Gyedu Blay Ambolley, Orlando Julius, Mulatu Astatke, Kasse Mady
En el AfroClub siempre nos gusta cuando alguna de las grandes leyendas de la música africana de los años 70 vuelve a un estudio de grabación y nos demuestra que a pesar del tiempo, sigue manteniendo intacta toda su capacidad interpretativa y su talento para la composición de nuevas canciones. Hoy dedicamos parte del programa a algunas de estas leyendas que han vuelto a relanzar su carrera en los últimos años. Empezamos con Ketan, el disco que acaba de editar Gyedu Blay Ambolley, un gran músico de Ghana de highlife, que siempre tuvo influencia del jazz, aunque es famoso por Booniay, uno de los mejores discos que se grabó en los años 70 de afrofunk. Su retorno con una banda de músicos de Ghana vuelve a darnos la oportunidad de escuchar un highlife moderno con sabor clásico. Otros dos grandes músicos que volvieron en los últimos años, grabando con el sello Strut, fueron Orlando Julius y Mulatu Astatqé, y ambos lo hicieron acompañados por los Heliocentrics, una banda de jazz experimental que adaptan fácilmente su sonido a los ritmos africanos, tanto al afrobeat y highlife de Orlando Julius, como al ethio-jazz de Mulatu Astatqé, esa genial fusión de jazz y música de Etiopía que se creó en los años 70.
Otra de las novedades que escuchamos
hoy, y que también procede del sello Strut, es la Kondi Band, pura experimentación entre el sonido tradicional de
Sory Kondi, un virtuoso de la mbira, y la electrónica aportada por el otro
miembro de la banda, el productor DJ Chief Boima.
También repasamos parte de la
carrera discográfica de Verckys, uno
de los saxofonistas más influyentes de la rumba congoleña. Escuchamos primero
un tema de los años 60, cuando formaba parte de la gran escuela de la rumba, la
OK Jazz junto al cantante y guitarrista Franco;
y también escuchamos otro tema de los años 70, cuando Verckys formó su propio
proyecto musical, la Orchestra Veve, donde daba protagonismo a su magnífica
sección de vientos.
Para completar este programa nos vamos con la alegría que transmite la música de Tabanka Djaz de Guinea Bissau, y con el sonido tradicional de Malí de Kasse Mady Diabaté, uno de los mejores y más respetados griots de toda África.