Francisco Alonso

Como es sabido, la zarzuela nace como espectáculo cortesano a mediados del siglo XVII, evoluciona con altibajos en el siglo XVIII, se consolida hacia 1830 y, atravesando etapas felicísimas y épocas dramáticas, llega hasta nuestros días. Hablamos de más de 350 años de historia de un espectáculo que nuestro diccionario define como “obra dramática y musical de origen español en que alternativamente se habla y se canta”. Conviene recordar también que, en España, llamamos “zarzuela” a un buen número de géneros teatrales distintos (zarzuelas, comedias musicales, operetas, sainetes, …).

Hacia el año 1850 se produce un gran resurgimiento de la zarzuela gracias al trabajo de compositores como Joaquín Gaztambide (1822-1870), Francisco Asenjo Barbieri (1823-1894) o Cristóbal Oudrid (1824-1877), cuyas obras fueron las primeras en llegar al continente americano. Consta que en 1853, se presentó en La Habana Jugar con fuego, de Barbieri; Catalina, de Gaztambide; se vio en la isla en 1868 y, en Filipinas, en 1879; compañías teatrales españolas representaron Jugar con fuego y El barberillo de Lavapiés.

La zarzuela llegó a expandirse por todo el continente americano, desde México a Chile y hasta Filipinas. Nombres de compositores como Gaztambide, Barbieri, Bretón, Fernández Caballero, Guridi, Sorozábal, Guerrero, Moreno Torroba y Alonso, fueron conocidos y admirados en aquellas tierras. El éxito de la zarzuela fue espectacular y el género se asentó en aquellas tierras, llegando a dar frutos salidos del trabajo y el ingenio de los artistas americanos, que incluyeron temas autóctonos y referencias musicales a su propio folclor.

Ritmos caribeños en la obra de Francisco Alonso

Al ser la zarzuela en cualquiera de sus numerosos subgéneros un espectáculo lírico y popular, su música abarca tanto formas musicales propias del teatro cantado (arias o romanzas, dúos, tercetos, cuartetos, números corales o instrumentales…), como elementos de origen popular representados por danzas diversas, tanto de origen folclórico (seguidillas, jotas ,..) como de lo que conocemos como “folclor urbano” (formas nacidas en el siglo XX en las ciudades). Todo ello con el doble objetivo de dar ambiente y vistosidad a sus creaciones. Los músicos españoles han ido adornando sus partituras con estas músicas de creación propia y con la incorporación de otras ajenas, pasadas por el tamiz de su inspiración y de su oficio.

Uno de los compositores de zarzuela del siglo XX que mejor supo sacar partido de estas combinaciones fue Francisco Alonso López, nacido en la ciudad de la Alhambra en 1887 y fallecido en Madrid en 1948. Alonso fue un músico dotado gran personalidad cuyas partituras tenían un estilo muy reconocible, tanto que el público decía de ellas que eran “marca de la casa”. Compuso numerosos pasodobles y, curiosamente, fue un maestro del chotis, forma musical representativa de Madrid, que él supo asimilar con personalidad propia.

Además, siendo ya un compositor asentado, Alonso quiso dotar a sus obras de un carácter innovador para adaptarse a la evolución del género y seguir obteniendo los éxitos que ya había disfrutado en ocasiones, Tenemos el testimonio de primera mano de su hija Carmen Alonso de la Joya, que nos contaba que su padre escuchaba la radio de noche para oír las músicas que se hacían en otras latitudes. Seguramente por esa vía, llegaron a sus pentagramas alguno de los ritmos y formas del otro lado del Atlántico.

Revisando la obra de Francisco Alonso encontramos más de 60 fragmentos de músicas cubanas, mexicanas, argentinas y brasileñas, además de, al menos, tres fados portugueses y cerca de 40 fox estadounidenses.

Vayamos ahora un poco al detalle de estas músicas alonsinas y latinoamericanas en la playlist que acompaña este texto y empecemos por el bolero, danza de origen español que en América redujo su ritmo para dar lugar a un baile más pausado. Dos buenos ejemplos son el bolero de la fantasía musical Róbame esta noche o el de la revista Gran Clipper, que Alonso supo convertir en delicada canción de cuna, con el título de Nana antillana. Podemos recordar otros dos boleros, aunque de inspiración española. El primero, es el elegante y distinguido de la zarzuela La castañuela; el segundo, pertenece a Curro el de Lora y es instrumental, lo nos permite comprobar la finura de la orquestación de Alonso.

La guaracha es canción cómica o picaresca, de ritmo rápido y marcado, muy empleada desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX. La alegría vital que encontramos en A La Habana me voy, fue titulada La guarachita.

Ejemplos de músicas cubanas vivas, vibrantes, con carácter y personalidad, músicas que arrastran y hacen que movamos los pies sin quererlo, son la rumba y la conga. Aunque existe una rumba flamenca, la que aquí nos interesa es originaria de la isla caribeña, donde nació en el siglo XIX de raíces africanas. El músico granadino la empleó en el conocido Pregón de frutas de su comedia lírica ¡24 horas mintiendo!, en la sandunguera Que viene el coco de A La Habana me voy, y la transformó en picarona y comprometedora en la zarzuela futurista Ladronas de amor, donde la tituló El achicharren.

Conga es el nombre de un baile popular cubano, de ritmo sincopado y origen africano por lo que, inicialmente, se acompaña con tambores, danzándose durante los carnavales. Sólo una conga introdujo Alonso en su teatro lírico. Se titula Ya se va la conga, y es alegre y divertida y pertenece a la aventura cómica A La Habana me voy.

No podemos hablar de Cuba sin referirnos a la habanera, canción y danza surgida en la primera mitad del siglo XIX, de ritmo lento y compás binario, cuyas letras y melodías acariciadoras, tiernas y melosas, nos producen sensaciones de tranquilidad, sosiego y su poquito de melancolía. Para Me llaman la presumida, y en forma de terceto entre Paco, Pepe y Gracia, escribe el granadino una bella habanera. En Rosa la pantalonera, la habanera es una solemne romanza que canta la protagonista. Pero la habanera más famosa de cuantas escribió Francisco Alonso es la chulesca y castiza Dile al gomoso del pasatiempo cómico-lírico Las Leandras.

Cerramos las referencias a las partituras alonsinas de inspiración cubana con el danzón, música de origen campesino, originariamente acompañada por tambores y por el güiro que, con el tiempo, ha ido suavizándose, hasta convertirse en la danza nacional de Cuba, aunque hay quienes considera que este privilegio corresponde a la habanera. Un solo de trompeta abre el danzón titulado Las mimosas de la “tricentenaria revista” (como anunciaban los carteles) ¡Taxi, al Cómico!

Ritmos latinoamericanos en la obra de Francisco Alonso

Otro país bien representado en el catálogo del Maestro Alonso es México. Su famoso corrido, danza y canción, de origen hispano y carácter narrativo (los corridos pueden ser hablados, recitados o cantados) ha sido popularizados en todo el mundo. De las zarzuelas alonsinas, destacamos el de la opereta cómica Doña Mariquita de mi corazón.

La ranchera es otra forma mexicana que está muy unida al popular mariachi, Merece la pena deleitarse con la incluida en ¡24 horas mintiendo!, que en términos zarzueleros es un dúo cómico.

Más música mexicana tenemos en la desenfadada y fresca llamada “canción tapatía” de Luna de miel en El Cairo. El “rodeo mexicano” de la revista Música, luz y alegría, una de las primeras obras líricas del maestro, presta su ritmo a un texto simpático y con cierto aire “patriótico”, algo exagerado.

La chacarera es una canción y también una danza argentina de parejas, que bailan libremente, pero siempre en grupo. Francisco Alonso escribió una chacarera para Manuelita Rosas, un dúo entre Chonica y Manuelica, acompañadas por el coro. Con el título de Canto a la pampa, figura otra chacarera en el pasatiempo Las guapas.

La vidalita es canción popular, en general amorosa y de carácter triste, acompañada con guitarra. En Manuelita Rosas, encontramos un ejemplo, en el denominado Dúo de la palomita.

No puede faltar en este recordatorio alfonsino e hispanoamericano el tango, canción y danza propias de la región del Río de la Plata y de las ciudades de Buenos Aires y Montevideo. Los expertos encuentran en él influencias gauchescas, españolas e italianas, pero a nosotros nos basta con resaltar su carácter de danza urbana y disfrutar de alguno de los ejemplos del compositor granadino. En el “tango gaucho”, perteneciente a Lo mejor del puerto, Martín, uno de sus personajes, canta a los visitantes del barco el motivo de su pena.

No nos resistimos a recordar otro tango, aunque sea de inspiración española y más cercano a lo que conocemos como tango flamenco. Hablamos del simpático, juguetón y picaresco Tango del ki-ki-ri-kí, de Curro el de Lora.

Brasil, país suramericano de influencias portuguesas, también llamó la atención del músico que nos ocupa. Un ejemplo es la carioca de la revista de gran espectáculo La de armas tomar, dúo cómico que suena como a fin de fiesta.

La marchiña es canción breve propias del carnaval y muy popular. La emplea Alonso en ¡24 horas mintiendo! como soporte musical de los reproches entre una pareja. Otro ejemplo es la desenfadada y humorística Tomar la vida en serio, de Luna de miel en El Cairo.

Pero si hay una música propia de Brasil esta es el samba, caracterizado por su ritmo vivo y vibrante que el Maestro Alonso supo llevar a sus partituras. Sirvan de ejemplo el ritmo seductor y pegadizo de ¡Oh, el Samba!, de ¡Taxi, al Cómico!. Maracas y bongós marcan el ritmo del samba de A La Habana me voy.

Podríamos continuar con la cita de músicas de origen extranjero en las composiciones de Alonso, refiriéndonos al fado portugués, que podemos escuchar en ¡24 horas mintiendo!, Gran Clipper y La linda tapada, y también al estadounidense fox, que Francisco Alonso cultivó con asiduidad. Pero es momento de dar por finalizadas estas palabras y recomendarles que lo más importante es que sirvan de acicate para que ustedes escuchen la música de Francisco Alonso López.

Revisando la obra de Francisco Alonso encontramos más de 60 fragmentos de músicas cubanas, mexicanas, argentinas y brasileñas, además de, al menos, tres fados portugueses y cerca de 40 fox estadounidenses. Aquí algunos de ellos.

Playlist

1. Angelita Navalón – Sueño con tu cara (Róbame esta noche)
00:00:14
2. Rina Celi – Nana antillana (Gran clipper)
00:03:28
3. Felisa Herrero - Bolero (La castañuela)
00:06:08
4. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director Juan de Udaeta - Aire de bolero (Curro el de Lora)
00:08:24
5. Mary Begoña - La guarachita (A La Habana me voy)
00:11:15
6. Maruja Boldoba - Pregón de frutas (24 horas mintiendo)
00:14:12
7. Mary Begoña - Qué viene el coco (24 horas mintiendo)
00:17:21
8. Elsie Bayron - El achicharrén (Ladronas de amor)
00:20:19
9. Lina Rosales, Maruja Paso, Angelita Alonso – Ya se va la conga (A La Habana me voy)
00:23:01
10. Antonio Blancas, Angeles Gulín y Pedro Lavirgen - Habanera (Me llaman la presumida)
00:26:09
11. Teresa Novoa – Habanera (Rosa la pantalonera)
00:30:18
12. Celia Gámez y Carlos Luque - Dile al gomoso (Las Leandras)
00:33:28
13. Gemma del Río – Danzón de Las mimosas (¡Taxi, al Cómico!)
00:36:19
14. Conchita Páez y Aurelia Ballesta – Corrido mexicano (Doña Mariquita de mi corazón)
00:39:24
15. Angelita Navalón y Luis Barbero – Anoche te vi en el rancho (24 horas mintiendo)
00:42:32
16. Conchita Panadés y Charito Leonís - Chacarera (Manuelita Rosas)
00:45:45
17. Mariano Sevilla – Tango gaucho (La mejor del puerto)
00:48:02
18. Maruja Boldoba y Alfonso Godá - Tú siempre dices que si (24 horas mintiendo)
00:50:47
19. Gemma del Río, Maruja Tamayo y Alady – Oh... el samba (¡Taxi, al Cómico!)
00:53:45
20. Pepa Nieto y Juanito Navarro - La carioca (Las de armas tomar)
00:56:31

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