Grandes Álbumes de la Música Latina

Un programa de José Arteaga
Víctor Piñero, Óscar García, Verónica Rey, Renato Capriles, Chico Cortés y Perucho Navarro

Grandes Álbumes: Álbum Homenaje Póstumo a Víctor Piñero

12 de febrero de 2026

LOS MELÓDICOS - ALBUM HOMENAJE POSTUMO A VICTOR PIÑERO (Discolando, 1975)

A veces la música más bella se vuelve popular después de una tragedia y en este caso esa tragedia ocurrió cerca de la medianoche del 4 al 5 de enero de 1975 en el elegante Salón Naiguatá del Hotel Tamanaco en Caracas, durante una fiesta de cumpleaños. Todo estaba tranquilo, cuando anunciaron la cena. La orquesta Los Melódicos recortó el set correspondiente y se dispuso a descansar. El cantante Víctor Piñero cogió sus maracas y se apartó tarareando algo. Fue cuando se desplomó sobre la tarima. El director, Renato Capriles, pidió un médico y se corrieron las cortinas. Piñero falleció allí, de un infarto, en escena, tal y como había dicho que le gustaría morir. Y entonces ese disco que desde diciembre estaba en el mercado y que se titulaba "Álbum homenaje a Víctor Piñero" fue reeditado con el título "Álbum homenaje póstumo a Víctor Piñero". Una auténtica joya de la música bailable tropical, un disco que como dice Rafael España en su libro "Qué Viva el Chucu-Chucu": "Es... de los que se guardan cuidadosamente para escuchar con frecuencia y para recorrer con él, gratamente, los caminos del recuerdo". El mejor homenaje posible al gran cantante.

Así que comencemos con el álbum original. Renato Capriles había creado un sello, LM, un Lettermak con las iniciales de Los Melódicos y la forma de un escudo. En realidad Capriles tenía toda una empresa cuya sede estaba en el edificio Bárcenas a Río. Muy cerca de allí, en las Torres El Silencio, estaban las oficinas de César Roldán, presidente de Discomoda, el sello con el que Capriles solía grabar. LM grababa desde hacía poco con LM, pero amparado por la infraestructura de Discomoda. Y la distribución la hacía la Fábrica Venezolana de Discos.

El álbum en cuestión fue el tercero de LM. El primero había sido "La cachimba de San Juan" y el segundo, "En acción", los dos con diseñadores distintos. Pero como este tercer disco era un homenaje a los 30 años de vida artística de su cantante estrella, el diseño se le encargó al director artístico de Discomoda, Rodrigo Soto Restrepo. El resultado fue una especie de evolución de tres fotos, una por cada década: la primera en blanco y negro, la segunda en rojo y la tercera en azul. Así salió al mercado en la navidad de 1974.

Y entonces ocurrió la tragedia y a la reedición del álbum acudieron todos los que querían a Piñero, comenzando por César Roldán, dueño de Discomoda, quien propuso que esta versión llevase el sello de su filial Discolando, que era, por así decirlo, la cara internacional de la compañía. De esta manera el nuevo disco no competía dentro de Venezuela contra sí mismo, o sea, contra la primera versión. 

Soto hizo algo más. Primero, cambio los colores y puso el orden azul, amarillo y rojo; incluyó la palabra "póstumo" y actualizó el año. Segundo, diseñó un Gatefold, o carátula duplex, con una serie de fotos de Piñero en su interior. Capriles se encargó del obituario incluido allí. 

Realmente fue lo más acertado. El disco que estaba en el mercado incluía lo mejor de Piñero, pero sobre todo lo más reciente, lo que el público tenía más presente y lo que estaba sonando en la radio. 

El álbum, grabado por el ingeniero Alejandro López en los estudios Sonomatrix, de Discomoda, contenía 12 canciones: dos románticas (boleros) y diez bailables en una sinfonía de variaciones de ritmos tradicionales como tres merengues (un merengue, un merengue-baión y una guaracha-merengue), dos merecumbés, una guaracha-rumba, una bomba, una cumbia-paseo, una tamborera y un chipi-chipi. Parecía el repertorio de un concierto como el que hacían Los Melódicos cuando murió Piñero.

Y aquí hay algo importante. El acento y color de cada canción era parecido entre sí, porque estaba cercano al estilo de Piñero, es decir al merecumbé. Este ritmo había sido creado por Pacho Galán en 1955 y su base era la combinación de cumbia (cuyo compás es 2/4) y merengue colombiano (cuyo compás es 6/8). Su popularidad en Venezuela venía desde 1960, porque el ritmo gustó, pero muchas de las creaciones de Galán eran instrumentales. Así, para que tuviera más trascendencia, varios directores de orquesta contrataron letristas como Juan Rodríguez o César Acosta, y el merecumbé impactó. Allí es cuando Víctor Piñero, con un estilo que le encajaba como un guante, se convierte en "El rey del merecumbé".

Aquí juega un papel vital el pianista colombiano Óscar García Urrego, quien había llegado años atrás proveniente de la Orquesta La Playa y se adaptó con tal facilidad al sistema de trabajo de Capriles, que se convirtió en su mano derecha. Era el director musical y aparecía en las fotos de los discos como uno de sus líderes. García hizo los arreglos de las doce canciones incluidas, cambiando algunos pasajes de las mismas y dándoles a todas un color más moderno y variado, con énfasis en los saxos para que acompañaran a la voces de manera constante. Esa combinación de voces y saxos era lo que diferenciaba el sonido de Los Melódicos de otras orquestas.

Pero mal haríamos en centrar la atención solamente en el homenajeado. Los Melódicos de aquel momento tenía al frente un trío de cantantes excepcional que, además de la combinación de estilos vocales, se comportaban en escena como si llevaran toda la vida juntos. Estos eran Piñero, Verónica Rey y Perucho Navarro. Según dice Juan Manuel González en su libro "Excelencia y Grandeza de la Orquesta Los Melódicos": "Fue tan hermosa esta combinación de voces que la mayoría de los mosaicos 'Recuerdos' de este período los cantó este coro en su totalidad".

Cuenta Lil Rodríguez que Marta Verónica Ortega Rey era de Maracaibo, hija de músicos. Había crecido cantando guarachas, pero también había incursionado en el rockabilly y la nueva ola. Su registro vocal era de contralto, y actuando en un club nocturno de Caracas, la vio Perucho Navarro y se la recomendó a Renato Capriles. Este la puso a cantar con El Combo Gigante, una de las bandas de su empresa, y luego con Los Melódicos.

Cuenta Edward Acuña que Pedro Marcelino Rodríguez Navarro ya era un viejo conocido de Capriles cuando éste lo llevó a Los Melódicos. Perucho venía de la Orquesta La Playa "revolucionando el ambiente con su particular manera de trabajar, todo un 'showman'... Un cantante de voz melodiosa que llega profundamente y nunca se olvida, pues su estilo, su timbre de voz propio y ese entusiasmo contagioso que le pone a sus canciones, lo hacen simplemente inconfundible".

Con todo ese talento detrás, el álbum se vendió de forma masiva. La reedición póstuma incrementó las ventas, pululando las licencias y publicaciones todos los países de habla hispana. Fue un fenómeno, un triunfo para Los Melódicos y para la música tropical. Aún hoy sigue siendo una referencia con canciones que la gente ha memorizado generación tras generación. Una auténtica oda al baile y un homenaje como habría querido Víctor Piñero.

Playlist

1. Los Melódicos - Cayetano baila (Parmenio Salazar)
00:14
2. Los Melódicos - Chipi chipi (Gabriel Rodríguez)
02:59
3. Los Melódicos - Apágame la vela (Bienvenido Brens)
05:26
4. Los Melódicos - Flores negras-Fichas negras (Julio Flores-Plácido Acevedo)
07:32
5. Los Melódicos - Ya voy hacia ti (Avelino Muñoz)
11:35
6. Los Melódicos - Batacún batá (DRA)
14:40
7. Los Melódicos - El merecumbé (Pacho Galán)
17:03
8. Los Melódicos - Maquino landera (Margarita Rivera)
19:35
9. Los Melódicos - La rigola (Mario de Jesús)
22:00
10. Los Melódicos - Negrura (Chucho Cisneros)
25:07
11. Los Melódicos - Yo Quiero Verla Esta Noche (Avelino Muñoz)
27:42
12. Los Melódicos - Rosa (Pacho Galán)
30:19

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