Son cosas de Ñico Saquito
Tuvo en su haber la picardía que le dio carta de identidad a la guaracha. Es uno de los más asombros músicos cubanos de todos los tiempos. No hay exageración en el dato. Antonio Fernández, Ñico Saquito, es considerado el padre de uno de los más contagiantes ritmos de Cuba para el mundo: La Guaracha. Y si para muchos el Son es lo mas importante de la Salsa, e incluso lo único, para otros la Guaracha tiene puesto relevante. No es para menos. En la mas fresca situación de crónicas y situaciones cotidianas de esas a las que se saca punta la guaracha brinda un sello determinantemente argumental: ese es el de la picaresca, el de la chanza, el de la sabrosura, del doble sentido característico de los pueblos del Caribe.
Antonio Fernández, Ñico, nació el 17 de Enero de 1902 y se encontró desde la infancia con la Trova Tradicional y un ambiente de guitarras por todas partes.
A los 15 años ya estaba estudiando ese instrumento porque quería decir cantando el resultado de sus improvisaciones. Además de la música era un real apasionado de la pelota, del beísbol. Una vez alguien dijo, refiriéndose a él, por lo del béisbol, “Ñico, el del saquito” y así se quedó: Ñico Saquito.
Finalizando la década de esos competitivos cuarenta, Ñico fundó Los Guaracheros de Oriente, originalmente un trío, luego un quinteto, que presentaba un detalle original: La primera voz no tocaba maracas o claves. Félix Escobar tocaba pailitas, y éstas le daban una sonoridad distinta al grupo.
Antonio Fernández llegó a Venezuela desde La Habana en 1951 con sus Guaracheros de Oriente. Era una gira que duraría diez días. Se quedó en Maracaibo, ciudad que no tiene bahía pero tiene lago, que posee el mismo calor de Santiago y el mismo espíritu bullanguero de su tierra natal. Se quedó casi diez años. Regresaría a Cuba a la caída de Fulgencio Batista y se adueñaría del sabor de “La Bodeguita del Medio” donde estuvo casi 22 años hasta su fallecimiento el 4 de Agosto de 1982 en su tierra natal, Santiago de Cuba, tal y como lo había expresado siempre.
En este álbum “Son cosas de Ñico Saquito”
todos los temas son de su autoría, y hay detalles notables en las voces que los interpretan.
María Cristina, Yo no escondo a mi abuelita, La negra Leonor y Cuidadito compay gallo son vocalizados por Maximiliano Sánchez “Bimbi”, Te escribiré con sangre, Queja, Qué agradable y Volveré están en la voz de Alberto Aroche, Dale tumba, A mi me gusta el cha cha chá, Ya que estoy en mi Cubita y Los que son y no son están interpretados nada menos que por Carlos Embale.
Se trata de una reedición del disco del sello Panart de 1963.
Tracklist:
Featuring:
Notas:
Reedición Egrem del disco Panart de 1963.











