Juan Bruno Tarraza

Si un pianista marcó desde muy temprano la historia y el estilo interpretativo del bolero, ese fue el cubano Juan Bruno Tarraza. Y no se trata sólo de haber trabajado con nombres inmensos de ese género, como Toña La Negra, Olga Guillot o María Victoria, sino de su gran aporte al estilo de acompañamiento que perfiló un sello característico, cuando el pianista se convierte no sólo en acompañante, sino también en parte necesaria e inseparable del cantante. Juan Bruno, traía una sólida formación clásica académica se inicia muy temprano, siendo casi niño, con ocho años, cuando comenzó a tocar en la banda de su natal Caibarién, un pueblito marinero en la costa norte de Cuba. 

Lo primero que tocó fue el corno inglés y luego su abuelo le enseñó el violín. Como todo el que quería triunfar, se marcha a La Habana donde intenta encontrar un espacio: entra como violinista en la orquesta de Armando Valdespí, trabaja en emisoras de radio hasta que llega a la importante CMQ, donde asciende hasta ser nombrado pianista oficial de la orquesta de planta que dirigía el maestro Enrique González Mantici, y también compositor y arreglista. En CMQ, René Cabel le estrenó Besar, una de sus primeras composiciones.

Eran los años de la influencia del beguine y de las big-bands estadounidenses  en el panorama musical habanero, y de ello hablaría el propio Juan Bruno Tarraza: Entonces todos los compositores hacíamos beguine. Empezamos cinco compositores de la misma edad: Orlando de la Rosa, Bobby Collazo, Mario Fernández Porta, Julio Gutiérrez y yo. Cinco compositores con el mismo estilo de canciones Y todos hicimos beguine, género que Tarraza identifica, en cierto modo, como antecesor del bolero que conocemos hoy.

Es la era de las cantantes mexicanas que llegan a Cuba contratadas por las radioemisoras RHC Cadena Azul y CMQ, trayendo otra manera de cantar las canciones, alejadas del canto lírico. Son Chela Campos, Las Hermanas Aguila, la temperamental Elvira Ríos, entre otras. También acompaña a Tito Guízar y Juan Arvizu. Pero Toña La Negra, a quien acompañaría también, sería muy importante para el joven Juan Bruno. Ella y el bolero definiría muy temprano la vida de Tarraza, pues «La Sensación Jarocha» cumpliría su promesa de llevarlo a México. Allí llegaría en 1942 y sería su pianista acompañante en todas sus giras al exterior, que pronto comenzarían por Suramérica. En México transcurriría la mayor parte de la vida de Tarraza.  Estaba preparado para ese crecimiento profesional: su sólida formación, su capacidad de aprendizaje y estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, eran la garantía del éxito.

JUAN BRUNO TARRAZA EN EL CINE MEXICANO

El momento de su llegada no podía ser mejor. Para la profusa cinematografía mexicana de su época de oro, la del cine musical de las míticas rumberas, Juan Bruno Tarraza sería también muy importante no sólo como pianista, sino también como compositor y arreglista para sus bandas sonoras.

Inquieto y creativo, a Tarraza se le ve acompañando a Tongolele en 1946 en el cabaret Tropics. En 1948 ya es un elemento imprescindible entre los músicos cubanos que trabajan en México, cuando arma un conjunto donde el ritmo era lo más sobresaliente, con el que acompaña a Toña La Negra, Benny Moré, Yeyo Estrada o Kiko Mendive en el teatro Follies y el cabaret Waikiki. Ahí recluta a lo más relevante de la sección rítmica cubana en México: Humberto Cané en el bajo, Antonio Díaz Mena, Chocolate; Enrique Tappam, Tabaquito; Silvestre MéndezJusti Barreto en la percusión afrocubana, Manolo Berrio, Alejandro Cardona, Lucas Hernández y Caramelo en las trompetas; Benny Moré, voz, quien en ocasiones era reemplazado por Kiko Mendive o Yeyo Estrada. Aunque no quedaron grabaciones discográficas de este conjunto, su presencia en filmes como En cada puerto un amor o Novia a la medida da una idea de su importancia en aquellas películas.

Como compositor, la obra de Tarraza está ampliamente representada en el cine de esa época. Cerca de veinte canciones suyas aparecen en filmes mexicanos producidos entre 1945 y 1958: Besar en los filmes Palabras de mujer (1946) y En la palma de tu mano (1951); Qué pasó en el filme Palabras de mujer (1946); Rumbantela en Humo en tus ojos (1946); José Belén Santana y Que vengan en La bien pagada (1948); Danza negra en En cada puerto un amor (1949); Soy feliz en los filmes Hipócrita (1949), Cómicos de la legua (1957) y El castillo de los monstruos (1958); Qué bonito siento en Mujeres de teatro (1951) y El beisbolista fenómeno (1952); Rinquincalla y Saca la mano en el filme En carne viva (1951); Tuya por amor en El marido de mi novia (1951); Apurruñadito, Amor y Mambo melódico en el filme Quiero vivir (1953); Drume drume en En carne viva (1951) y Ambiciosa (1953); o Charleston en Estrella sin luz (1953).

Como director orquestal aparece en filmes como Ventarrón (1949), El desalmado y La ciudad perdida (1950) y como arreglista se le acredita en Traicionera (1950) y En carne viva (1951). Sus maravillosos solos de piano pueden verse en filmes como Nocturno de amor (1948), En cada puerto un amor (1949), Burlada (1951) y Delirio tropical (1952), entre otros. En No niego mi pasado (La professionnelle) (1952), Juan Bruno se bate en duelo pianístico con su coterráneo Felo Bergaza, demostrando el alto nivel que ya entonces tenía como pianista creativo y audaz. Sus solos y duetos están llenos de energía y con su estilo expresivo aportan una alegría especial a las secuencias donde aparece.

Como orquestador de bandas sonoras su labor fue no menos importante y se acredita en filmes como El pecado de Laura, y Yo soy muy macho

El cine mexicano registra también otras apariciones suyas al piano y a veces también con una orquesta bajo su dirección en poco más de veinticinco filmes, entre los que destacan: Pervertida y Palabras de mujer (1946), La sin ventura y Nocturno de amor (1948), Ventarrón (1949), Qué rico el mambo (Los huéspedes de la marquesa) (1951), Al son del mambo (1950), Locura musical (1958), Locos por la televisión (1958), Flor de canela, Melodías inolvidables (1959) y muchos otros. 

En los años 40 Juan Bruno formó su Orquesta de Mambo, con la que, además de presentaciones en directo, grabó algunos discos de 78 rpm con mambos de su autoría (Mambolero Mambo Mambé; Mambéate y Sonoro). La discografía de Tarraza como pianista solista recorre su etapa de mayor esplendor interpretativo. Piano sabor (grabado en Miami en 1964); Noche cubana (grabado en México en 1965); Piano mágico (Miami, 1967); Piano romántico (Estados Unidos, 1967); Piano Tropical-My Fair Lady Goes Latin (Puerto Rico, años 60).

En los años 60 dirigió las orquestas que respaldaron a muchos cantantes mexicanos en sus grabaciones y actuaciones en directo.

JUAN BRUNO ACOMPAÑANTE

A pesar de su notable trabajo como solista, a Juan Bruno Tarraza le gustaba el rol de acompañante, en el que, sin dudas, sentó cátedra. Solía  decir: el pianista acompañante tiene mucha responsabilidad. Siempre está en un plano secundario, pero importantísimo

La larga de lista de cantantes  a las que respaldó con su piano recorre épocas y estilos muy diferentes: desde Rita Montaner y Esperanza Iris, a Celia Cruz; desde Pedro Vargas y Chucho Martínez Gil a las Hermanas Aguila, Eva Garza y muchos otros.  A Celia Cruz la acompaña por primera vez en el pregón Mango mangüé. Por muchos años su piano sonó en La Cueva de Amparo Montes, respaldando a la cancionera mexicana para quien compuso Yo soy el bolero. Con Olga Guillot trabaja durante treinta y cinco años, recorriendo medio mundo con la voz cubana más representativa del bolero y ocupándose de todos sus arreglos, a tal punto que la Guillot siempre advertiría que Juan Bruno era su pianista “oficial”.

Tarraza contó a la periodista Nivia Montenegro algo de sus experiencias como pianista acompañante de las grandes divas latinas de la canción: Toña la Negra era difícil para los pianistas acompañarla porque ella cantaba con mucho rubato. Quiere decir que va “atrasada” o “adelantada” respecto al ritmo, pero siempre va en clave. Olga tiene un poquito de ese «defecto», que se descuadra, se emociona tanto que se sale de la música. Celia Cruz, en cambio, no: es un metrónomo. Para mí la cantante popular es como Olga, una cancionera bolerista que es la que se hace más fuerte en el escenario. Y comenta que esto tiene que ver con …su temperamento, que se le desborda y que de pronto hace una cosa, que sin ensayar le sale al minuto… Yo muchas veces la he acompañado con orquesta. Con piano no hay problema, pero con orquesta se trata de veinte músicos, y tiene que ir exactamente con lo que está escrito en los papeles. Ella se me salía, empezaba con el final de la canción o el principio.

Juan Bruno Tarraza
Felo y Bruno con Elena Burke y Cuarteto Facundo Rivero
Nelson Pinedo, Maria Victoria y Juan Bruno Tarraza

FELO Y BRUNO

Entre 1952 y 1959 Juan Bruno Tarraza y Felo Bergaza protagonizaron uno de los sucesos más interesantes en la historia del piano popular en Latinoamérica: el dúo de pianos Felo y Bruno. Pianistas de la misma generación, ambos de la región central de la Isla y con un amplia y desprejuiciada formación musical. La idea surgió al llegar Felo Bergaza a México y en un inicio no fue bien acogida, según contó Tarraza. Pero pronto el dueto demostró su versatilidad y empatía con el público. 

No solo tocaban, sino que articulaban un verdadero espectáculo, teniendo al piano como centro, con arreglos espectaculares, que llevaban a otra dimensión el entonces muy gustado estilo piano society. Sin subestimar el virtuosismo implícito en su modo de tocar, que les permite destacar lo lírico y armónico en cada tema, Felo y Bruno pusieron en primer plano el lado rítmico de la música cubana y lo incorporaron a temas internacionales y hasta en clásicos de la música de concierto. Sólo dos pianistas totales como ellos podían lograrlo. El resultado fue estupendo: aparecen en varios filmes mexicanos como Locura musical, Flor de canela y Locos por la televisión

Con un variado repertorio de canciones populares y standards del american song book, debutaron en Estados Unidos en el Chateau Madrid. El éxito fue tal que les llovieron contratos para nite-clubes, hoteles y shows de televisión, muchos de ellos transmitidos de costa a costa. Trabajaron durante cinco años en Estados Unidos donde no les faltaron contratos en los mejores sitios de las principales ciudades. Viajaron medio mundo con sus dos pianos y dejaron grabadas numerosas piezas recogidas en varios discos, como el vinilo de 10” Keyboard Moods (Montilla) de 1954, y los LPs Felo y Bruno (Montilla) y Pianomanía (Cymbal).

TARRAZA COMPOSITOR

Como compositor, la obra de Juan Bruno Tarraza es prolífica –cerca de 500 títulos en su haber–, y cubre un espectro amplio donde es igual de bueno en sentidos e intimistas boleros, que en guarachas y cha cha chás, donde se convierte en el cronista de épocas y sucesos. Es amplia su discografía como autor: en 1948 Toña la Negra registra Besar y Qué pasó; Ruth Fernández, con la orquesta de Julio Gutiérrez, le graba la guaracha José Belén Santana. La Chismosa, estrenada por Rita Montaner, la compuso el autor especialmente para ella; Machito y sus Afrocubans le grabaron Sonoro; una de las más famosas, Alma libre, inmortalizada por aquel memorable dúo ocasional de Benny Moré y Alfredo Sadel, quien le graba además Cariñito. Benny, por su parte, graba su cha cha chá Celosa; María Victoria le graba Soy feliz, Señor, señor, por qué y Qué bonito siento; La Lupe, con Tú me niegas. Celia Cruz se ocupó de su guaracha La guagua y con Tito Puente incluyeron Mi querida Borinquen en su álbum Quimbo quimbumbia; Vitín Avilés registra su versión de Vendré por ti; Gilberto Monroig, Yo fui corazón y Alma libre; Olga Guillot le canta y graba Palabras calladas, Soy tuya, Por eso estoy así, Tú me niegas, Eso y más, La veredita, Vámonos de fiesta –con la que comenzaba habitualmente sus conciertos–, Por eso y más, Por Cuba, y muchas otras como Penumbra, Oye corazón, La rumbantela, No sé qué me pasa, Rinquincalla, Rumba abierta o Ya son las doce.

Juan Bruno Tarraza Montalván falleció en Ciudad de México el 23 de mayo de 2001. Había nacido en Caibarién el 6 de octubre de 1917. 

A pesar de su notable trabajo como solista, a Juan Bruno Tarraza le gustaba el rol de acompañante, en el que, sin dudas, sentó cátedra. Solía decir: “el pianista acompañante tiene mucha responsabilidad. Siempre está en un plano secundario, pero importantísimo”.

Playlist

1. Juan Bruno Tarraza - Tea For Two
00:00:15
2. Celia Cruz y La Sonora Matancera - La guagua
00:03:09
3. Juan Bruno Tarraza y su Orquesta de Mambo - Mambéate
00:05:40
4. Olga Guillot - Palabras calladas
00:08:08
5. Juan Bruno Tarraza y Felo Bergaza - Cachita
00:10:57
6. Toña La Negra - Oye corazón
00:13:52
7. Juan Bruno Tarraza - Aquellos ojos verdes
00:16:50
8. Conjunto Casino cantando Roberto Espí - Besar
00:19:25
9. Juan Bruno Tarraza - Borinquen fantasía (medley)
00:22:23
10. Alfredo Sadel y Benny Moré con Orquesta de Aldemaro Romero - Alma libre
00:25:23
11. Juan Bruno Tarraza - El manisero
00:28:26
12. Tito Rodríguez - Ya son las doce
00:33:18
13. Juan Bruno Tarraza - Doctor Zhivago
00:35:39
14. La Lupe - Tu me niegas
00:38:25
15. Celia Cruz y La Sonora Matancera - Rinquinkalla
00:42:13
Comentario

Gracias por el bello artículo y postear el vídeo de mi página Youtube «Tiempos de vinilo, grabado en Caracas, año 1965 , en los estudios de Venezolana de Televisión. Grande abrazo.
Jesús Pérez Lárez
Instagram
@jperezretromusic
@tiemposdevinilo

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