Esta noche se graba en La Bodeguita del Medio
¿Cómo logró el incansable Sepy que La Bodeguita entrara en los anales de la música mundial, junto a la gastronomía y a la coctelería?
A Calixto Alonso del Pozo, que me descubrió al personaje.
Esta noche se va a grabar un disco en La Bodeguita del Medio. Es marzo de 1957, una noche primaveral, de esas primaveras cubanas que son y no son, con luna clara que ilumina la cercana Plaza de la Catedral y hace más íntima la calle Empedrado.








Pero hay un detalle. Cuando se habla de La Bodeguita del Medio, se piensa de inmediato en el guajiro Ángel Martínez. Pero Martínez es simplemente un nombre nominal.
Es el dueño, eso sí, pero la fuerza atronadora del ya floreciente negocio, quien ha logrado que visiten a menudo La Bodeguita figuras del mundo del cine o el espectáculo como Ava Gardner, Errol Flynn, Agustín Lara y Nat King Cole, es un personaje que la historia ha querido ocultar y borrar, un tipo excéntrico y atrevido, que dice pertenecer a la aristocracia europea, un ex piloto de cazas húngaro llamado Sepy Dobronyi, que se exilió al finalizar la II Guerra Mundial.
El barón Sepy, como ya lo conoce mucha gente en La Habana, amigo de otro personaje bohemio y singular, al que los cubanos descubrieron por una guaracha de Daniel Santos: Bigote e’ Gato, convenció a Ángel Martínez de que creara un sitio así, en esa locación, rodeada de imprentas, con la promesa de que él, con su atractiva personalidad y su habilidad para convocar gente, le haría famoso el negocio.







Y hoy se va a grabar allí un disco, con Carlos Puebla y Los Tradicionales, que son Santiago Martínez, en las voces y la guitarra, y Pedro Sosa, que también cantará junto a los otros dos y tocará las maracas. Porque Joseph Sepy de Bicske Dobronyi, joyero y escultor, se convirtió también en promotor de la música cubana y del arte de la isla, pues en 1955 había creado un Centro de Arte Cubano en pleno centro de La Habana Vieja.
Hoy están ya allí el ingeniero de grabación, que ayudará a plasmar este momento único para la eternidad, en un LP que se va a titular Sepy presents: La Bodeguita del Medio. The music of Havana’s most fabulous café, grabado por Riverside Records y producido por Bill Grauer Productions, Inc, Nueva York, 1957.
En la portada del disco aparecerán, en una foto en sepia, el artífice Sepy de Dobronyi, sentado en una mesa junto a su esposa de entonces, Alicia Hartman y Portela, hija de Walter Hartman, propietario del primer concesionario de la Chrysler en Cuba, y los tres músicos que el propio expiloto había contratado como trío local cuando se inauguró el restaurante.




Esta noche grabarán 16 pistas, ocho por cada cara, entre números de música tradicional cubana, y creaciones del propio Carlos Puebla, que ya tiene 40 años, como el que compuso especialmente para La Bodeguita, y que tituló Te espero, un bolero que ha quedado como una invitación en el tiempo para sentir el ambiente de aquel día de marzo de 1957, junto al que se consideraría el himno de la casa, Sun sun damba é, de Rogelio Martínez.
¿Cómo logró el incansable Sepy que La Bodeguita entrara en los anales de la música mundial, junto a la gastronomía y a la coctelería? Fácil, con la misma firmeza y voluntad con la que escapó de Budapest, para llegar a Suecia, sin pasaporte ni papeles, recorrido que hizo caminando durante seis meses. Allí, tras aprender el arte de la orfebrería, el rey Gustavo V de Suecia le hizo una oferta para viajar a Caracas, Venezuela, y allá se fue el barón inquieto.
Poco después saltó a Cuba, donde plantó su bandera y comenzó a darse a conocer. Uno de los pequeños escándalos en que estuvo involucrado fue una estatua dorada de 42 pulgadas de alto de la estrella de cine Anita Ekberg. “El bronce de Ekberg” que apareció en la edición de agosto de 1956 de la revista Playboy por Hugh Hefner, que era su amigo.
Cuando terminen de grabar el disco esta noche, La Bodeguita del Medio entrará en la dimensión de los sueños de cada visitante, y la música cubana tendrá el sencillo homenaje con temas inmortales como Media naranja, Un brujo en Guanabacoa, Amorosa guajira, Frutas del Caney y un dos en uno conformado por En el tiempo de la colonia y el ya clásico Mata siguaraya. En las improvisaciones de algunos de los números que se grabarán, se hace mención a Sepy Drobronyi, que nadie podrá borrar nunca.




Pocos años más tarde, Puebla y Sepy tomaron caminos diferentes. Al cantor cubano Carlos Manuel Puebla Concha le recuerdan por temas de marcado tono político, como Y en eso llegó Fidel, Hasta siempre o La OEA es cosa de risa.
El barón húngaro moriría de cáncer el 29 de mayo del 2010 en el Mount Sinai Medical Center de Miami Beach. Tenía 88 y dejaba muchas obras y anécdotas. El Long Play grabado en La Bodeguita, y un hito de la pornografía mundial, la película “Deep throat” (Garganta profunda), protagonizada por Linda Lovelace, que se grabó íntegra en el sótano de su casa en Coconut Grove.
Playlist







