José Mojica
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Estaba corriendo el mes de diciembre de 1931 y se había concretado la visita de José Mojica, actor y cantante mexicano a La Habana.
El músico y compositor cubano Ernesto Lecuona había conocido a Mojica en Hollywood, hicieron buena amistad mientras Lecuona musicalizaba una película en la que participaba la orquesta cubana de los Hermanos Palau. Lecuona no sólo le extendió la invitación: lo contrató. “Mil dólares por cada concierto en Cuba” y el tenor y actor aceptó con excelente disposición. La llegada de Mojica desató un vendaval en la capital cubana. Todo el mundo quería verlo y escucharlo. Las entradas al Gran Teatro Nacional se agotaron rapidamente para los conciertos del 14 y 16 de diciembre y su alojamiento en el Hotel Nacional tuvo que ser protegido.
El concierto del día 14 tuvo algunos inconvenientes debido a que alguien arrojó “bombitas de peste” (En el Caribe se le dice pedo líquido) y por el hedor hubo que suspender momentaneamente la presentación. Por fortuna no fueron bombas reales ya que en esos días Cuba vivía momentos agitados y de represión (Gerardo Machado).
El 16 de diciembre volvió Mojica al escenario del Gran Teatro Nacional y el llenazo fue otra vez total. En esa oportunidad ocurrió algo inédito. José Mojica interpretó María la O, pieza de Ernesto Lecuona que solo había sido interpretada por voces femeninas. Fue apoteósico.Volvería a presentarse los días 20, 25, 26 y 28 para despedirse de Cuba el 30 de diciembre de 1931.
Esta imagen que presenta la Colección corresponde a esa gira y ciertamente muchos fotógrafos captaron su imagen y el fotógrafo Segovia le acompañó para imágenes en exteriores fundamentalmente. Las hay con su firma clara. En cuanto a la parte inferior de la gráfica, indica que la postal es un obsequio del Teatro “Tosca”, un novedoso teatro cinematógrafo de 700 butacas en Platea y 300 en Balcón más 14 palcos independientes entre sí. Fue inaugurado en 1927 y es probable que José Mojica cumpliera alguna visita o presentación en sus entonces modernas instalaciones.
En esos momentos de 1931 nadie podía avizorar que diez años después Mojica tomaba la decisión de hacerse religioso, a raíz de la muerte de su madre. Cuando el tenor le confesó sus planes a su amigo Agustín Lara éste en una noche compuso Solamente una vez para que fuera la última canción de Mojica antes de ingresar al monasterio.
Como franciscano obtuvo permisos para cantar en público (temas religiosos) a fin de recaudar dinero en función de la construcción de un monaterio en Arequipa, Perú.
Volvería a Cuba 20 años después de aquella inolvidable gira y nuevamente el público cubano le prodigaría sus aplausos y cariño.
Fray José Mojica falleció en Lima, en 1974. Allí descansa, en paz.












