El gran percusionista y baterista Labouzou (centro). © Cortesía del sello Mieruba

A pesar de que el mundo virtual tiene muchos defectos, plataformas como Facebook siguen sirviendo para conectar a individuos con intereses afines que están separados por miles de kilómetros. Eso es lo que nos pasó con Salia Ardo Hanne, un productor musical maliense que se asomó a nuestro muro para presentarnos una compilación en la que llevaba trabajando la friolera de 8 años. La obra despertó nuestro interés por su cuidada presentación y escarbando, hallamos una auténtica joya discográfica producida en Mieruba, su pequeño sello situado en la ciudad de Ségou, a orillas del río Níger. Esta es la historia de cómo se gestó una deliciosa colección en forma de cofre que reúne a históricos músicos de Mali: The Lost Maestros.

The Lost Maestros: una colección de músicas y músicos tradicionales malienses, grabada de 2010 a 2018, compuesta por 7 EP y 1 LP, y editada por el sello Mieruba.

Destino: África, años 70


Partimos este viaje con la idea de que asistimos a un interés creciente por parte de algunos sellos discográficos europeos en recuperar a figuras africanas de la añorada década de los 70. Esta tendencia queda de manifiesto en la publicación en los últimos años de discos de la Orquesta Baobab, Ebo Taylor, Pat Thomas o Amadou Ballaké por parte de sellos como World Circuit, Strut o Sterns, por citar solo algunos. En este sentido, el proyecto The Lost Maestros apunta en esa misma línea pero parte de un hecho insólito: se ha grabado en su integridad en Mali, con medios mucho más modestos y las habituales dificultades que conlleva una aventura donde intervienen muchos músicos, en su mayoría de avanzada edad y que estaban inactivos desde hacía varias décadas.

Tiowa Dembelé en junio de 2016 durante la grabación en el estudio de grabación Koré.

Dicho de forma gráfica, el principal estímulo de esta recopilación es que respira autenticidad por todas partes: aquí no hay occidentalización de la música, ni fusión con otros ritmos, ni electrónica, simplemente música maliense en estado puro, sin aditivos. La mayor parte de los músicos que aparecen en este proyecto estaban activos en la década de los 70, conocida como la edad de oro de la música maliense. Así lo expresa Salia Hanne, “el objetivo principal ha sido darles una segunda oportunidad a estos artistas que estaban injustamente olvidados, tanto es así que el público los daba por desaparecidos, ni siquiera sabían que estaban vivos.”

Esto ocurre porque una gran parte de estos músicos había colgado los instrumentos y se habían dedicado a otros oficios. Según nos relata Salia, exceptuando a Askia Modibo y Labouzou, que tuvieron carreras en el solitario, el resto de los músicos tuvieron su momento de gloria con las orquestas de los años 70. Esta vuelta a la acción de los artistas tras años dedicados a otros menesteres, hizo que no pocos sintieran cierto vértigo en la grabación “Namakoro Fomba pasaba la mayor parte del tiempo en la orilla del río de Ségou, buscando la inspiración de Fâro, el espíritu del río.

 

 

Cuando un concurso de talento te convertía en músico de orquesta


Para entender mejor la música que nos encontramos en The Lost Maestros, conviene repasar un poco la historia de la música moderna maliense. El punto de partida, como en muchos otros países africanos, es el momento en el que el país consigue la independencia: 1960 en el caso de Mali. A partir de entonces, se establece una política de “autenticidad” que se promueve desde el gobierno, una corriente ideológica de fuerte reivindicación y potenciación de la cultura africana en todos sus aspectos.

En Mali se hace de una forma muy curiosa: se organizan las llamadas semanas de la juventud, que a partir del año 1970 se transforman en importantes eventos culturales y deportivos, que se organizan cada dos años. A lo largo de todo el territorio nacional, se forman orquestas regionales que recogen el sonido característico de la amplia variedad de culturas presentes en el país, fundamentalmente la cultura mandinga y bambara. Se organizan concursos en las que estas bandas compiten entre ellas dentro de las famosas bienales culturales, que han marcado la evolución de la música maliense durante todos los años 70 y comienzos de los 80, momento en el que desaparecen fundamentalmente por problemas económicos.

En esos concursos, el principal premio al que se podía aspirar era ser nombrada “orquesta nacional”, lo que suponía un gran prestigio y otorgaba muchas más facilidades para poder grabar y actuar a lo largo de todo el país. Además, suponía un aumento de las subvenciones que permitían la supervivencia de las bandas. La mayoría de los artistas que The Lost Maestros recupera son músicos que desarrollaron parte importante de su carrera musical en aquellas bandas, y por tanto, la calidad de esta propuesta está asegurada. Estas bandas modernizaron y electrificaron el sonido mandinga y bambara con una enorme creatividad y libertad artística. En estas nuevas grabaciones, el sello Mieruba ha apostado por propuestas bastante tradicionales. En palabras de Salia Hanne, “la mayor parte de los músicos de Mali se inicia con la música tradicional y esta sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para la música del futuro.»

Llevar este proyecto adelante ha sido muy complicado. Arranca en 2010, impulsado por Mangala Camara, uno de los músicos que aparece en esta colección y que desafortunadamente falleció ese mismo año. En parte, esta colección que hoy ve la luz es  un homenaje a este músico que apostó fuerte por la preservación de estos tesoros humanos y culturales que forman parte del patrimonio artístico de Mali. Desde aquel momento y durante todos estos años, otros músicos fueron desfilando por los estudios Kôrè de Ségou y Bogolan de Bamako. Ha hecho falta esperar ocho años para que todas estas grabaciones estén brillantemente empaquetadas.

 

 

¿Quiénes son The Lost Maestros?


Mangala Camara es uno de los músicos con mayor carrera musical de los que forman parte de este proyecto. Formó parte de la Tambaoura Jazz con solo 11 años, y de la orquesta regional de Kayes y de los Ambassadeurs. Obtuvo el premio Descubrimientos de RFI en 1986 y grabó dos magníficos discos en solitario, Chants et musiques de Griots y Minye Minye, con desigual éxito pero que sí tuvieron reconocimiento por parte de la crítica debido a su gran calidad. Mangala Camara renueva el repertorio de su pueblo natal en la obra póstuma que forma parte de esta colección.

 


 

Tambaoura Jazz fue una orquesta formada en Kenieba y que actuaba habitualmente en las bienales de los años 70. Nunca llegaron a grabar en aquella época porque la mayoría de sus componentes, como Mangala Camara, se lanzaron muy pronto a sus carreras en solitario. Después de 40 años, vuelven a reunirse para formar parte de este proyecto y grabar, ahora sí, su primer trabajo.

 

 

 


 

Askia Modibo es quizás el músico más conocido que aparece en esta colección. Empezó su carrera en los años 80, y en sus comienzos estuvo en Costa de Marfil donde Alpha Blondy  financió uno de sus primeros discos, Allah Akbar. A mediados de los años 90 tuvo bastante repercusión a nivel internacional gracias a su disco Was Reggae grabado con el sello Syllart, y que contenía sus grandes éxitos Circulation de Bamako y Les Aigles du Mali, que lo situaron como una de las grandes estrellas del reggae africano. Askia Modibo vuelve aquí a sus orígenes bambara más tradicionales aproximándose también al blues mandinga, aunque en algunas de sus canciones sigue manteniendo los aires jamaicanos.


 

Labouzou es un gran percusionista y baterista, que fabrica sus propios instrumentos y transmite sus conocimientos en una escuela de Ségou a las nuevas generaciones. Está considerado como uno de los cinco grandes maestros de la percusión en el continente africano, y en su grabación para esta colección nos acerca a la música de baile de los locales nocturnos donde  solía tocar habitualmente.

 

 

 


 

Zoumana Tereta recupera el repertorio bambara de Ségou, tocando el “so-kou”, un violín de una sola cuerda del cual él es un auténtico maestro y que aprendió a tocar de pequeño bajo los baobabs a escondidas de su padre, que no quería que se dedicase a la música. Zoumana Tereta ha acompañado a grandes figuras de la música maliense como Bassékou Kouyaté, Ali Farka Touré, Oumou Sangaré o Toumani Diabaté.

 

 

 


 

Con otro repertorio bambara muy interesante está Namakoro Fomba, que en su música evoca el culto al komo, antiguas sociedades religiosas. Este anciano músico, de voz profunda y que sigue siendo capaz de poner a bailar a quién le escucha, colaboró en sus comienzos con Sory Bamba y con Koko Dembelé, una de las figuras del reggae maliense.

 

 

 


 

Procedente también de la zona de Ségou, Tiowa Dembelé, recupera canciones tradicionales del pueblo bobo, una de las etnias minoritarias de Mali y de Burkina Fasso, cantadas en su lengua, el bwa.

 

 

 

 

 


 

Trico Boy es uno de los precursores de la música maliense moderna desde que en el año 1968 formó parte de los Pionnier Jazz, y se unió más tarde al primer grupo de Cheick Tidiane Seck, que más tarde llegaría a ser uno de los más importantes productores de música africana. Trico Boy graba aquí su primer álbum en solitario, cuyo título “Rue 14” es un homenaje a su barrio de Médina Coura en Bamako, donde sigue viviendo y tocando con entusiasmo a pesar de su edad.

 

 

 

 

 

La importancia de la belleza


Es de recibo señalar la gran belleza de la compilación y es que en The Lost Maestros han cuidado especialmente el diseño y las portadas de los discos, recuperando fotografías de Adama Kouyate, “uno de los pioneros de la fotografía africana que no ha tenido la misma proyección que otros fotógrafos malienses como Malick Sidibé o Seydou Keita en palabras de Salia Hanne. Adama Kouyate, que cuenta actualmente con 90 años, es un fotógrafo procedente de Ségou que con total justicia podría compartir fama con estos dos reconocidos maestros porque, al igual que ellos, mostró con una estética muy personal la vida urbana de los años 60 y 70, una época efervescente donde la juventud maliense recobraba su libertad y se disponía a disfrutar de la vida de una forma desenfadada. La inclusión de sus fotos por parte del sello Mieruba es un reconocimiento al trabajo de este fabuloso fotógrafo que nos acerca más a la época donde surgió toda esta música.

© Adama Kouyate

 

Salia Hanne nos comenta también que este proyecto no es algo aislado y que va tener continuidad, “actualmente estamos organizando un concierto en la sala Blomba de Bamako programado para septiembre, y ya estamos preparando una segunda fase de grabaciones dedicadas a cantantes femeninas, entre las que se encuentran Mamou Thiero, Tatine Dembelé, Mouneissa Tadina, Sali Sidibe y Kokanko Sata.

 

 

 

 

 

El proyecto contiene finalmente una colección de 7 EPs y 1 LP en forma de cofre y actualmente solo está disponible en formato digital a través de Bandcamp, aunque también se puede adquirir en formato CD en Mali. En la actualidad, están buscando un distribuidor internacional para poder ofrecerlo en todo el mundo en CD y también en vinilo.

La música africana de los años 70 es tendencia. Lo sabemos porque continuamente se reeditan discos de figuras fundamentales de aquellos años y porque sellos occidentales van tras la pista de estas músicas. 

The Lost Maestros es un caso único: unos jóvenes soñadores malienses han pasado ocho años rescatando a músicos que formaron las afamadas orquestas nacionales y que, tras su disolución, pasaron al anonimato. Tanto es así que el público los daban por desaparecidos. Hasta ahora. Esta compilación coloca en escena a un nutrido grupo de maestros malienses y les hace sonar de forma limpia, sin artificios ni intentos de modernizar las raíces. Como dicen sus responsables, la música tradicional "sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para la música del futuro".


Playlist

1.- Askia Modibo - Ngioumamba
00:00:03
2.- Trico Boy - Dunia
00:04:45
3.- Labouzou - o Happy in You
00:09:20
4.- Tambaoura Jazz - Salia
00:13:42
5.- Namakoro Fomba - Kamalemba
00:18:56
6.- Zoumana Tereta - Garaba Mama
00:23:00
7.- Thiowa Dembele - Mahari
00:26:45

Créditos:
Textos: Jesús Herranz
Producción y edición: Teresa Navajas
Imágenes y música: Cortesía del sello Mieruba

Comentario

Hola, os envío el enlace al vídeo de mi hijo que está dando la vuelta al mundo en moto. Ahora está en África y hace poco pasó por Mali y en este vídeo hay unas entrevistas en Segou (Mali), una galería de arte muy importante que se llama Mieruba Gallery. Este vídeo complementa muy bien vuestro artículo y mi hijo os da permiso para que lo utilicéis.
https://www.youtube.com/watch?v=NMOdVG4V9VU.
A partir del minuto 5 comienza el tema de la galería.
Gracias y un cordial saludo.
Maria

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