Doble Valentina y el Congelamiento Global
Una charla con la cantautora argentina, quien reflexiona con Gladys Palmera acerca de la creación artística, los cambios del mundo de hoy y su más reciente álbum, Congelamiento Global.
Doble Valentina nos sigue cautivado por su frescura, por su profundidad lírica y por esa serie de variaciones rítmicas, y consolida su ascenso en el panorama de la canción latinoamericana más allá de géneros y estilos. Bajo la producción ejecutiva del cantautor y actor argentino Diego Torres y con producción musical del premiado Yadam González, Congelamiento Global se muestra como un viaje de once temas que van desde la canción de autor hasta la narrativa rioplatense, pasando por el Pop y por la bella Entrelazados, terriblemente caribeña y adictiva.
En cuanto a su contenido, Congelamiento Global aborda temas cómo la desconexión emocional, los vínculos atravesados por lo digital y el “frío” de la era algorítmica. “Este disco es un llamado a cuidar nuestras temperaturas internas; así como no hay otro planeta habitable, no hay otro corazón”, manifiesta la artista de Buenos Aires.
Gladys Palmera: En el comunicado mencionas que nos advirtieron sobre el calentamiento global, pero no sobre el “congelamiento” de los vínculos. ¿Hubo algún momento específico o una experiencia personal con el algoritmo, que te hiciera decir “tengo que escribir sobre esto”?
Doble Valentina: Cuando salió ChatGPT escribí Tanta Inteligencia Artificial, en 2022. Ese fue un momento específico, pero ya tenía algunas canciones desde antes. Las declaraciones en general de los tecno-magnates colaboraron, pero el disco fue un acumulado de sensaciones generales, más que momentos específicos.
GP: Tu Tracklist incluye temas como Tanta Inteligencia Artificial y Amar No Está de Moda. ¿Crees que la tecnología está volviendo el amor un acto de rebeldía?
DV: Habría que definir amor, porque también está muy cooptado por intereses financieros-tecnológicos. Creo que la rebeldía hoy en día es salir al encuentro cuerpo a cuerpo y darnos así espacios de baja intervención o interferencia. Así entiendo hoy el amor, darse pleno tiempo y espacio para que el otro sea con toda su presencia. Darnos espacios de aparición.
GP: Este álbum cuenta con la producción ejecutiva de Diego Torres y producción musical de Yadam González. ¿Qué fue lo que más te sorprendió de trabajar con ellos y cómo influyeron en ese sonido que oscila entre el pop de autor y la narrativa rioplatense?
DV: Desde que nos conocimos, Diego me dice que le recuerdo un espíritu tanguero en lo que canto. Los que lo conocen bien saben que también es un cantor de tango que emociona. Desde ahí que siempre nos compartimos referencias. Todo eso se filtró en el disco. Yadam me sorprendió que con su sensibilidad puede hablar en cualquier idioma o género musical y de eso hacer síntesis. Es un talento fuera de serie. Por sobre todo, la influencia más grande de los dos fue su sensibilidad.
GP: Se te compara con referentes como Jorge Drexler y Natalia Lafourcade. ¿Sientes que esa “estética de la palabra” es tu refugio frente a la inmediatez del consumo actual?
DV: Los humanos somos por la palabra, por haber simbolizado. En todo lo demás somos animales. Si es refugio, también es desamparo, porque la palabra se usa para hacer daño, para radicalizar. Hoy esto es muy palpable. La palabra es llave y es candado. Creo más bien en la estética del diálogo, de la palabra articulada de buena fe para construir algo con el otro. Siempre trato de buscar mis canciones desde ese lugar.
GP: Después de girar por Colombia y telonear a grandes bandas como No Te Va Gustar, ¿cuál es el siguiente horizonte que te mueres por conquistar con este nuevo álbum?
GP: Este año estuve girando por México, España, Grecia y Suiza y al encontrarme con un público tan dispar en lugares tan distintos se hace muy patente cómo viajan las canciones. Entonces mi horizonte más que nunca es ir buscar cada próxima canción en ese diálogo anterior. Si ese horizonte esta claro, todo lo demás viajará dónde tenga que llegar.
GP: Tu álbum cierra con Frío Frío, Caliente Caliente. En un mundo tan “congelado”, ¿cuál es ese pequeño placer cotidiano que siempre te pone en modo “caliente caliente” o te devuelve la fe en la calidez humana?
GP: Ir a sentarme en la plaza y ver escenas de la comunidad a la vieja usanza, o los bebés de mis amigos cuando curiosean y descubren cosas nuevas.
GP: Son los mejores deseos.
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