MC Dede (KondZilla)

El funk carioca vive envuelto en la polémica. Aunque no deja de ser para la mayoría un universo desconocido, el genuino sonido de las últimas décadas en las favelas de Río de Janeiro y São Paulo arrastra a millones de oyentes que dan clic a playlists, singles y videos, a la vez que soporta una legión de detractores furiosos que claman contra sus letras explícitas, que acusan de estar preñadas de violencia y machismo, y desdeñan la simpleza de las composiciones. Su creciente atención mediática responde al éxito creciente fuera de su país de origen, aun en su vertiente más moderna y edulcorada. Para algunos es un género que refleja una decadencia cultural. Para otros, es solo el hilo narrativo del Brasil urbano. Aquí repasamos su historia.

A Río de Janeiro le acechan las sombras de la violencia y la desigualdad, pero también le adornan las luces de la creatividad: pocas ciudades pueden presumir de haber parido varios géneros musicales en el último siglo, líneas maestras con recorrido planetario, que además han acompañado cambios sustanciales en la historia del país. El samba afloró en la década de 1920 en los barrios portuarios de exesclavos. A finales de los 50 la bossa nova de las burguesas Copacabana e Ipanema enamoró al mundo, al tiempo que Río dejaba de ser capital del país, en favor de Brasilia, y comenzaba a sumirse en la decadencia. Esa cuesta abajo prolongada se acentuó a partir de los años 80, cuando una guerra a varias bandas comenzó a librarse en plena ciudad: grupos de narcotraficantes que dominaban los barrios deprimidos –favelas-, la policía y la milicia, grupos parapoliciales violentos que también buscan su cuota de poder en los barrios. Y en el medio, la población, millones de personas que sufren la violencia diaria en las favelas, donde el Estado brilla por su ausencia y la vida se rige por códigos propios. En ellos se incluyen las expresiones culturales que vehiculan el relato vital de los jóvenes, mayoría demográfica en las favelas. Y es ahí donde se desarrolla desde entonces una banda sonora que nace entre el hip hop y los samplers y evoluciona hacia un sonido propio, con ritmos electrónicos machacones y letras explícitas, rebosantes de tiros, droga, sexo y ostentación. Así es como nace el funk (pronunciado con i final), llamado carioca fuera de Brasil aunque no solo se circunscribe a Río.

Dj Marlboro
Dj Marlboro

Todo empezó con la importación a Brasil de la Roland TR 808, la caja de ritmos que en Estados Unidos hacía retumbar, entre otras cosas, los graves en el Miami Bass, un cruce de caminos entre el electro, el funk y el hip hop de alto voltaje sexual. En la inquieta escena ochentera de los bailes de música negra en Río de Janeiro –básicamente soul, disco y funk- un nombre empezó a destacar. DJ Marlboro y sus experimentos electrónicos con cantantes locales –enseguida apodados MC, como en Estados Unidos- dieron pie a una migración de estilos que también conllevó una transferencia onomástica: desde entonces, para los brasileños el funk empezó a ser algo muy diferente a James Brown y compañía. Un ejemplo de su éxito inmediato: el primer recopilatorio de DJ Marlboro, el fundacional Funk Brasil (1989) vendió 250.000 copias, sin apoyo mediático pero con todo el calor de los millones de jóvenes de la periferia de Río.

A esa secuencia rítmica de 130 beats por minuto le llega la influencia del hip hop, obviamente, pero pronto le llegarán las fusiones con la música local, hasta el punto de que sus defensores le den rango de heredero de ritmos afrobrasileños, al que acompaña un baile hipersexualizado, especialmente en el rebolado femenino, el twerking antes del twerking.

Baile funk

Los 90 fueron un reguero de gasolina para el funk. Explotan las favelas, grandes superficies hacinadas con infraviviendas con pocos o nulos servicios y una amenaza constante de la violencia. En los bailes –o fluxos– arrasan los temas que reivindican el barrio, estribillos orgullosos aún ingenuos, como el Rap da Felicidade, que habla de pobreza, ametralladoras y esperanza, para pronto pasar a letras contestatarias que recitan los diferentes tipos de fusiles que se ven cada día en la calle, como el Rap das armas, archifamoso por su versión a posteriori en la película Tropa de Elite. En el cine, como en la música, se dibuja un retrato de una realidad en un contexto guetizado, que sin embargo abre las puertas de la favela a través del funk, ya un género con recorrido.

Con el cambio de siglo, el sonido cobra aún más vigor, y aunque aún no hay una presencia reconocida en el mainstream, atareado con el samba industrializado –pagode–, el pop o la música sertaneja (country brasileño), hay una tendencia urbana que no para y que alcanza definitivamente el asfalto, nombre usado para denominar a la ciudad formal, burguesa. Las clases medias sucumben a los encantos del bombo y el latigazo percutor, y empiezan a aparecer caras blancas en los miles de cuerpos que bailan cada sábado en lugares como Emoções, en la favela Rocinha, la más grande de la ciudad, más de cien mil habitantes. Es hora también del tamborzão, aportación local con base en la percusión sambista, inaugurado por el Rap da Vila Comari. En la cultura popular de la periferia brotan maracanãs del funk, en comunidades del aluvión suburbial de Río.

Allí, una nueva política de seguridad pública condiciona el día a día. Se trata de la pacificación, en cursiva por sus dudosos métodos y resultados. Será ese el momento de esplendor de un subgénero surgido ya en los 90, bautizado después como proibidão porque efectivamente es censurado por la policía cuando toma el poder de las principales favelas de la ciudad. Es ese el funk que canta a los grupos del narcotráfico, nada muy diferente a lo que ocurre en otras latitudes, y que en Río es una decantación maniquea: o nosotros o ellos. En lugares como Rocinha la policía empezó a organizar bailes de funk light, sin referencias a armas o violencia. Asistir a uno y a otro para el profano podría resultar lo mismo, con la misma estructura y aspecto aparente, pero solo hay que atender a las letras y al contexto del lugar para entenderlo. En el proibidão el baile es custodiado por grupos de jóvenes armados en bermuda y chanclas, comandados por jefes traficantes, como el histórico Nem da Rocinha. En los otros también hay grupos de jóvenes armados, pero van de uniforme: son policías.

En la época de esplendor del proibidão el funk da el salto a São Paulo y su conurbación hasta Santos, como dejan claro temas como Só Bala de AK, de MC Tartaruga. Estamos en la primera década del siglo, la de Lula da Silva en el poder, que coincide con los años de mayor expansión económica de Brasil. También marca la salida de la pobreza de decenas de millones de personas y, también, del advenimiento de miles de nuevos ricos. Todo ello agitado resulta, en esos territorios, en un subgénero llamado funk ostentação, que canta al dinero, las marcas y el estatus, patente en perlas como Tá Patrão de MC Guimê.

MC Guimê
MC Guimê

A esas alturas el funk reúne devociones y críticas feroces. Desde el ámbito académico sesudas tesis tratan de entender el relato musical de la violencia en la lógica del subordinado frente al dominante, el funk como estandarte de la identidad negra, joven y moderna, pero se complican los análisis en cuanto a las letras, cada vez más explícitas, para muchos son una retahíla sexista cuando no una apología de la violación, en rimas simples casi convertidas en mantra sobre una repetición pobre de ritmos secuenciados, sin mayor calidad musical. Se impone un MC que canta sus andanzas sexuales con mujeres cosificadas. Sobran los ejemplos, especialmente en los últimos años, incluso entre los más MC más exitosos, como MC Kevinho o MC G15. Pero, curiosamente, hay una reacción de funkeiras que recogen el guante e invierten los roles. La combativa MC Carol es un ejemplo, pero también, a su modo, hits comerciales como Beijinho no Ombro de Valesca Popozuda, convertida en himno de la comunidad LGTB.

Anitta

Con el avance del funk en el inabarcable mundo del entretenimiento en Brasil, se van complicando las tendencias y etiquetas: hay funk consciente –con letras más o menos comprometidas–, funk melody –más romántico–, funk putaria –huelgan comentarios–.

El tema Bum Bum Tam Tam de MC Fioti supera los mil doscientos millones de visualizaciones en Youtube.

Sin necesidad de llegar al circuito de multinacionales, el género ha creado un ecosistema muchos millones al año, altamente lucrativo para artistas y empresarios. Primero fueron los equipes de som, o sound system locales, la base que sustentó los bailes funk –Furacão 2000 es el nombre más destacado, convertido en discográfica–. Hoy, en los tiempos de redes sociales, las reinas son las productoras de vídeo, entre las que destaca KondZilla, de São Paulo, paradigma de un fenómeno sin techo: el tema Bum Bum Tam Tam de MC Fioti supera, ¡atención!, los mil doscientos millones de visualizaciones en Youtube. Paso a paso y a su manera, el funk llegó a traspasar fronteras. Lo hizo con el apoyo de artistas interancionales, como M.I.A. o Diplo y, en los últimos años, con irrupciones como la de Anitta, una joven MC, de la cantera de Furacão 2000, que en poco más de cinco años saltó del barrio a Miami. Anitta endulzó su música y hoy aspira a convertirse en diva mundial, un final que rubrica el mayor fenómeno musical y sociológico, también polémico, del último medio siglo en Brasil.

Viaje cronológico por el funk carioca desde su mismo inicio, a fines de los años 80, claramente influenciado por el hip hop y la música electrónica estadounidense, hasta los éxitos que hoy arrasan en internet. Un poco de funk con sus etiquetas: antigo, proibidão, feminista, melody y comercial.

Playlist

1. DJ Marlboro – Marlboro Medley
00:00:31
2. Cidinho e Doca – Rap da Felicidade
00:06:40
3. MC Júnior e MC Leonardo – Rap das Armas
00:11:47
4. MCs Tito e Xandão – Rap da Vila Comari
00:15:31
5. Bob Rum – Rap do Silva
00:18:58
6. Jonathan Costa – Jonathan II
00:23:09
7. MC Tartaruga - É só Bala de AK
00:25:27
8. Dennis DJ - Música Americana
00:30:37
9. Valesca Popozuda - Beijinho no Ombro
00:32:37
10. MC Guimê - Tá Patrão
00:39:08
11. MC Carol - Bateu uma Onda
00:42:12
12. MC G15 - Deu Onda
00:44:12
13. MC Kevinho - Olha a Explosão
00:47:21
14. Anitta, MC Zaac, Maejor - Vai Malandra
00:50:00
15. Mr Catra, Alandim, Papatinho - Chapadão
00:53:10
16. MC Fioti - Bum Bum Tam Tam
00:57:26
17. Jerry Smith, MC Catra - Bonde Quer Ver
00:59:54

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