Rubio (foto: Laurette Ardila)

Quizás fue una curiosa coincidencia o tal vez una especie de respuesta provocada por la coyuntura del continente. El caso es que para la celebración de los 11 años del Festival Centro —la primera gran cita musical de cada año en Bogotá—, se reunieron artistas de Chile, Ecuador, Perú, México y Colombia, lugares usuales en la curaduría del evento, pero sobretodo países en los que durante 2019 y lo que va de 2020 se han presentado movilizaciones masivas en búsqueda de dignidad, respeto, justicia y el no abuso de las políticas de estado que vayan en contra de la ciudadanía. Y aunque lo que nos convocó entre el 23 y el 26 de febrero en Bogotá fue la música, el discurso siempre estuvo atravesado por la situación actual.

Estamos hablando de un despertar en el cual el arte ha jugado un papel importante en la convocatoria masiva, la visibilización y el apoyo de las causas sociales en un continente cansado de la corrupción, el abuso de poder de algunos miembros de la fuerza pública, los feminicidios, los modelos económicos obsoletos, la falta de oportunidades y acceso a la educación, el asesinato masivo de líderes sociales, entre muchos otros motivos que durante los últimos meses se han tomado las calles para hacer valer su voz.

Los distintos escenarios del Festival Centro en Bogotá no fueron indiferentes ante eso que han bautizado como «la primavera latinoamericana», y se vieron actos simbólicos como el de Fran Straube de la banda chilena Rubio, quien al final de su presentación integró a sus atmósferas oscuras y rabiosas la percusión de una cacerola, ese objeto que se ha convertido en sinónimo del inconformismo en varias de las movilizaciones del continente. Otros menos literales, como al invitación astral del ecuatoriano Mateo Kingman a convertirnos en fuego y reconectarnos con nuestro ser y nuestra raíz. Incluso bandas como Son Rompe Pera de México, cuya reivindicación de la cumbia y su descarga folclórica, frenética y sudorosa que no tiene un discurso social en sus canciones, aprovecharon la visibilidad que da una tarima para respaldar la lucha y la resistencia de sus hermanos chilenos y del pueblo colombiano.

Frases como “Si nací gritando, ¿por qué callar?”, y canciones como Que me Mate el Mar, Por Eso o Sin Ley de La BOA, también contuvieron esa necesidad que tiene el arte a veces de retratar la realidad. Esa misma realidad de la que bebe La Muchacha para hablar de lo trivial y cotidiano de la vida en el campo y de lo doloroso y frustrante que sucede ahí mismo como la sobreexplotación de los ríos, los asesinatos de líderes sociales o las ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos). Y más potente aún, tener a Camila Moreno en frente y ser testigo directo de su discurso, su apoyo a todos aquellos que en Chile están luchando por por la dignidad y la justicia, su invitación a quemar el poder bailando, su rabia contenida convertida en canciones como Millones o Quemar el Reino; su llamado a ser conscientes que “nos están matando, nos están violando, nos están desapareciendo y es el Estado. Pasa en Chile y en Colombia también”. Hasta La Pacífican Power se hizo sentir en voz del artista, productor, gestor cultural y activista Alexis Play, quien dedicó una parte del show “a cada una de esas personas que han tenido el valor de decir lo que no hemos podido decir otros”, mientras a sus espaldas las visuales mostraban los nombres de las cientos de personas que cumpliendo su labor como líderes sociales han sido asesinados casi que en cifras de uno por día en lo que va del 2020.

Allá afuera, en las calles, una lucha constante, una necesidad de cambio, un afán de ser la generación que no se cansa de resistir. Adentro, en las tarimas, un llamado contundente a la empatía, a entender que lo que está en juego es la búsqueda de una vida digna. En el medio de todo, la música como herramienta y los artistas como amplificadores de un mensaje, como difusores de una lista interminable de causas sociales por las cuales luchar.

Aprovechando su paso por Bogotá y sus presentaciones en el Festival Centro, nos acercamos a varios de los artistas que participaron en esta edición con tres preguntas que encierran el papel del arte en las movilizaciones, el impacto de estas coyunturas en el momento de creación y las creaciones que han surgido a partir de las mismas:

1. ¿Cuál ha sido el papel de la música en esta «primavera latinoamericana» y cómo se ha manifestado particularmente en tu país?

2. ¿Cómo ha sido el impacto de estas coyunturas sociales en tu momento de creación?, ¿tiene alguna incidencia la realidad actual a la que nos enfrentamos en lo que escribes o es más bien algo que se abstrae de esa realidad?

3. ¿Cuáles dirías que son algunas de canciones vitales que han surgido en estalucha en tu país y cuales de ellas recomendarías?

Camila Moreno (Chile)

1. Cada música es distinta y cada artista se relaciona con eso. No creo que haya una sola manera de hacerlo, pero supongo que hay una concordancia, dado que lo político y lo privado para mí son lo mismo: los privados políticos y en mi caso sí, yo necesitaba hacerlo de manera concreta y por eso hice Quememos el Reino. Por otro lado están también las marchas que han hecho que resurjan mucho Violeta Parra, Víctor Jara, Los Prisioneros. La identidad, el autoestima social, el relato, el país.

2. A mí me pasa que cuando algo atraviesa mi emoción, sale canción. Creo que la música es emocional y la necesidad tiene que ver con expresar eso. No creo que haya un deber y cada uno debe hacer lo que le resuene. El estallido social ha sido fuerte, la represión ha sido tremenda, así que necesitaba hacerlo. 

3. Somos la Resistencia de Natisú, Paco Vampiro de Alex Anwanter, Cacerolazo de Ana Tijoux, y La Canción es Protesta de Yorka.

La Muchacha (Colombia)

1. El papel de la música siempre es importante, haya «primavera latinoamericana» o no. En este momento todo está estallando y hay cada vez más gente dispuesta a decir las cosas, cada quién las lee, y además, con menos miedo a que eso sea condescendiente con el sistema o con el Gobierno. La gente está dispuesta a decirlo y siento que esta vez la música se ha parado más firme en los principios de quien la crea, quien la comparte y quien la distribuye. Eso también es importante, no sólo hacer música desde nuestra cotidianidad o desde nuestra intimidad, sino también pensar en cómo se está repartiendo esta música en las plataformas. Y siento que cada vez hay menos filtro y hay que seguir luchando porque haya menos filtros.

2. Siento que en la canción intervienen muchos procesos, no sólo los sociales, sino todo lo que nos pasa en la vida diaria, cómo nos relacionamos con nuestros padres, nuestros amigos, nuestras parejas, con el entorno, con el territorio, las comunidades, todo. Y estas coyunturas sí siento que han marcado de repente mi propuesta musical, pero no me siento condicionada a siempre hablar de esto porque a veces agota. Tienes que dispersar y tratar de alivianar un poco las cargas para no saturarte de dolores y de problemas, sin caer en la indiferencia, pero sin ser extremista. Me parece maravilloso lo que ha pasado porque me ha llevado a aprender a leer sobre estos procesos, a enterarme más, a profundizar estos pensamientos a través de la canción, eso ha sido bien gratificante.

2. Los Ríos ha sido una canción que ha marcado mucho mi proceso y se refiere mucho a lo que está pasando con la represa de Hidroituango, y la gente afectada por esto en el Alto, Bajo y Medio Cauca, en todo el cañón del río. Perdón y pilas de Edson Velandia, siento que es una canción muy importante para empezar a reconciliarnos un poco con todas estas peleas y estas dicotomías de nuestros propios problemas como sociedad colombiana. Hay una canción que viene en camino que también puede ser fuerte y ayudar a generar discusiones importantes y se llama Canción del Hecho Confuso, y es una canción sobre los falsos positivos, que siento que es un tema que está efervescente de nuevo y que es terrible. Nos da una visión de que no se ha resuelto este problema, que no se ha hecho justicia, ni se ha condenado a la gente que se debe condenar por estos crímenes tan aberrantes.

Mateo Kingman (Ecuador)

1. Evidentemente, la música ha sido parte activa en los ciclos de levantamientos sociales latinoamericanos. Más fuerte en unas épocas que en otras, pero siempre con presencia. En estos tiempos de apatía, siento que la alianza entre los levantados y los músicos se ha dado pero más lenta y trabajosamente. En Ecuador no habíamos visto a los pueblos indígenas levantarse en las calles con esa fuerza que siempre han tenido, desde hace unos doce años. Fue un impacto para los jóvenes y nos demoramos en reaccionar. Pero cuando nos dimos cuenta de la importancia de lo que estaba pasando, muchos nos involucramos individual y colectivamente. Desde lo concreto, como estar en las calles, estar en los centros de acopio de todo tipo y en los centros de refugio hasta lo más abstracto (me queda la duda de cuán tangible), como hacer canciones y hablar desde nuestras redes de comunicación.

2. Yo nunca he podido escribir de temas externos. Nunca he podido realizar con éxito el ejercicio de ponerme un tema equis y desarrollarlo a manera de canción. Siempre que algo surge con fuerza es porque está en mis procesos y cuestionamientos de vida internos. No siento que sea que no tengo sensibilidad para con lo que pasa en mi entorno, sino más bien es cuestión de entrenamiento. Creo que tengo que entrenarme como escritor de canciones, a crear personajes que están fuera de mí, a crear situaciones en entornos que percibo afuera de mis propios miedos, conflictos, diablos y ángeles.En mi caso, estos ciclos de luchas sociales han estado presentes desde mi casa y desde muy chico, por mis padres. Ha sido un tema del día a día, entonces encuentro una cercanía y el sentimiento es más bien de involucramiento personal desde lo concreto, desde la acción de las manos. Y un factor nuevo que me parece que podemos incluir es el de usar nuestras redes para comunicar estas problemáticas que en muchos casos ya son más de derechos humanos que otra cosa y buscar, mínimamente, contrarrestar las grandes potencias mediáticas tradicionales.

2. No ha sido un país con canciones protesta conocidas ni mucho menos un artista que yo considere potente en este contexto. Pero unas canciones con las que crecí que me llegaban mucho: Aguanta de Sal y MiletoCampo Triste de José Rudecindo Inga VélezSemillita de Varios Artistas.

La BOA (Colombia)

1. La música tiene un papel fundamental en nuestra sociedad y está cargada de múltiples emociones; hemos visto cómo en Colombia se manifiestan agrupaciones con temáticas de protesta a favor del amor y la cultura, así como derechos fundamentales. Nosotros admiramos y apoyamos a músicos de estos proyectos.

2. Inmersos en este caos de continente (cosa que amamos), es imposible separar nuestras pensamientos y nuestros sentimientos pues somos parte de una sociedad que quiere cambios. Nosotros encontramos en las grietas e imperfecciones algo que inspira y le da fuerza al motor de la creación.

3. De La BOA: Mancha Negra, Sin Ley, y Tony Allen (No Compro).

Las Estrellas del Caribe (Colombia)

1. Para nadie es un secreto que Palenque es un punto de referencia de todo lo que tiene que ver con la soberanía y el derecho humano, y por eso Palenque se ha caracterizado por ser el primer pueblo libre de Latinoamérica. Para nosotros como Estrellas del Caribe es muy importante hacer parte de este gran despertar y por qué no, través de la música en el Festival Centro, darle voz a mucha gente que no tiene voz.

2. No sé si es porque somos palenqueros, pero vivimos en armonía entre el pueblo, hay un respeto mútuo hacia el otro. Cuando vives en respeto con los demás es muy difícil que haya conflictos porque el sentir de uno es el sentir de todos en nuestro pueblo. Entonces el llamado que hacemos es hacia el respeto en realidad, nosotros le cantamos a eso, a la cotidianidad, a nuestras vidas, lo que estamos viviendo, no nos volvemos tanto a lo que le pasó a nuestros antepasados en realidad, es lo que se siente y lo que dicen las letras de Lionel, que es el creador del concepto. Nunca está tratando de volver a eso, hace una música de armonía.

3. Para mí, Franklin Tejedor; Systema Solar es una banda referente de la música independiente, tienen muy buenas letras, con mucha conciencia de lo que se está viviendo en nuestro país y tomar consciencia del mundo y la tierra, porque sin la tierra no hay vida y ellos tienen varias canciones que hablan de eso. También recomendaría a Kombilesa Mi, que tienen muy buenas letras, y Ghetto Kumbé, cuyas canciones también son muy conscientes.

Apache (Venezuela)

1. Básicamente la música en esta y en cualquier primavera siempre es algo refrescante, puesto que gracias a los nuevos lanzamientos, a las nuevas propuestas, la música forma parte de nuestro día a día, la verdad no me imagino un mundo sin música , existirán nuevas tendencias, existirán nuevos artistas, pero siempre habrá música nueva . La música es vida y en mi caso particular la música forma parte de mi vida. Particularmente en mi país considero que nace nueva música constantemente, me encuentro con nuevos talentos semanalmente, es increíble ver la cantidad de músicos mega talentosos nacidos en mi tierra Venezuela. Con respecto al papel que juega la música latinoamericana, me parece que cada vez es más respetada y tomada en cuenta; la música latinoamericana ha penetrado mercados con una fuerza increíble y creo que ya todos los continentes saben que nosotros los de habla hispana, cada vez seremos más fuertes en distintos mercados. A mi me gusta de la música latinoamericana y sobre todo la urbana, lo real, social y emocional, lo que le brinda a los escuchas no sólo excelentes ritmos, sino también un mensaje valioso para la humanidad.

2. El rap es un movimiento social definitivamente. Me preguntan si realmente crea un impacto en mi momento de creación; la respuesta siempre será claro que sí, porque definitivamente nos afecta todo lo que ocurre y de una u otra forma nuestras emociones se ven afectadas por las coyunturas sociales. Esto no es sólo para nosotros los nacidos en Venezuela, esto es algo que realmente ocurre en todo el mundo; todo fenómeno social va repercutir en lo urbano, y nosotros como exponentes de la música urbana siempre seremos voceros de las cosas que realmente no están bien. El hecho de que salga una música con un ritmo sumamente pegajoso no quiere decir que no tenga algo de carga social. Mi voz, mi lápiz y mi libreta siempre estarán atentos a la verdadera realidad y por eso profesaré todo lo que me haga ruido en forma de rimas en cada una de mis canciones.

3. Para mí es muy difícil dar únicamente tres nombres, entendiendo y respetando que existen muchos géneros musicales y pudiese dejar alguno por fuera y la verdad eso no me gustaría. En esta pregunta me gustaría responderte con los estilos musicales que estoy seguro que deberían escuchar, porque realmente en la creación de la letra de esas canciones existen muchísimas palabras contundentes e importantes para lo que estamos viviendo. La música llanera, la gaita de Maracaibo, el rap de todas la ciudades, El movimiento del rock , la salsa y también del ska incluso, dejarían boquiabierto cualquiera que le diese la oportunidad de realmente escuchar una canción desde la conciencia.

Nicolás y Los Fumadores (Colombia)

1. Probablemente el papel de la música, y de las y los músicos en particular, ha sido el de siempre: primero, decidir si se está o no con el poder (el veleidoso caso de J Balvin es un ejemplo tragicómico de indefinición política). En segundo lugar, salir a la calle: entender que en el origen de toda música hay un sentido de comunidad, de vínculo sensible con los demás, que la visibilidad de una u otra banda debe ser también el medio para visibilizar las precariedades materiales y espirituales que nos obligan a protestar. En Colombia, muchos sectores de diferentes géneros o nichos o escenas musicales, hemos salido a participar en las movilizaciones. De hecho, una de las manifestaciones más grandes que se han visto en este paro nacional, fue justamente en torno a la música, con el variopinto concierto de Un Canto Por Colombia.

2. A nosotros la coyuntura nos hizo abortar definitivamente una canción. Llevábamos varios meses trabajando en una canción que hablaba de lo abrumadora que era la situación del país, y de lo paralizante que eso podía ser. Hablábamos de no saber qué hacer. Pero luego comenzó el paro y lo que se nos puso delante era que la gente ya estaba sabiendo qué hacer, que se estaba acabando la parálisis, que nosotros mismos podíamos participar de ese desperezarse nacional. Y, naturalmente, echamos la canción a la basura.

3. En general, me parecen importantes las canciones que desde hace unos años comenzó a publicar Edson Velandia ocupándose de la situación nacional, y que ha ido sacando bajo el título de Panfletos. Particularmente Su Madre Patria y más particularmente todavía, Perdón y Pilas.

Son Rompe Pera (México)

1. Pues especialmente en México se han movilizado algunas marchas sobre los feminicidios que han salido a flote. Lo que ha pegado mucho es lo que ha venido pasando en Sudamérica, sea Colombia, Ecuador, Chile y como que sí resiente un poco México, porque es la punta al norte de Latinoamérica. Hay artistas que han hecho su aporte, como Café Tacvba con Ingrata, que cambiaron la letra para que no sea violenta con la mujer.

2. Especialmente creo que a todas las personas nos daña un poco lo que está pasando en cada país, porque son cosas muy feas, que nosotros no queremos que sigan pasando. Como banda le damos la vuelta y hacemos música un poco feliz para que la gente se olvide por un momento de la cochina realidad que está viviendo Latinoamérica y el mundo.

3. Hay muchas que se me vienen a la cabeza. Hay una que ha resurgido y es El Derecho de Vivir en Paz de Víctor Jara, que tiene algo trascendental en las cuestiones de marchas, de guerra y cualquier cosa. También El Pueblo Unido de Yapu, y la de mi amigo Macha, que tiene un proyecto que se llama Cabezas Rojas, que trata un poco de lo que se está viviendo en estos días y se llama Calles Grises con Cicatrices.

TSH Sudaca (Colombia)

1. La música Latinoamericana en los últimos tres años principalmente, ha dado un vuelco en materia de autogestión; la escena independiente se ha labrado un camino cuesta arriba donde logra adentrarse en espacios que por mérito propio se ha ganado y le hace el quite a las grandes «casas de la música». En otras palabras, nos creímos el cuento de hacerlo posible. Por otro lado ha sido la música de fondo de todas las manifestaciones sociales recientes que vive este lado del mundo y que definitivamente incide en el proceso cultural de cambio.

2. La música históricamente es el reporte fiel de lo que pasa en la calle, sin duda estas cosas te influyen, no puedes hacerte el de la vista gorda cuando ahí fuera se juega el futuro de tus hijos, todo esto incide en mi forma de narrar, a veces metafóricamente ciertos momentos. «Esa niña no merecía morir, los titulares dicen que esto una pena, mañana nadie la recordará, por eso la dejé descrita en las memorias de mi última cena…» (Caso Yuliana Samboniintro Equilátero).

3. La Nevera de Edson Velandia, Militares de Gotas de Rap y La Jungla de Flaco Flow y Melanina.

Playlist

1. Camila Moreno – Millones
00:00:19
2. La Muchacha - Los Ríos
00:03:56
3. Mateo Kingman – IO
00:06:19
4. La BOA – Caminando
00:09:45
5. Las Estrellas del Caribe – Sambingo
00:13:20
6. Apache – Protervia
00:16:43
7. Nicolás y Los Fumadores - Bruce y Margaret
00:18:50
8. Son Rompe Pera ft. Macha - Los Chucos Suaves
00:22:18
9. TSH Sudaca – Slowlife
00:25:28
10. La Pacifican Power – Vení
00:28:23

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