Tanto hombres como mujeres africanas llevan años de esclavitud, pero ellas doblemente y sin embargo, cantan. Un colectivo de estrellas africanas están declarando en sus canciones que hacen esto como una carta de amor a los hombres. Ahí es dónde está la pequeña diferencia. Porque hay un refrán que dice que cantar espanta las penas.


Les Amazones d’Afrique están cantando contra la desigualdad de género en el oeste de África con una banda sonora de funk, blues y dub. Las canciones se cantan intermitentemente en inglés, francés y mandinga y abordan el amor, la opresión y el empoderamiento femenino.

Anteriormente hubo otras formaciones femeninas denominadas Amazonas: Les Amazones de Dahomey, Les Amazones de Guinée y Les Amazones d’Afrique. Las de Dahomey, hoy Benín, fueron un ejército de fieras mujeres guardias personales de los reyes de la zona en el siglo XVIII y lucharon contra el dominio colonial francés durante el XIX hasta la aniquilación del reino de Dahomey.

Todas ellas de África Occidental (principalmente Mali), llevan el legado de la música Mandinga pero, ansiosas por sacudir las convenciones y agitar conciencias lo hacen con absoluta libertad. Esto se refleja en su primer sencillo, I Play the Kora. La kora, largamente reservada para los hombres, es utilizada aquí orgullosamente por estas amazonas modernas como el instrumento simbólico de la emancipación.

Sobre esa enérgica proposición se puede construir una expresión creativa, y ellas lo hacen. En su álbum République Amazone combinan ritmos antiguos sin problema, desde funk a blues, con toques de dub-tempo. Ellas creen firmemente en que la música puede servir para acelerar cambios y ser un arma para abordar el maltrato sistemático de las mujeres en África.

Y desde la diáspora, Les Amazones d’Afrique rinden tributo a sus predecesoras en su disco République Amazone, editado recientemente y producido por Liam Farrell, alias Doctor L. El colectivo lo forman grandes voces africanas: Angèlique Kidjo, Kandia Kouyaté, Mamani Keita, Mariam Doumbia, Mariam Koné, Massan Coulibaly, Mouneissa Tandina, Nneka, Pamela Badjogo y Rokia Koné.

Cantan, tocan los instrumentos, y reivindican la igualdad de género al tiempo que destinan fondos para la Panzi Foundation, un hospital congoleño que trata a mujeres maltratadas. “Estamos hartas de ver a las mujeres sufrir por la violencia, tanto por la guerra como en la familia, queremos que pare”, dice Pamela Badjogo, cantante de Afro-Jazz y Blues.

Y se ponen a cantar. Porque las mujeres son las madres de la humanidad. La lucha continua y el ritmo se está acelerando.

 

 

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