Grandes Álbumes de la Música Latina

Un programa de José Arteaga
Daiquirí

Grandes Álbumes: La casa del ritmo

1 de abril de 2026

DAIQUIRÍ – LA CASA DEL RITMO (Sonografica, 1984)

¿Porqué en medio del furor de la salsa y en una ciudad marcada por la salsa, una banda que no hacía necesariamente salsa acabó marcando un antes y un después en la música del Caribe? Quizás porque pocos entendían entonces que salsa es tan rica en matices que aportando algunos elementos a otros provenientes del Rock, del Pop, del Afro y del Folk se da pie a nuevos sonidos. La banda Daiquirí grabó su primer disco en 1983, pero su sonido se instauró al año siguiente con un álbum mítico, "La casa del ritmo". Daiquiri bebía del guaguancó, de la gaita, del son montuno, del jazz y del rock & Roll. Pero a pesar de su complejidad, hizo un sonido sencillo de bailar, menos exigente que el salsero, donde lo que importaba era la alegría, el color, la fiesta y la gozadera. Un estilo que revolucionó lo tropical y vendió lo que nunca se pudo imaginar.

Comencemos por los orígenes musicales. El cerebro de todo esto es Alberto Slezynger Stokhamer, nacido en Cuba, pero caraqueño total. Inteligente, talentoso y con un gusto muy ecléctico por la música, o anglosajona o afrocaribeña, o folktrónica. Igual. Estudiaba economía cuando se juntó con otros estudiantes inquietos y formó una banda de rock tropical con aire experimental a la que le pusieron Sietecuero.

En esa banda estaban los hermanos Giordano "Yordano" Di Marzo, arquitecto; y Evio Di Marzo, antropólogo; Rafael Filio, arquitecto; Alberto Borregales, estudiante de letras; Pedro Matute, que se ganaba la vida como chofer; y dos músicos: Wilfredo Landaeta y el niño Luis Quintero.

El sonido era súper interesante porque combinaba influencias diversas y enfoques alternativos a lo que sonaba en la radio caraqueña a mediados de los años 70. Estaban más cerca de Gerry Weil y de Vitas Brenner que de la Dimensión Latina y el Sexteto Juventud. No eran los únicos que hacían algo así, pero ellos tenían las ideas de Slezynger, el carisma de Yordano y la atracción adicional de Luisito Quintero.

Luis Ernesto Quintero Vegas era un niño genio de la percusión. Era de San Agustín del Sur, en Caracas, patrimonio Afro; y era miembro de una familia de músicos brillantes, algunos de ellos fallecidos en un tristísimo episodio en agosto de 1980 en el río Orinoco, un hecho que fue conocido como "La tragedia del Grupo Madera". Luisito andaba para todos lados con su tío Carlos "Nene" Quintero, el percusionista al que acudían todas las bandas de Caracas para solucionar sus problemas. Por eso Luisito había tocado y grabado con El Trabuco Venezolano, Canelita Medina, La Crítica y Óscar D'León. Luisito llamaba tanto la atención que le habían dedicado una canción titulada "Chamo Candela".

El esperado disco de Sietecuero lo hizo el sello Velvet en 1978 y se grabó en los Ochoa Recording Studios de San Juan con Fred Weinberg como productor. Pero el álbum no tuvo éxito y fue tanta la frustración que Slezynger decidió aprovechar un viaje de estudios e irse a Nueva York, mientras pensaba en un proyecto distinto, más atractivo al público. "No lo voy a hacer de salsa, no lo voy a hacer de merengue, no lo voy a hacer de nada de eso. Voy a inventar un ritmo", le contaría años después a Miguel Camacho

Mientras hacía un postgrado de economía política en Nueva York se puso a estudiar música. Tomó clases de percusión con Frankie Malabé en la Harbor Performing Arts. Hizo un curso de producción musical y conoció a Larry Osterman, quien le ayudó a hacer unos Demos. Obligado a encerrase en un cuarto durante un invierno durísimo, esas Demos las hizo combinando lo análogo y lo electrónico con una Tascam de cuatro canales, piano eléctrico, sintetizador, guitarra acústica, batería electrónica, conga y percusión menor.

Con esos Demos bajo el brazo se fue a Caracas y visitó todas las casas discográficas sin que le pararan bolas. Otra vez frustrado, aparcó la música y se puso a trabajar llevando la contabilidad y el mercadeo de la casa RORI, una muy afamada marca de ropa.

Por aquellos días, 1982, Peter Bottome, presidente de Radio Caracas Televisión, fundó la empresa Fonotalento, una agencia dedicada a buscar nuevos artistas venezolanos y nombró como director a Alejandro Blanco-Uribe, productor y músico. Y aquí entra la relación de todo esto con la salsa. Esta música estaba cambiando y empezaba a tomar distancia de sus dos raíces naturales: el son cubano tradicional y el Spanish Harlem Style. Blanco-Uribe quería ahondar en ese cambio, donde se podían encontrar cantautores independientes, rockeros, grupos juveniles y baladistas.

Esto último no era casualidad. La balada siempre había tenido un lugar preponderante en la cultura latina y ese tipo de canciones románticas se había convertido en la banda sonora natural de las telenovelas venezolanas que producía RCTV y exportaba a todo el mundo. Era el tiempo de "La Fiera", "La Hija de Nadie" y "Leonela". 

Y en cuanto a los grupos juveniles, el Boom lo había desatado Menudo en Puerto Rico, pero también Timbiriche en México y Los Chamos en Venezuela. Había una frescura Pop en todos ellos, con carátulas coloridas y actitudes siempre sonrientes. Era justo lo que Blanco-Uribe buscaba. Así que el método en Fonotalento era sencillo. Anunciaban su búsqueda y realizaban Castings en el Teatro La Campiña con el apoyo de ingenieros de sonido de Estudios Telearte. 

Fue así como se encontró con un viejo amigo, Alberto Slezynger, quien tenía aquel proyecto de corte tan Caribe grabado en Demos y que conjugaba variedad sonora tropical con actitud roquera y Pop. "Vamos a grabar esos Demos, pues", le propuso, y entre los dos escogieron las canciones "Puro deseo de amar" y "Vente conmigo", que se grabaron con la asistencia en la producción de Larry Osterman y se iban a prensar en un Single de 45 rpm.

Y ahí se oficializó el nombre de la banda: Daiquirí, alusivo, por supuesto, a uno de los cócteles tropicales por antonomasia. El cóctel lo inventó Jennings Cox en Santiago de Cuba en 1898, su nombre se lo puso Giacomo Pagliuchi y su popularidad se le debe a Amelia Earhart. La combinación clásica lleva ron blanco, zumo de lima, sirope y hielo.

Slezynger, quien se encargó de la voz, teclado y percusión, convocó a Silvano Monasterios (piano y teclados), Pedro Vilela (guitarra), Danilo Aponte (bajo), Carlos "Nene" Quintero (percusión), Gustavo Calle (percusión), Gerardo López (percusión y coros) y Manolo Álvarez (coros). Además de amigos suyos que oficiaron como músicos invitados.

¿De dónde venía cada uno?

Slezynger, ya sabemos, había estado en Sietecuero. Monasterios era un virtuoso del piano y tenía un trío de jazz, Le Cardiú Jazz Trío, junto a Danilo Aponte en el bajo y Gustavo Calle en la batería. Aponte, además, trabajaba haciendo folclor venezolano con el maestro Jesús Sevillano.

Vilela, por su parte, tenía experiencia en salsa, pues había tocado con el gran Enrique "Culebra" Iriarte; y había trabajado con Canelita Medina. Y conocía bien la nueva canción, pues había grabado con Ali Primera. López, entretanto, tocaba percusión en un modesto grupo llamado Las Cuatro Monedas. Y Álvarez era, por así decirlo, un viejo rockero, pues había tocado la batería en bandas de rockabilly de los años 60 como Los 007 y Los Darts

De Carlos "Nene" Quintero (el tío del niño Luisito) habla Lil Rodríguez: "Este risueño venezolano asociado a la calidad sonora comenzó en la música de la mano de la tradición nacional, con un cuatro en sus manos, y también tuvo que ver con la salsa nacional en sus inicios con Ray Pérez en Los Dementes; también coqueteó con la gaita zuliana. “Desde el vamos” todo el que le escuchó supo que ese talento daría mucho de qué hablar, y así ha sido. No se trata solamente de la manera de tocar sino de aportes en la técnica, en la implementación del espectáculo, en la libertad de las manos para crear y dar al máximo".

Así las cosas, llegó el momento de grabar en los estudios Telearte. Pero surgió un problema. Resulta que Blanco-Uribe, en su afán por grabar a Slezynger y mostrar que estaba trabajando mucho, no le aviso de este proyecto a Peter Bottome, y éste, muy molesto, se fue al estudio a ver In Situ de qué se trataba eso que aparecía con el nombre de Daiquirí. Y claro, lo primero que preguntó fue: 

-¿Y dónde está ese grupo?, muéstrame aunque sea una foto.
-No, es que realmente no es un grupo. Es un amigo que está trabajando de comercial para RORI.

Pero ya no se podía echar pa'tras y Bottome aceptó escuchar... Y le encantó. No sólo eso. Aceptó hacer un LP completo. Ocho canciones, todas escritas por Slezynger, menos "Un día en el beisbol", hecha en colaboración con Rosa Soy, la otrora líder de la banda femenina de salsa neoyorquina Latin Fever

Dicho esto, había que vestir aquella producción; es decir, crear la imagen del grupo. Se contrató para ello al diseñador y fotógrafo Antonio Huizi, un talento increíble que dotó de identidad a la banda y a su música. En sus manos, Daiquirí pasó de ser un Demo en cassette a convertirse en un paraíso de evocaciones caribeñas lleno de color, con la colaboración del ilustrador Alvise Sacchi. Y así se "uniformaron" ante el público: pantalón blanco, camisa de flores y un estilo "Miami Vice".

El colofón lo marcó un videoclip. Era el tiempo en que la cadena MTV había puesto de moda los vídeos teatralizados y los Unplugged. Daiquirí tuvo el suyo, el primer vídeo profesional que se realizó en Venezuela: "Puro deseo de amar"... Y, por supuesto, fue un súper hit.

Pasó un año y todo el mundo hablaba de Daiquirí. Era la banda de moda, era el sonido de moda, era el estilo de moda. Pero faltaba más.

A comienzos de 1984 surge la necesidad de hacer un segundo álbum para continuar en la cima de la fama. Slezynger confiesa que "La casa del ritmo", canción que le dio título a ese segundo LP, se le ocurrió en Jamaica tras escuchar "Julia", una mítica canción de El Gran Combo de Puerto Rico. En su letra asoció un relato sobre el mundo de las ficheras, aquellas mujeres que bailaban a cambio de una ficha y que inspiraron tantísimas películas mexicanas.

Y se internacionaliza porque el primer álbum sólo se vendió en Venezuela, pero el segundo ya fue licenciado y prensado en Colombia y Ecuador. Y el éxito se triplicó, hasta tal punto que cinco de sus ocho canciones llegaron al Hit Parade: "Agua que no has de beber", "La casa del ritmo", "Zambo montuno", "Desde que te fuiste" y "Chamo Candela". También estaban "Mi corazón", "El amor" y "La conquista".

¿Y técnicamente cuál fue su secreto? Así se lo confesó Slezynger a Luis Sabas para Generación 80: "Yo creo que lo importante fue esa fusión de una batería electrónica de botones, una conga haciendo guaguancó, otra conga haciendo el ritmo de aguinaldo, o sea el el ritmo de la música afrovenezolana de la costa, ¡ta, cupacumpá, cupacumpa! Todo eso mezclado más shaker brasileño (ganzá), más una clave de son cubano, más las guitarras de rock, timbal tipo rock también y un bombo más la trompeta... hicimos un trabuquito (equipo de grandes jugadores)".

El público sintió el resultado de todo eso. Lo que hacía Daiquirí era más fácil de bailar que la salsa. Más sencilla, menos compleja. El baile de salsa se había vuelto exigente y en muchos casos, acrobático; y eso deparaba cierta aprehensión entre la gente que no quería hacer el ridículo en la pista de baile de una discoteca. Daiquirí no le pedía nada a sus bailadores, sólo diversión, gozadera, chamo, pura gozadera. Así se la pasaban en escena, así se lo transmitían a sus millones de seguidores. Y claro, como suele pasar, los puristas de la salsa rechazaron a Daiquirí. Como decía una amiga en aquel tiempo, ¡qué pecao'!

¿Qué dejó Daiquirí? Como hemos dicho, no fue la única agrupación que apostó por sonidos tropicales alternativos. Los años 80 fueron también los años de Miami Sound Machine, de Francisco Zumaqué, de Adrenalina Caribe y de La Familia André. Pero la enorme influencia de Daiquirí ha llegado a bandas tan reconocidas en el siglo XXI como Los Amigos Invisibles

Playlist

1. Daiquirí - Agua que no has de beber
00:18
2. Daiquirí - La casa del ritmo
03:29
3. Daiquirí - Zambo montuno
07:00
4. Daiquirí - Desde que te fuiste
11:04
5. Daiquirí - Chamo Candela
14:13
6. Daiquirí - Mi corazón
18:52
7. Daiquirí - El amor
23:21
8. Daiquirí - La conquista
26:52

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