© Cindy Sherman

Cindy Sherman es la fotógrafa que llevó el autorretrato al extremo y redefinió la relación entre mujer y cuerpo delante de la cámara. Posando ella misma para convertirse en muchas, muchísimas mujeres más. Ha podido ser todas las que deseaba en sus fantasías.

      
Su vida sentimental también ha sido extensa, pese a que dice que si hubiera ido a terapia unos años antes se hubiera ahorrado muchos compañeros y eso que entre ellos estuvo el gran músico camaleónico David Byrne, del que se separó hace cinco años.

Cindy Sherman pertenece a un grupo de artistas femeninas para las cuales la cultura pop no es sólo un tema o una materia prima (como sí lo era para Warhol), sino también un vocabulario artístico total que se manifiesta nuevo aunque pasen muchos años. Una manera de ser mujer y hablar de estereotipos.

Su búsqueda estética es siempre el mismo: su propio cuerpo, ella misma. Son selfies compuestos. Se ha retratado como una mujer de serie negra en la que nunca sabes de dónde viene ni a dónde se dirige. Esta serie llamada Film Still la hizo famosa y millonaria. El MoMA compró toda la serie por más de 200 millones de dólares. También ha sido vieja decrépita, aristócrata, ama de casa, diosa antigua, bomba sexual, frívola, víctima, colegiala y muchos más.

Todos los estereotipos femeninos fueron retratados y guardados para la historia del arte una y otra vez, pero con la delicadeza de no fundirse por completo con aquello que representaba.

 

Ahora Cindy Sherman tiene 62 años, es la artista femenina más famosa y hasta se atreve a descubrirse en Instagram. Inesperadamente, porque aunque gran parte de su obra se base en el autorretrato, la recelada Sherman suele estar alejada de los flashes fuera de su estudio. De ahí que sorprenda la reciente decisión de hacer pública su cuenta en la mentada red social. Aquí os la dejo, por si queréis ver que hace en su tiempo libre:

Feeling perky

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Es ahora cuando conocemos a la artista que se oculta con máscaras. Padeció una infancia casi ignorada al ser la última y tener una diferencia de muchos años con sus hermanos. Para eso empezó a disfrazarse para ver si reparaban en ella. Tuvo un padre violento y una madre sufridora, se suicidó un hermano y comenzó a hacer arte porque Nueva York le daba miedo. Ocultarse fue un juego y una terapia.

Trabaja mucho más que de 9 a 5 y se encierra en su estudio repleto de muñecas con una guacamaya que es su pareja más fiel que tiene desde hace 27 años. Un ave, unos disfraces, un artista famosa y una vida de arte para paliar otras carencias, Ella vive sola como ella dice, felizmente acompañada “con mi pájaro” después de una serie de romances no siempre felices, y tan variados como sus disfraces.

Quizás escuche Radio Gladys Palmera porque con Byrne oyó mucha música tropical y caribeña. She is a woman.

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