Grandes Álbumes de la Música Latina

Un programa de José Arteaga
Fernando Quiroz, Enrique Delgado, Humberto Caycho y Carlos Ramírez

Grandes Álbumes: Los Destellos

5 de enero de 2026

LOS DESTELLOS - LOS DESTELLOS (Odeon del Perú, 1968)

Dicen que la cumbia es el ritmo más extendido en América Latina. Cada país aplica su fórmula particular a un sonido ancestral muy tropical. En Perú, hay, sin embargo, tres estilos marcados: el costero, siempre afro; el serrano, siempre indio; y el amazónico, siempre selvático. Pues en 1968 un cuarteto peruano lanzó un álbum instrumental que conjugó todo eso y más, combinando esa tradición folclórica con la modernidad del rock & roll. Fue un concepto psicodélico, funk y revolucionario, moviendo los cimientos de la música bailable y creando un imán para la chicha, el huayno y la salsa. En otras palabras, fue mucho más allá de la cumbia, abarcando todo lo tropical, fue el gran aporte de Enrique Delgado y su banda Los Destellos, y su álbum homónimo, hoy convertido en disco de culto en toda América.

¿Dónde radicó su secreto? Muy posiblemente en el factor eléctrico. El final de los años 60 cobijó la música peruana con un manto de efectos sonoros peculiares y llamativos, y que todos, en especial los rockeros, trataron de incorporar. Dice Alfredo Villar en su libro "Yawar Chicha", que "efectos como el Delay, el Fuzz, el Overdrive o el Wah-Wah, típicos de bandas rockeras son asimilados en un cocktail sónico que nacionalizaba y "acholaba" cualquier influencia foránea". Y su mejor exponente fue, sin duda, Enrique Delgado.

Enrique se llamaba en realidad Abel Henry Delgado Montes. Había nacido en el distrito de El Rímac, cuna de la música criolla limeña, y en ese confín destacó como niño genio. Cuenta Angelina Medina que desde pequeño "se vincula a la música estudiando a sus cortos cinco años la mandolina bajo la enseñanza de su madre. Posteriormente, estudia guitarra y a los once años ingresa al Conservatorio de Música". A partir de entonces su carrera en la música criolla fue meteórica. En 1962 formó la Orquesta Fantasía haciendo canciones de la Sonora Matancera; y el trío Los Claveles haciendo estándares de Los Panchos. Pero en su vida faltaban dos ingredientes: la cumbia y rock & roll.

Los dos ritmos llegan por una confluencia de culturas muy propia de Perú, donde todo acaba integrándose en el ritmo de la noche. La cumbia era un eje bailable proveniente de Colombia que marcó la vida de los sectores populares de Lima al mismo tiempo que los ritmos cubanos, y que fue popularizada por las sonoras (orquestas de 10 músicos). El rock & roll tocó de lleno a la clase media y sintonizó con la rebeldía juvenil. Al rock le favoreció su formato instrumental, siempre reducido (de cuatro a cinco integrantes), para instalarse en espacios pequeños. 

Los Wembler's de Iquitos, Pedro Miguel y sus Maracaibos o Juaneco y su Combo eran conjuntos juveniles que expresaban una nueva idea en torno a la cumbia. Los Belting's, Los Datsun's, Los Doltons, The Mad's, Los Saicos, Los Shain's o Los Yorks eran bandas, o bien provenientes del rockabilly, o bien nacidas en la nueva psicodelia. Cuando Delgado crea Los Destellos en 1966 se integra a ese ecosistema y en seguida destaca por su talento descomunal tocando la guitarra. 

Para él todo es fácil. Sus cuerdas eran un lienzo donde convertía paletas de colores en obras de arte sin aparente esfuerzo, y no importaba si el tema era una guajira cubana o una descarga neoyorquina. 

Durante sus años mozos, Delgado había usado guitarras acústicas clásicas para música criolla, fabricadas por los hermanos Falcón García, una destacada familia de Luthiers. Pero al inclinarse por la nueva música necesitaba una guitarra eléctrica. De modo que le pidió a don Orestes Falcón que le hiciera una guitarra especial basada en el modelo Fender Broadcaster de cuerpo macizo y con una característica especial: que tuviera doce cuerdas.

Su idea era, no sólo asumir un reto personal en la interpretación, lo cual le encantaba, sino obtener un sonido más brillante y resonante. El ya tenía una Fender de seis cuerdas, pero la fabricada por Falcón constaba también de dos botones, uno para volumen y otra para tono. Según lo requería el momento, Delgado subía y bajaba el botón de tono con tal rapidez que simulaba el llanto de un niño, algo así como "Wah Wah". 

Es imposible saber si Delgado escuchó lo que hacía Frank Zappa por aquel entonces con un pedal para tal efecto y que era conocido como "El pedal que llora". A lo mejor quiso emularlo, pero lo cierto es que en el tema "Guajira Psicodélica" lo consiguió. También logró otro efecto, el Fuzz, que es un sonido saturado y grueso, un tanto distorsionado. Y este sí que pudo haberlo escuchado en la canción "Taxman", de los Beatles, de 1966. Sólo que en lugar tener a su disposición una ecualización de amplificadores como en los estudios EMI (Abbey Road) de Londres, Delgado se limitó a bajar el volumen y subir el tono.

El efecto que si consiguió apoyándose en los recursos que tenía el estudio de grabación fue el Delay, que es una especie de eco o repetición que se puede ajustar aprovechando los amplificadores y consiguiendo más expansión, además de enriquecer la base rítmica. Eso sucedió en los estudios de IEMPSA (Industrias Electro-Musicales y Peruanas S.A.), que estaban ubicados en la calle Guillermo Dansey de Lima y que se caracterizaban por sus altas paredes. ¿La razón? La empresa solía grabar en una sala de cine de la calle Contumazá, y la sensación acústica conseguida no la quisieron perder al trasladarse a Guillermo Dansey.

IEMPSA había sido fundada por Enrique Heeren en sociedad con Ricardo Rivera Schreiber, Carlos Vich Musso y Raúl Barrios Ordoñez en 1949, pero sólo desde 1962 fabricaban vinilos. Su éxito, que cubría un gran vacío en la industria peruana, les hizo ampliar su abanico de producción asociándose con otras marcas y adquiriendo licencias de compañías extranjeras. Una de ellas fue el sello discográfico alemán Odeon, que sería denominado Odeon del Perú.

Pero claro, había tanto trabajo y existía tanto músico en las calles con talento suficiente para grabar, que contrataron a un peso pesado de la música criolla para que fuese su director artístico: el guitarrista y cantante Óscar Avilés. Este venía de trabajar con la casa Sono Radio y desde entonces ya conocía a ese jovencito que tocaba como nadie la guitarra y que era Enrique Delgado.

De hecho, el primer disco que grabaron Los Destellos fue con Sono Radio: el lado B de un sencillo de 45 rpm con el vals "El Ronco" en 1966. Y el segundo también; otro 45 con la balada "Nora" por la lado A y el surf "Mi gatito y yo" por el lado B en 1967. Todos esos temas eran cantados. 

En ese entonces Los Destellos estaban integrados por Enrique Delgado en la voz y primera guitarra; Guillermo Medina en la segunda guitarra; Matías Fajardo en el bajo; Eduardo Rivera en la batería; y Elsa Salgado como cantante. Pero ante la llamada de Óscar Avilés y la firma de un contrato con Odeon del Perú, Los Destellos cambian y obligan a Delgado a buscar gente con mayor experiencia.

Así llega Humberto "Tito" Caycho, bajista, quien recordaba su ingreso así: "Yo tocaba la guitarra desde los ocho años y era lo único que sabía hacer... Nos conocimos con Enrique cuando éramos adolescentes, íbamos a las grabaciones de Radio Victoria. Pero ya después él me propuso meterme al grupo de guitarras eléctricas que tenía. Pero tuve que pasarme al bajo eléctrico".

También llega Carlos Ramírez Bazo, amigo igualmente de la infancia, y que había pasado por bandas militares tocando caja, bombo y redoblante. Ramírez sería el baterista a partir de entonces. 

Y finalmente llega Fernando Quiroz, quien era guitarrista de una banda de rock & roll muy popular en Lima, Los Zanny's, quien recordaba: "Yo era estudiante y fui a un casting que estaba haciendo Enrique, gracias a un amigo periodista, a fines de año de 1967. Yo llegué a ser el cuarto integrante, porque en esa época Los Destellos solo eran tres: Enrique Delgado Montes, Humberto Tito Caycho y Carlos Ramírez Bazo... Éramos el único grupo de ritmo tropical peruano que tocaba con batería y guitarra eléctrica".

Esos cuatro músicos fueron los que grabaron para el sello Odeon del Perú, aunque también estuvieron Ricardo Oliver en las congas y Oscar Young en la percusión menor.

El álbum "Los Destellos" salió al mercado en octubre de 1968 luego de haberse lanzado cinco 45s previos con los temas "La malvada", "El avispón", "Aprendiendo cumbia", "El chucu chucu", "Descarga eléctrica", "El renegón", "La charapita", "Cuando baila Narda", "La ardillita" y "Guajira psicodélica". El único tema de estos 45s que no fue incluido en el LP fue "Aprendiendo cumbia". En tanto que los temas que completaron la producción fueron las cumbias "Que chola tan rica" y "Recordándote", y el bolero "Hermosa melodía".

Todas las canciones, que fueron instrumentales, impactaron y se convirtieron en imprescindibles de diferentes discos recopilatorios con el paso del tiempo, y es que además del tratamiento musical, había alma allí. Cada tema contaba una historia y a pesar de ser en su mayoría cumbias, había mucha variación entre una y otra. Por ejemplo, mientras "La charapita" se acercaba más al huayno del folclor andino, "La ardillita" parece hecha para ser bailada con la danza la boa. Asimismo, "El avispón" parece un homenaje al soundtrack de la serie de televisión The Green Hornet (El avispón verde), que tuvo música de Billy May.

"El chucu chucu" hace referencia al sonido "chacachá" del tren, que también fue canción en su momento. Lo interesante es que con el paso de los años se convertiría en un término que define un género en Colombia, ya que en efecto se trata del tema más cercano a la cumbia colombiana y a sus diferentes interpretaciones durante los años 70. 

"Guajira psicodélica" sigue siendo un Hit que los DJs, programadores y selectores, utilizan sin parar, y que en 1971 vivió una revisión en Nueva York gracias a Pastor "Toti" Negrón y la banda de salsa funk Flash and The Dynamics. El hecho de interpretar un ritmo asociado a la salsa fue decisivo para su impacto, y la carátula del álbum con diseño psicodélico y fotos de Alejandro Barnechea, fue otro factor determinante.

En todo caso, la importancia del álbum queda consignada en el libro "Sabor Peruano: travesías musicales": "He aquí la génesis de la agrupación que le daría forma definitiva a un nuevo género de música tropical que, al no hallar un nombre propio, fue nominado equivocadamente como cumbia peruana, desvirtuando la enorme riqueza cultural que aportaron Enrique Delgado y sus Destellos, centralizando un movimiento musical que también se desarrolló en otras regiones del Perú".

Playlist

1. Los Destellos - El renegón (Enrique Delgado)
00:16
2. Los Destellos - Que chola tan rica (Enrique Delgado)
03:04
3. Los Destellos - Guajira sicodélica (Enrique Delgado)
05:02
4. Los Destellos - La charapita (Enrique Delgado)
08:24
5. Los Destellos - El chucu chucu (Enrique Delgado)
10:25
6. Los Destellos - El avispón (Enrique Delgado)
12:52
7. Los Destellos - Recordándote (Enrique Delgado)
15:40
8. Los Destellos - La ardillita (Enrique Delgado)
18:30
9. Los Destellos - Hermosa melodía (Enrique Delgado)
21:10
10. Los Destellos - Descarga eléctrica (Enrique Delgado)
23:50
11. Los Destellos - Cuando baila Narda (Enrique Delgado)
26:31
12. Los Destellos - La malvada (Enrique Delgado)
29:23

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