100 es Hermeto Pascoal, un brasileño de 80 años que ha hecho un disco vanguardista de forró, la música más bailable de la cultura popular brasileña. Hermeto es albino así que no sabemos si es blanco o negro, gitano o gachó. También son protagonistas Rosalía y Moncho Chavea y su Music Factory. Porque desde el primer día, nos hemos propuesto a dar luz y voz a “lo flamenco” allá donde se encuentre.

Aquí nuestro decálogo de programas destacados:

1. Hemos llegado al Planeta Jondo 100

Hemos recorrido media galaxia y aún nos queda mucho por descubrir

En eso estamos:

 

2. ¿Se puede cantar al planeta en una hora?

Flamenco y jazz, flamenco y Caribe, flamenco y rock, flamenco con flamenco, África y blues. Flamenco, rumba y trap. Todos los seres humanos nacemos iguales.

Los flamencos también.

 

3. Un clavo en la pared

Decía Enrique Morente que necesitaba un clavo donde colgar la chaqueta cuando se metía en algún cuarto por conocer. Mi clavo es una taberna en el espacio exterior, me vale el tugurio de “La Guerra de la Galaxias” o el garito en “Espacio Profundo 9”. Un bar abierto con seres de toda clase y condición que miran y escucha la música, más o menos popular, del planeta Tierra. Ese es el punto de vista.

Por ejemplo: Jerry González y Thelonius Monk, inspiración de Israel Galván

 

4. La chaqueta

Que encuentres el clavo para colgar la chaqueta no significa que estés a gusto, tienes que pensar en lo que hay en el cuarto. Radio Gladys Palmera me ofrece la posibilidad de hacer “radio de autor” y eso significa que puedo decorarlo a mi manera.

Anota.

 

5. El estilo

Aprendí a reconocer mi propia voz después de muchos años en el periodismo musical y me siento afortunado por estar en la presencia de gigantes como Enrique Morente o Leonard Cohen y también José Antonio Galicia y Juan José González seres de una generosidad sin límites.

Cohen…rente.

 

6. El ritmo

Soy lento hablando (y pensando) no sé si es bueno o malo, es lo que hay. Cuando pensé en el ritmo del programa pensé en aumentar el dinamismo. No, no tengo un botón para acelerar, pero no tiene sentido anunciar un tema de Camarón como si estuviéramos en una radio fórmula, no funciona.

Intenté aprender del cerebro de los cantaores que albergan en su disco duro cientos, quizá miles, de letras que les han llegado por tradición oral que actúan como un juez implacable.

“¿Qué quieres de mí?
Que hasta el agüita
que yo bebo
te la tengo que pedir”

Canta Fernanda por soleá y uno se pregunta cada vez que lo escucha cómo se puede seguir cantando después de eso. ¿Cómo puedes seguir escuchando música después de eso? Y sin embargo, se puede.

No hay una manera, hay por lo menos doce.

 

7. Flamenco y subtítulos

Aprendí que el cante resalta más y mejor cuando vienes de otras músicas, incluso cuando vienes de otro idioma. Aprendí de Jorge Pardo y Diego Carrasco artistas superlativos bilingües que todas las músicas populares del planeta tienen rasgos comunes. Me enseñaba Jorge camino de Johannesburgo a un flautista con el que había compartido músicas en la selva amazónica. Jorge habla flamenco y habla jazz.

Diego Carrasco habla la lengua de los ancestros, la que se comunica con tambores y palmadas. Tomasito es de la misma escuela y en aquel viaje a Sudáfrica me demostró en el carnaval de Soweto que era capaz de enseñarle las bulerías de su tierra a las doce tribus presentes, incluida una pandilla de jocosos intérpretes de vuvuzelas -¿se acuerdan de aquel zumbido insoportable durante el mundial de fútbol del 2010?- pues Tomás Moreno consiguió que aquellos instrumentos diabólicos caminaran por la senda del compás.

¡Magia! y recuerdo de una sesión en el museo.

 

8. Lo que aprendí con los Habichuela

Un día le pregunté a Bassekou Kouyate, intérprete de Nguni: ¿Cuando escuchas a Josemi Carmona no te dan ganas de cambiar tu instrumento por una guitarra?

Afortunadamente no se ofendió y me contó que toca ese instrumento por la misma razón que Josemi toca el suyo y empezamos a hablar de lo diferente que tocan los padres de los hijos y hay que ver la cara que se le queda a Pepe Habichuela cuando escucha a Josemi tocar…

Y lo que aprendí de Krahe.

 

9. Llevarse a Billie Holiday a Utrera

A veces sueño con música y mezclo en mi cerebro cosas inverosímiles como llevarse a Billie Holiday a Utrera y dejar sonar su música al lado de Bambino, Fernanda y Bernarda, Maui y Tomás de Perrate. Hago un guión y la primera canción comienza a la tres menos cuarto en un bar pidiendo la última (One for my babe) antes de que se convierta en La noche perfecta y que Billie pierda el sentido del tiempo (I didn´t know what time is it) y Tomás de Perrate recuerde Te ví (la de Fito Páez) justo antes de que surjan las dudas y las canciones más tristes del planeta (Strange Fruit y La cama Vacía) y Billie se encuentra en un día de niebla (A foggy day) y “se nos rompió el amor” y Billie se va (I’m travellin light).

Billie nunca estuvo en Utrera, yo estoy en camino

 

10. Compartir talento

Me siento un privilegiado por compartir la música y el espacio con artistas de un talento…

¡Extraterrestre! vente aquí y ponte morao…! (Juan El Camas)

Nostalgia de la Habana:

 

Agradecer

A los artistas y músicos. A los técnicos David Casado y Daniel Durán. A todo el equipo de Radio Gladys Palmera empezando por Alejandra Fierro. A los compañeros pasados y presentes. A Suso33 que me enseña que el arte es urgente (y a ratos, se evapora). A Paco Manzano que me regala instantes y memoria. A mis maestros.

A todos y cada uno de los oyentes que han convertido cien horas de música sin diminutivos en una aventura apasionante que no sería posible sin la colaboración de todos vosotros a la hora de difundir el programa.

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