Hay Compadres para rato
La radio fue su cabalgadura, su motor de extensión, la amiga que presentaba al dúo en cada casa de la isla.
Acaban de grabar un nuevo disco de 45 revoluciones aquí, en los estudios de la Panart, y al salir saludan al público que los espera para agradecerles. Son Lorenzo Hierrezuelo la O y Máximo Francisco Repilado, pero no todos lo saben. A la gente le basta con aprenderse los otros nombres: Compay Primo y Compay Segundo. Son de Siboney, en Santiago de Cuba. Son grandes y lo seguirán siendo. Son Los Compadres, el dúo más conocido de Cuba en este año de 1953.
Su historia musical viene de muy atrás. Juntos desde 1949, pero cada uno ha llenado páginas contantes y diversas en la música cubana. Los datos, que pueden variar ligeramente pero no equivocan su esencia, cuentan cómo nacieron Los Compadres: “En 1949 Repilado estaba tocando con Miguel Matamoros, además de barbero cuando llegó su primo Lorenzo Hierrezuelo a pelarse, estaban conversando cuando se le ocurrió esto y se le propuso, crear un dúo para interpretar sones montunos”. Lorenzo acompañaba a la gran María Teresa Vera, pero “Como un tiempo antes María Teresa se había enfermado cuando participaban en una fiesta, por eso cuando Repilado, con quien ya había trabajado, años atrás, en el Cuarteto Hatuey, le propuso lo del dúo, Lorenzo aceptó inmediatamente”.
Y fue milagro y bendición. Cosecharon un gran éxito en todo el país. Llegaron a grabar un disco mensual con Panart que distribuiría los discos por toda Hispanoamérica. Hoy han grabado dos temas que pronto cantará el pueblo: Macusa y Cuembe tángana. El primero fue compuesto por Repilado y dice:
Tú me quisiste, Macusa / y yo también te adoré, /
con tanta ilusión te quise / que nunca, de ti, dudé. //
Por un poquito de tiempo / que de ti me separé /
me traicionaste, Macusa, / qué triste yo me quedé. //
Me devolviste el retrato / que en prueba de amor te di /
y me pediste tus cartas, / en ellas decías así:
“Te quiero, mi puchunguita / tú nunca me hagas sufrir.
No hay secretos en el nombre que eligieron para el dúo. Viniendo de la tierra caliente, donde un compadre es “compay” y una comadre “comay”, se comprende mejor su carta de presentación. Algunos dicen que fueron bautizados por un comentarista deportivo en una emisora radial. Pero también hay otra versión: “El dúo no tenía nombre y cantaban boleros, sones y guarachas. Le puse Los Compadres -dijo Lorenzo-, aludiendo a la tradicional manera de saludarse los santiagueros y por una piedra que hay en Santiago, donde se ahogaron dos compadres.”
Y si a ello le sumamos que Francisco Repilado hace la voz segunda y Lorenzo la voz prima, ya no hay más vueltas que darle. La aceptación popular quedó registrada de esta forma: “El dúo Los Compadres al poco tiempo se hizo famoso y la casa discográfica Panart les grabó varios discos y aparecieron en el filme cubano “Cuba canta y baila” de 1951”.






No hay cubano que no recuerde este tema cuando tocan a su puerta a la hora del almuerzo o la comida. Ese que se llama Baja y tapa:
Vamos a comer temprano porque me huele a visita, /
recuerda que en el almuerzo que se apareció Conchita. //
Vamos a comer temprano porque me huele a visita. /
recuerda que en el almuerzo que se apareció Conchita. //
Tuntún ¿Quién e’? Tu compadre y tu comadre /
que venimo’ a bembetear / un rato. //
Adelante compadrito, adelante comadrita, /
también vienen sus dos hijos, / míralos que gordos están. //
Baja y tapa la olla, / baja y tapa. // Baja y tapa la olla, / baja y tapa.
Hierrezuelo y Repilado, dos voces y también dos excelentes y fructíferos compositores. Quien se convertirá en Compay Segundo tocaba guitarra y tres, pero hubo más: “inventó un instrumento al que llamó armónico: una guitarra de siete cuerdas, con la cuerda Sol repetida, para lograr un sonido más armonioso. Ñico Saquito le llamaba la trilina”.
Y, como si adivinara lo que le deparaba el futuro en la música cubana “aprendió a tocar el clarinete y se enroló, en 1929, con la Banda Municipal de Santiago para asistir a la inauguración del Capitolio de La Habana. Tocó en el sexteto Los Seis Ases, el cuarteto Cubanacán, el Quinteto Cuban Stars de Ñico Saquito, el cuarteto Hatuey y el conjunto Matamoros. Pero fue con el dúo Los Compadres cuando Compay mostró la especial voz segunda, con el nivel de las grandes voces trovadorescas en extinción”.
Este es otro tema salido de su inspiración, Huellas del pasado, que dice:
Jardín hermoso / recuerdo del pasado, / luna brillante /
de mi primer amor. // Fuiste testigo / de las viles palabras /
de la mujer farsante / que mancilló mi honor. //
Por eso te recuerdo/ y vengo a visitarte /
para enterrar el fruto / de aquel funesto amor. //
Jamás podré olvidar / que tu jardín hermoso /
sólo ha sido el causante / de todo mi dolor. //
No me fío más. // No me fío más. //
No me fío más de las mujeres. // No me fío más.
Van a viajar por el interior de la isla, y a cantar sus temas en algunas emisoras. Pero fue gracias a “sus primeros discos grabados en 1953, cuando se fueron destacando”. La memoria de los cubanos se centró fundamentalmente en la segunda formación del dúo, cuando Compay Segundo se fue a formar un conjunto propio, y Reynaldo Hierrezuelo, “Rey Caney”, hermano de Lorenzo, ocupó su lugar. Esa segunda formación estuvo más activa en la radio y la televisión, grabó más discos y viajó mucho más fuera de la isla.












Sin embargo, la historia hace justicia y resalta la importancia de la pareja Hierrezuelo-Repilado. Lo dicen los libros de esta manera: “Tanto el primer dúo Los Compadres como el que le sucedió, llevaron el Son oriental y la trova santiaguera por el mundo entero recibiendo el cálido aliento de quienes gustan de la buena música cubana”.
Quedarán para siempre temas como Vicenta, Caña quemá, El vendedor de agua, Cuando el río suena, Pa´ los Pinares y esta sabrosísima conga que los santiagueros entonan a viva voz, con carnavales o sin ellos. Se titula Los barrios de Santiago, y dice:
La gente de los Hoyos / se van para Tívolí, /
y los del Tívolí / se van pa´los Hoyos.
Ya no es como en otro tiempo / que se formaban los rollos, /
ahora queremos vivir / saboreando un pollo.
La radio fue su cabalgadura, su motor de extensión, la amiga que presentaba al dúo en cada casa de la isla. Quedó escrito así: “La emisión radial cotidiana de Los Compadres permitió que se escucharan sus canciones en toda Cuba, e incluso en la vecina República Dominicana. Su estilo donde dominaban los refranes, el humor y las alusiones alegres los haría populares tanto en el campo como en la ciudad”.
En un próximo disco de la Panart dejarán otro de sus temas inolvidables. Una guaracha que define la alegría que diseminaron por el mundo. La segunda formación de los hermanos Hierrezuelo la mantuvo en su repertorio, porque es como una llave que abre y expande la alegría del cubano. Se llama Sarandonga. Algunos dicen que es el nombre de una combinación gastronómica, pero es en realidad el nombre con el que Lorenzo Hierrezuelo llamaba cariñosamente a su esposa, Sara. Y dice:
Sarandonga. // Y nos vamos a comer / en el alto del Puerto. //
Sarandonga. // un ñame con bacalao. // Sarandonga. //
Que mañana es domingo. // Sarandonga. // Cuchiviri, cuchiviri. //
Sarandonga. // Óyelo cantar. // Sarandonga. //
Yo no como la jutía / (¿por qué?) / Porque tiene cuatro dientes, /
Y después dice la gente, / (¿qué cosa?) // Primo come bobería.






El dúo formado por Lorenzo Hierrezuelo y Francisco Repilado se mantuvo hasta el 1 de septiembre de 1955. Lorenzo dejó este mundo en 1987, y en los libros se le recuerda así: “Un trovador alegre y eficaz. Al saludar lo primero que decía “Lorenzo Hierrezuelo, aquí tiene casa y persona y después hacía la pregunta que llevó a las letras de sus creaciones, ¿Quién son tú?”.
Francisco Repilado brillará también de otros modos: “La voz segunda de Compay era de tesitura profunda, brillante, con sabor a tierra, a montaña, a tabaco y ron; una voz a veces tan importante como la voz prima. Andando los años, en el fin de siglo XX, Compay llega a convertirse en el símbolo de toda la trova, de recio abolengo tradicional”.
Quienes los vean y escuchen hoy, y en los años venideros, no los podrán olvidar. Lo dijeron en una de sus canciones, y tenían razón: Hay Compadres para rato”.
Playlist











