La Chicana

En casi cualquier situación, profesión o parcela de nuestra vida diaria, sucede lo mismo: prácticamente siempre han sido nombres propios masculinos los que se los ha considerado principales referentes del ámbito que sea. Con la música popular, cómo no, sucede lo mismo.

Hablemos de salsa, de flamenco, de rock, de pop o, como en este tema, de tango: siempre han sido los hombres los que han acaparado los focos. Artistas como Carlos Gardel, Osvaldo Pugliese, Astor Piazzolla, Roberto Goyeneche, Aníbal Troilo, Mariano Mores o Julio Sosa, por mencionar sólo a algunos, son algunos de los nombres más reconocidos al hablar de uno de los géneros musicales más populares de la música argentina, pero también uno de los que mejor representa la idiosincrasia porteña. Pero, más allá de los muchos tangos con nombre de mujer universalmente populares, ¿hay tangueras?

No solo las hubo y las hay, sino que, en un género muchas veces tildado de machista (es más: algunos de los primeros tangos o proto-tangos, como Bartolo Tenía Una Flauta, El Queco o Concha Sucia, tenían una lectura abiertamente machista y filo-pornográfica), y en el que los artistas masculinos han sido los que han acaparado no solo el primer plano, sino el segundo, el tercero y el cuarto; muchas de ellas han sido absolutamente fundamentales para entender el devenir transversal de un género al que siempre se lo asoció a la rudeza, a la fanfarronería argento-porteña y al argot lunfardo-callejero de la sociedad machista de mediados del Siglo XX.

De ahí que, tras pasar por varios ciclos (de ser el género «pop» de la música argentina de principios de Siglo XX a compartir espacio con otros ritmos folclóricos, quedar relegada como «música de viejos» durante décadas, ser recuperado como un género de vanguardia, recibir el abrazo de la cultura rock y la electrónica y hasta vivir una última edad de oro de las milongas para millennials a principios del corriente siglo), es en las tangueras de ayer y de hoy en las que encontramos algunas de las marcas más singulares del género: voces que consiguieron llevar a otra dimensión un género marcado por la mano del hombre; pero que ha encontrado un arco y un horizonte de transversalidad en las manos y las voces de las tangueras.

LAS PIONERAS

No son muchos los nombres propios femeninos que, en los albores del tango, entre finales del Siglo XIX y las primeras tres décadas del Siglo XX, cuando aún se estaba forjando la identidad del género entre cabarés y ambiente de bajos fondos, se colaron en escenarios y, mucho menos, estudios de grabación. Pero siempre tiene que haber alguien que abra esa puerta.

Si hablamos de, literalmente, abrir por primera vez el melón, hay que hablar de tres. A la que se atribuye ser la primera tanguera a la comediante, bailarina y cantante Pepita Avellaneda, habitué de icónicos teatros tanto porteños como montevideanos entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Sin embargo, y aunque es extendido el rumor de que fue la primera que grabó un tango en estudio (El Esquinazo, en 1902), los registros de esas sesiones se perdieron. Por tanto, se atribuye a la franco-argentina Andrée Vivianne, que grabó diversos tangos y canciones criollas entre 1904 y 1908.

En esas primeras décadas, nombres como los de Azucena Maizani, Ada Falcón, Linda Thelma, Carmen Duval, María de la Fuente, Julia Vidal, Dora Davis, Olga Lamas (la más sarcástica de todas) o Pilar Arcos, entre otras, también han sido fundamentales; pero permitidme destacar a tres figuras especialmente importantes.

Por un lado, Rosita Quiroga, la primera en grabar en formato eléctrico en Argentina (en torno a 1926), y cantante residente del prestigioso teatro Empire de la época. Por otro lado, Francisca Paquita Bernardo: nació en 1900 y murió en 1925, pero en 1921 se convirtió en la primera mujer directora de orquestas de tango, tocando el bandoneón, algo impensable para la época, pero que acabó consiguiendo el respeto de la sociedad patriarcal de por entonces: desafortunadamente, no hay registros formales de aquello. Por último, María Luisa Carnelli, una escritora que acabaría cambiando el lenguaje barriobajero de las letras de tango, poniendo letra a tangos icónicos como El Malevo, Cuando Llora la Milonga o Pa’l Cambalache.

LA TANGUERAS-ACTRICES

¿Antes tangueras o antes actrices? Es difícil delimitar claramente en esa delgada línea por qué han destacado más muchas de ellas; pero, como solía suceder con varias personalidades de la época, si tenías capacidades para ambas cosas, eras ambas. Eso sucedió con muchas de ellas, y a la vez muchas de ellas se han convertido en absolutos referentes del tango.

Es el caso de Tita Merello (quien popularizó Se Dice De Mí o Arrabalera) o Libertad Lamarque (muy popular en México, donde se exilió en 1945 y acabó allí sus días hasta el año 2000), posiblemente dos de las actrices-cantantes más importantes de la historia de Argentina en el Siglo XX.

Pero también lo es de muchos otros referentes internacionales como Lola Membrives (más popular en España), Susy Leiva, Sofía Bozán, Jovita Luna, Lely Morel, Alba Solís, Beba Bidart, Anita Palmero, Sabina Olmos, Tania, Tita Galatro, Virginia Luque, Paula Gales o, en décadas más recientes, Susana Rinaldi, Nacha Guevara o Soledad Villamil, por mencionar sólo a algunas.

LAS MÁS RECONOCIDAS

Muchas de las ya mencionadas son algunos de los nombres más reconocidos del tango: tanto Tita Merello como Libertad Lamarque son dos de los nombres más populares, pero, en parte, por su presencia en las pantallas de medio mundo durante décadas. El caso de Rosita Quiroga también ha sido muy significativo, pero sobre todo en torno a la primera mitad del Siglo XX: muchas generaciones posteriores posiblemente no hayan oído hablar nunca de ella.

Pero donde sí es fácil encontrar un reconocimiento más habitual es en otros nombres, ligados únicamente al tango, y a lo largo de distintas generaciones. Es el caso de Nelly Omar, por ejemplo: en su momento se la denominaba «La Gardel con faldas»; su relación con Homero Manzi inspiró al icónico compositor a componer algunos de los tangos más importantes de la historia (Malena o Sur van dedicados a ella); y, sobre todo, sus casi ocho décadas en activo (vivió 102 años), la convierten en uno de los nombres propios más importantes del tango.

También lo fue la antes mencionada Azucena Maizani: dejó registradas casi 300 obras, inició su carrera en 1923, siendo una de las pioneras indiscutibles del género; fue una de las pioneras en la composición (no muchos tangos, pero sí en un momento donde era inédito hacerlo para una mujer); giró por países como España, México y Estados Unidos; y tuvo una vida pública especialmente incendiaria.

De su misma generación y con una carrera igual de florida, quizá no tanto como pionera, pero sí como intérprete, es indudable que hay que mencionar a Mercedes Simone, apodada como «La dama del tango» por su elegancia al cantar. Algo posterior a Simone es Chola Luna, una de las tangueras más populares de los albores del peronismo: precisamente el derrocamiento de Perón y su alineación política con el movimiento la sumieron en un repentino ocaso; pero su obra y sus más de veinte años de actividad (entre 1935 y 1957) la convirtieron entonces en una de las voces fundamentales del tango.

Sin casarse con géneros, pero igual de importantes que las más grandes nos encontramos a María Graña y Susana Rinaldi: acercándose tanto al bolero y la canción popular como al tango, es aquí donde Graña y, sobre todo, Rinaldi, encontraron la horma de su zapato, universalizando el género y convirtiéndose en estandartes del mismo. Algo similar a lo que le sucede a Eladia Blázquez, aunque en el caso de esta no sólo como cantante, sino también como compositora: puso letra a la icónica Adiós Nonino de Piazzolla, pero también son suyas obras como Honrar la Vida, Si Buenos Aires No Fuera Así o Sueño de Barrilete (reconvertida por Willie Colón en Sueño de Papelote), entre muchas otras obras.

Los casos de artistas aún contemporáneas, aunque de generaciones diferentes, tienen un punto en común: venían apadrinadas por dos nombres icónicos del tango. Amelita Baltar fue musa y protegida de Astor Piazzolla, es la voz universal detrás de Balada Para Un Loco. Adriana Varela, considerada como «la rockera del tango», se convirtió en la protegida de Roberto El Polaco Goyeneche en sus primeros años: hoy día, es posiblemente la voz más importante del tango en activo en todo el mundo, tanto de hombres como de mujeres.

LAS QUE LO ESTÁN CAMBIANDO HOY

Tras unos años de, por un lado, resistencia de un género al que se consideraba «música de viejos», y pasar una dura travesía en los años 90; y por otro, de incubación de otras miradas desde donde acometer el tango desde perspectivas impensables décadas atrás, han sido ellas, las tangueras, las que han dotado al género de algunas de las miradas más singulares, convirtiendo al tango en un género aún vivo e infinito.

Quizás de las primeras en alumbrar con otra mirada el tango, más allá de tangueras como Adriana Varela o Susana Rinaldi, que han servido como trampolines desde ámbitos como el rock o la canción popular; hay que mencionar sin lugar a dudas a artistas versátiles, con un pie en el tango y otro en otros géneros populares. Me refiero a Liliana Felipe, Lidia Borda y el grupo La Chicana que lidera desde hace cinco lustros Dolores Solá: tres registros y tres maneras de abrir melones en un nuevo tango que tiene mucho que agradecerles a ellas.

Curiosa es la aparición a lo largo de este siglo de algunas orquestas formadas únicamente por mujeres, algo impensable hace algunos años. Pero es que, incluso, en casos como en el de Las del Abasto, China Cruel, Chifladas Tango y La Rantifusa, el mensaje feminista y una recodificación de algunos de los códigos que parecía imposibles de cambiar en el tango, cobran nueva vida gracias a ellas.

Del mismo modo, pianistas como Noelia Sinkunas, María Laura Antonelli o el dúo Suárez&Torres (siguiendo de alguna forma la línea trazada por Hilda Herrera, Lilian Saba o Liliana Vitale), han conseguido dotar de una nueva dimensión a la presencia del tango en el piano. Renovadoras desde las teclas, del mismo modo que también las hay desde la génesis de sus propuestas: Gabriela Pesce, por ejemplo, ha acercado el tango a los niños; mientras que Gisela Magri, ha plantado la semilla de la transversalidad y el registro múltiple a la hora de abordar el tango.

Quizá una de las propuestas más vanguardistas las encontremos en voces como la de Julieta Laso, una especie de tango que por momentos mira a Tom Waits y en otros a la cumbia, el bolero o el punk: ella viene de la actuación y, sin embargo, ya ha publicado dos discos y aportado su voz en canciones para artistas tanto del tango nuevo (la Orquesta Típica Fernández Fierro) como de la nueva canción argentina (Lucas Martí o Tomi Lebrero, entre otros).

Manteniendo un registro algo más ortodoxo, pero arrojando luz en otros territorios, la uruguaya Malena Muyala o la argentina residente en Madrid Mariel Martínez son dos de los nombres que han conseguido internacionalizar el tango en estos últimos años, además del variado grupo de tangueras de Medellín encabezadas por la incansable Carolina Ramírez y la joven Carolina Monsalve «La Gardelita». En un perfil clásico también es importante mencionar a voces como las de Marisa Vázquez, Victoria di Raimondo o Patricia Barone, entre otras.

Las nuevas tangueras, las artistas tradicionales, las divas del tango más conocidas, las pioneras, las alternativas, las que mezclan y fusionan, las que hacen tango más allá del Río de la Plata... En esta completísima playlist está la historia de la mujer en el tango.

Playlist

1. Tita Merello - Arrabalera
00:00:08
2. Orquesta Típica Fernández Fierro - Subrealidad
00:02:03
3. Elba Berón, Aníbal Troilo y su Orquesta Típica - Desencuentro
00:04:13
4. Dorita Davis - Bien criolla y bien porteña
00:06:58
5. Adriana Varela - Garúa
00:09:27
6. Libertad Lamarque - Tango negro
00:12:43
7. Amelita Baltar - Preludio para el año 3001
00:15:35
8. Mercedes Simone - Milonga sentimental
00:19:21
9. Liliana Felipe - Las histéricas
00:21:52
10. Suárez & Torres - Marión
00:23:50
11. Azucena Maizani - Usted sabe, señor juez
00:26:52
12. Nelly Omar - Sus ojos se cerraron
00:28:51
13. Eladia Blázquez - Siempre se vuelve a Bs. As.
00:31:48
14.Mariel Martínez, Fabián Carbone Sexteto - Payadora
00:34:44
15. María Graña - La canción de Buenos Aires
00:37:30
16. Miguel Calo, Cholo Luna - Madre
00:40:13
17. Nacha Guevara - Que vachache
00:43:10
18. Maia Castro - Haragán
00:45:45
19. La Rantifusa - Con permiso
00:48:02
20. China Cruel - Ni una menos
00:51:04
21. La Chicana - Tinta roja
00:54:40
22. Lidia Borda - Vida mía
00:58:09
23. Ada Falcón - Ventarrón
01:02:13
24. Rosita Quiroga, Ciriaco Ortiz, Vicente Spina... - Traviesa
01:05:04
25. Marisa Vázquez - Yo soy
01:07:50
26. Susana Rinaldi - El Choclo
01:11:14

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