Lecuona Cuban Girls

Ella conoce bien este teatro Fausto, en el hermoso Paseo del Prado. Aquí ha cantado, actuado y bailado. Es una todo terreno de la que, injustamente, muy pocos se acordarán en el futuro, a pesar de que es la autora de algunos grandes éxitos de nuestra música. Sobre todo, de un tema fabuloso que fue la llave con la que abrió el mundo Miguelito Valdés: Babalú.

Se llama Margarita Lecuona, nacida en La Habana el 18 de abril de 1910, “hija de Eugenio Lecuona Casado, primo del gran Ernesto Lecuona, cónsul de Cuba en Nueva York”, a donde ella irá a vivir muy pequeña. Esta noche de febrero de 1943 Margarita va a actuar en este cine teatro con su grupo llamado Las Cubanas de Lecuona.

A nadie de los asistentes le extraña que estas mujeres hermosas y atrevidas comiencen su actuación con ese tema afro que ella compuso en los años 30, y que rompió fronteras, cuyos compases todos siguen con las palmas de las manos:

Babaluuuuuú……… // Babalú / Babalú ayé. //
Ya tá empezando lo velorio / que le hacemo a Babalú /
dame diecisiete velas / ay, pa ponerla en cruz. //
Y dame un cabo de tabaco mayenye / y un jarrito de aguardiente. //
Dame un poco de dinero mayenye / pa’ que me de la suerte. //
Yo quiere pedí / que mi negro me quiera, /
que tenga dinero / y que no se muera. //
Ay! Yo le quiere pedí a Babalú / un negrito muy santo como tú, /
que no tenga otra negra / y que a mí me quiera.

El tema recorrerá el mundo, y ese olor a Cuba enamorará a muchos. Babalú ha sido incluido además en la banda sonora de filmes como Radio Days, Mrs. Doubtfire, Rat Race, Two Girls and a Saylor, Pequeñas Criaturas, Silent Movie y Havana Rose”.

Este grupo femenino, del que lamentablemente no quedaron grabaciones, fue fundado por Margarita Lecuona en 1942. Las Lecuona Cuban Girls, está integrado por Alicia Yanes (guitarra y segundo), Coralia Burguet (guitarra y primo), Josefina Levinson (instrumentos típicos y falsete) y ella (guitarra y cantante).

Se han presentado en el Hotel Sevilla, en Sans Souci y en los teatros Encanto y Campoamor, así como en la radio. El propio Ernesto Lecuona las elogió y pronto firmaron contratos para actuar en el extranjero. Todos esperan el otro tema afrocubano compuesto por Margarita, pero ella pide calma con un gesto de su mano, se la coloca en el corazón, y así indica que ahora le toca al amor.

Y cantan este tema titulado Por eso no debes, consejos muy sabios, y sorprendentes, escritos por una mujer todavía tan joven. Y dice:

En esta vida lo mejor es callar / cuando se quiere conservar un amor, /
aunque se tengan muchas ansias de hablar, / el silencio es mejor. //
Por eso tú no debes nunca decir / que tú me quieres y te quiero yo a ti, /
si así en silencio nos podemos amar / y vivir nuestro amor. //
Por eso no debes decir que me quieres, /
por eso no debes decir la verdad, / porque la envidia es enemiga fatal; /
del dulce sueño que queremos lograr. //
Mejor guardarlo entre los dos y esconder / nuestra felicidad.

Todos aplauden a estas cubanas de Lecuona, y alguno habrá que se asombra porque sigue esperando que interpreten algo compuesto por el maestro Ernesto Lecuona, cuyo apellido ilumina y engrandece. Ese será un detalle habitual en todo lo que haga Margarita, pero a ella no le molesta la confusión, la halaga.

Su nombre se perderá en los últimos años del siglo XX, y en el siglo siguiente será una completa desconocida a pesar de ser una artista múltiple, inquieta y versátil. “Desde pequeña tocaba guitarra de oído, y cuando tuvo ya un buen dominio práctico de ese instrumento se matriculó en los cursos que la eminente guitarrista Clara Romero de Nicola iba a impartir en la Asociación Pro-Arte Musical. Paralelamente, allí tomó clases de danza con Nicolai Yarvorsky y de canto con Julio Lacignani. Y también formó parte del cuadro de declamación de Guillermo de Mancha”.

Amó la música, el baile, el teatro, la radio. Era como un ramillete, muchas Margaritas en una sola. “Estudió canto con Julia Lucignani y piano con Eulalia Santana antes de asistir a la Escuela de Guitarra de Pro-Arte Musical”. Cuando le preguntaron el porqué de su atrevida incursión en tantas cosas del arte, Margarita contestó: “Eran inquietudes de mi temperamento, no encaminado todavía por la verdadera senda”.

Ahora piden silencio y las luces parecen desvanecerse, como sucede a veces en el corazón humano cuando un amor termina. El tema se llama Eclipse, y dice:

Eclipse de luna en el cielo / ausencia de luz en el mar, /
sufriendo de amargo desvelo, / mirando la luna me puse a llorar. //
Pensaba que ya no me amabas / con honda desesperación, /
y es algo que siempre eclipsaba / la luz de tu amor. //
Eclipse de Luna en el cielo / ausencia de luz en el mar, /
muy sola con mi desconsuelo / mirando la noche me puse a llorar. //
Eclipse de amor en tus labios / que ya no me quieren besar. //
Quisiera olvidar mis agravios/ y luego soñar.

En el centenario de Margarita Lecuona otra gran creadora, Marta Valdés, escribió lo siguiente: “Piezas como Eclipse y Por eso no debes, figuran entre lo más logrado del cancionero de esos años. Amante del lado armónico que tantas posibilidades ofrece a esta expresión, la vemos formar su propia agrupación vocal a la que se refiere el compositor Bobby Collazo en sus recuentos: el Trío Babalú, integrado por dos voces masculinas y la de la propia compositora.

“En 1930 escribió Soñadora, y después de actuar en varias producciones teatrales, en 1942 creó un dúo con Olga Luque”. Su nombre saltó a la luz cuando Miguelito Valdés sorprendió al mundo con su interpretación de Babalú. Ojalá las paredes y los techos de este teatro conserven los sonidos y las imágenes de esta noche, porque son cosas que no se repiten.

Sus más cercanos no se explican cómo le alcanzaba el tiempo a Margarita para hacer todas las cosas. “En colaboración con la emisora radial CMQ formó una academia de danza, aunque como ella misma declaró, su carrera musical la obligó a apartar a un segundo plano su labor como bailarina, coreógrafa y profesora de danza. Con ella, por cierto, tomó clases de baile Rosita Fornés, poco después de haberse presentado, en diciembre de 1937, en la Corte Suprema del Arte”.

Antes del breve intermedio han cantado otras composiciones de Margarita, que llegó a escribir más de 300. Temas románticos como Nuestro amor, Señor, dime por qué, Ya te puedes ir, Cariño bueno, Tú lo eres todo, En confianza, Mi último amor, Otoño, Cuando me quieras y dos guarachas: Contentura y Mi muñeco.

Pero los presentes sienten una extraña sensación. Sospechan que este será el final de la actuación, y que para la despedida se han despertado los orishas. Y todos aciertan porque “Las cubanas de Lecuona” hacen un buen cierre con el otro tema afro, casi tan popular como Babalú. Se titula Tabú, y dice:

Alma del África lejana / llena mi pecho de candela. //
Alma del África lejana / llena mi pecho de candela. //
El pobre Congo hijo del esclavo / añora siempre las palmeras /
las hoscas selvas primitivas / de dioses misteriosos y de fieras. //
Oshún, Ifá, Obatalá, Changó y Yemayá. //
Oshún, Ifá, Obatalá, Changó y Yemayá. //
Tierra del África añorada / de río caudaloso y cielo azul. //
Y aquí si el negro mira la hembra blanca /
y aquí si el negro mira la hembra blanca / Tabú, tabú, tabú. //
Tabú, tabú, tabú.

En unos pocos años no se sabrá mucho de Margarita Lecuona. Ella vivió aceleradamente sin dejar de componer: “En 1947 se casó con el actor argentino Pepe Armil y se trasladó a Buenos Aires, donde se instaló en 1957. Desde allí viajó a Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, Brasil y México, actuando tanto en radio como en teatro”.

Luego la isla se dividió en dos, y hubo cubanos dispersos por el mundo. “En 1969 se reunió con su familia en Estados Unidos. Murió en Nueva Jersey en 1981”.

Babalú la abrigará siempre, la llevará consigo a todas partes, de día y de noche. En la luz y en las sombras.

Se llama Margarita Lecuona, nacida en La Habana el 18 de abril de 1910, “hija de Eugenio Lecuona Casado, primo del gran Ernesto Lecuona, cónsul de Cuba en Nueva York”, a donde ella irá a vivir muy pequeña. Esta noche de febrero de 1943 Margarita va a actuar en este cine teatro con su grupo llamado Las Cubanas de Lecuona.

Playlist

1. Miguelito Valdés y Casino de la Playa - Babalú
00:00:15
2. Margarita Lecuona y Los Mirabel - Tabú
00:03:07
3. Margarita Lecuona y Los Mirabel - Otoño
00:06:06
4. Margarita Lecuona y Los Mirabel - Mi muñeco
00:09:56
5. Margarita Lecuona y Los Mirabel - Eclipse
00:12:21
6. Margarita Lecuona y Los Mirabel - Mi último amor
00:15:02
7. Margarita Lecuona y Los Mirabel - Cariño bueno
00:18:14
8. Margarita Lecuona y Los Mirabel - Tú lo eres todo
00:21:49
9. Margarita Lecuona y Los Mirabel - De nada vale
00:24:35
10. Bola de Nieve - Babalú
00:27:14
11. Miguelito Valdés y Casino de la Playa - Vamos a arrollar
00:30:23

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