Abelardo Barroso

Cae la noche en La Habana, una ciudad que parece no dormir nunca, que a veces, cuando se espera que el silencio la cubra y la noche la envuelva, se despereza y sigue brillando y sonando. Voces, tambores, chirridos, gritos, susurros, trompetas, pasos, ladridos, frenazos y silbidos. Una ciudad que brilla, y hace que brillen sus habitantes.

Es octubre de 1954 y recorremos una calle con nombre de planeta: Neptuno. Estamos cerca de donde iba una chiquita que “todo el mundo tenía que mirar” en Prado y Neptuno, que resultó ser La engañadora, de Enrique Jorrín. Pero este anochecer nos regala otros sonidos: pregones, los anuncios cantados con los que promocionan productos y servicios.

Alguien menciona hierbas medicinales. Es la voz de Celia Cruz con la Sonora Matancera, que pasará a nuestra historia con este tema de Nestor Milí, que dice:

Se oye el rumor de un pregonar / que dice así:
el yerberito llegó, llegó…
Traigo yerba santa pa’ la garganta / traigo keisimon pa’ la hinchazón. //
Traigo abrecaminos pa’ tu destino, / traigo la ruda pa’l que estornuda. //
También traigo albahaca pa’ la gente flaca, / el apazote para los brotes, /
el vetiver para el que no ve. // Y con esa yerba se casa usted.

Cerca ya de la intersección de Neptuno con la calle Industria, nos asalta otro pregón que debiera despertar a esta ciudad, porque llama al desayuno. Es la voz de su autor, el hombre que ha renacido en estos días grabando con la Orquesta Sensación: Abelardo Barroso, al que hace tiempo llamaron “El Caruso de Cuba”.

Barroso endulza y convida, y todos los que escuchan ese canto ahora mismo en esta calle, buscan con la mirada al vendedor tardío de su anuncio que dice:

Qué pregones más lindos se escuchan:
el panquelero, mamá, el panquelero. //
Panetela borracha y el coco, / majarete con leche, y el masarreal. //
Sus productos provoca comprarle / por oírle tan solo pregonar. //
Llegó el panquelero, rico panqué… //

Pero no solo se pregonan cosas de comer. También se anuncian a viva voz, muchas veces con melodía, otros servicios. Como este amolador de tijeras y cuchillos en la misma esquina de la calle Amistad, que va con su rueda ambulante, sacando filo a cuanto objeto le traen mujeres y hombres, y que remata siempre su anuncio con un breve soplido de su pequeño instrumento, que llaman chiflo, flauta de pan o filarmónica.

Y sobre ese sonido, otra voz parecida a la de Tito Gómez con la Orquesta Riverside, que anuncia otro servicio, usando una pregunta como gancho:

Qué es lo que hace usted / ¿Yo? // Estiro bastidores, /
cunitas de niño y cama de mayores”. //

El pregón es ya una institución en la cultura de esta isla. Se basa en algo tan simple como ese dicho que nos enseñaron nuestras abuelas: “El que no llora, no mama”. Alguien va a describir el pregón, académicamente así: “Género nacido en el marco urbano donde las voces de los vendedores ambulantes, proponiendo sus mercancías, han creado un estilo. Usual en países cuyo clima favorece la venta en las calles”.

Será por eso que, en la penumbra de la calle Neptuno, cruzando Galiano, que renace con las luces públicas y las vitrinas de los comercios, se escucha otro dulce pregón que nació de la inspiración oriental de un hombre llamado Félix B. Caignet, que llena de olores, colores y sabores el aire con este tema:

¡Frutas!, ¿quién quiere comprarme frutas? //
Mangos de mamey y bizcochuelo. // Piña, piña dulce como azúcar/
cosechadas en las lomas del Caney. //
Vendo rico mango del mamey y piñas, /
qué deliciosas son como labios de mujer. //
Caney de Oriente, tierra de amores / cuna florida donde vivió el siboney/
donde las frutas son como flores / llenas de aromas y saturadas de miel. //
Caney de Oriente, tierra divina / donde la mano de Dios echó su bendición.
Quién quiere comprarme frutas sabrosas, /
marañones y mamoncillos del Caney.

Un día no muy lejano se estudiará el pregón como un aporte más que hizo la música cubana a la cultura. Y en la memoria sonarán el carbonero, los vendedores de flores, los carameleros, el ya clásico manisero, los limpiabotas, el vendedor de empanadillas, el tomatero, y un montón de artículos y servicios más.

Y los estudiosos hablarán del pregón de esta manera: “En Cuba surgieron, con sus características definidas, a partir del siglo XIX; hoy, debido al propio desarrollo social, han desaparecido, quedando como elemento de valor folklórico y etnológico”.

“En sus inicios, el pregón comercial fue una herramienta indispensable y fundamental de la vida urbana y el comercio, actuando como la forma primaria de publicidad oral y comunicación masiva”. Muchas veces, al escuchar un pregón, se nos hace la boca agua. Como ese, compuesto por Armando Valdespí, con doble sentido, que dice:

A mí me dicen Pirulí / cuando yo paso por aquí,
el barrio entero sale a ver / cómo pregono sin querer. //
Y las negritas del solar / y las blanquitas del pilar, /
se vuelven locas cuando yo / pregono así, como no hay dos…

Todos saben que lo que no se anuncia, no se vende. Pero hay ingenios silenciosos, como el que tiene una joyería y relojería no lejos de aquí, en su anuncio lumínico, donde se lee perfectamente el nombre del establecimiento: “La Jolla”. Ese es el anzuelo. No tenían que cantar ni gritar, y mucha gente entraba a rectificarles el error ortográfico del letrero, diciendo a los dependientes que “Joya” era con “Y griega”. Los escuchan amistosos, y nadie sale del local con las manos vacías.

Ya en Neptuno, entre Escobar y Gervasio, se siente primero un olor, y luego nos inunda la melodía de un manjar que va a llevar a la eternidad el gran José Antonio Fajardo, que glorificó el nombre de una abnegada mujer que cocinaba unos tamales que le van a abrir el apetito a los habitantes del futuro. Se escucha aquí eso que dice:

Olga la tamalera, / cocina que se pasó, /
se los vende con pimienta / y el que los prueba se come dos, /
pregona con dulzura / y conquista su pregón…

Y luego viene el estribillo que nunca más se olvidará:

Pican, no pican / los tamalitos que vende Olga, / Olga…//

Ya el cielo de La Habana está negro como las alas de un totí. Seguimos por la ruidosa y animada calle Neptuno, que es más que una calle, una vía comercial o una avenida.

Pero, antes de cruzar Belascoaín, a la que nadie conoce por su nombre real, avenida Padre Varela o Félix Varela, nos llega un aire de chachachá que avisa de un servicio que hace la ciudad más ordenada y limpia. Viene el carro de la basura, con sus empleados, a los que el pueblo llama “leones”, porque hay que ser muy fiera para hacer ese trabajo.

Es la Orquesta América, que nos alerta, para que no interrumpamos, o para que el camión de deshechos no nos lleve:

A esconderse que ahí viene la basura.
A esconderse que ahí viene la basura. //
Cuando siento la campana por allá / con el ritmo de un alegre chachachá, /
ya se acerca el basurero / a llevarse lo que no sirve pa′ ná. //
A esconderse que ahí viene la basura /
A esconderse que ahí viene la basura, /
a esconderse que ya viene para acá. //
Guaracheando y bailando chachachá. //
A esconderse caballero / que se lleva lo que no sirve pa′ ná.

Así que, por si las moscas, tomo otro rumbo y me acerco al mar de La Habana por otra calle, porque no quiero que desaparezcan estas noches fabulosas de una ciudad viva, donde quiero vivir por siempre, aunque sea en mi memoria. Cruzo la calle cantando muy bajito:

No me deje los papeles basurero que mañana usted no viene a trabajar.
Yo me escondo basurero / que escondido no me puede usted llevar.

Y los estudiosos hablarán del pregón de esta manera: “En Cuba surgieron, con sus características definidas, a partir del siglo XIX; hoy, debido al propio desarrollo social, han desaparecido, quedando como elemento de valor folklórico y etnológico”.

Playlist

1. Abelardo Barroso y la Orquesta Sensación - El panquelero (Abelardo Barroso)
00:00:15
2. Orquesta América del '55 - La basura (Jorge Zamora)
00:03:03
3. Julio Gutiérrez y su Orquesta - Así es La Habana (Julio Gutiérrez)
00:06:26
4. Orquesta Aragón - El limpiabotas (Cuates Castilla)
00:10:04
5. Miguelito Valdés y Orquesta Casino de la Playa - Los componedores (Miguelito Valdés)
00:12:30
6. Celia Cruz con la Sonora Matancera - Yerbero moderno (Néstor Milí)
00:15:39
7. Tito Gómez con la Orquesta de Enrique Jorrín - Que es lo que hace usted (Félix Peña)
00:20:07
8. Ramón Veloz - El empanadillero (Teodoro Benemedis)
00:23:38
9. Trío Matamoros - Frutas del caney (Félix B. Caignet)
00:25:54
10. Bola de Nieve - El manisero (Moisés Simons)
00:28:55
11. José Fajardo and his Charanga All Stars - Los tamalitos de Olga (Rafael Lay)
00:31:09
12. Septeto Típico Habanero - El tomatero (Graciano Gómez)
00:33:45
13. Daniel Santos - Pirulí (Armando Valdespí)
00:36:51

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