Los grandes sentimientos afectan al corazón. Olga Guillot, como no podía ser de otra manera, murió de un infarto y en Miami, destino no deseado. “No volveré a Cuba hasta que sea libre y democrática”, sentenciaba. Pero su sueño era volver a cantar en Tropicana, el prestigioso cabaré de La Habana. Como aquella noche que cantó bajo las estrellas, a pura garganta, a bolerazo limpio el reproche: «Sé que mientes al besar y mientes al decir te quiero».

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¿De dónde les venía a los cubanos la pasión por el bolero, esa inspiración musicalizada, confesión de amor o desamor, siempre sobrepasado como un disparo al corazón?

Desgranaba lamentos con esas canciones que hablan de amores, abandonos y que son pura poesía del sentimiento. Visceral y “vertical” como decía ser, fue la máxima reina del bolero, con un estilo marcado por la pasión y sobreactuación.

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Tú me acostumbraste, Miénteme y Contigo en la distancia marcaron miles de idilios y rupturas desde que empezó a bombardear con esas quejas, lamentaciones y desprecios que solo provoca el “love feroz”.

Las altas clases en la Cuba de finales de los curenta, más tradicionales, gustaban de un bolero-canción que recordaba la lírica de las zarzuelas, con letras cargadas de metáforas seudo-poéticas. Rita Montaner, su máxima representante, cantaba haciendo gala
de sus dotes vocales.

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Pero surgió la temperamental Olga Guillot, con su estilo de la canción italiana y el jazz, actuando a punto de morir, hembra en celo, agresiva y tierna. De ahí, al puro bolero mismo. Un día en el cabaré Zombie unió los dos estilos haciendo complice de sus desgarros a un público de alta graduación… alcohólica.

Celia Cruz, Olga Guillot y Lola Flores

Triunfó de una manera desbordana haciendo de sus defectos virtud y dónde no le llegaba el tono le sobraba el contenido. El público de los más importantes escenarios del mundo la recibieron con los brazos abiertos y en muchos casos desolados.

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Pero en 1959 llegó el comandante y mandó parar para imponer la felicidad por decreto y tener una reina que sonaba en cada esquina cantando al desengaño «por eso estoy así tan triste, por eso estoy así con ganas de morirme», era intolerable, un perversión del pasado que había que erradicar. Y comenzó un largo exilio, en el que la Guillot fue punta de lanza de los anticastristas más furibundos.

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Fue una artista que traspasó todas las fronteras. En sus últimos tiempos especialmente las españolas, donde fue una referencia para varias generaciones que ya superan el medio siglo. Fueron múltiples sus actuaciones en directo, siempre recordadas. Grabó más de 50 discos, una cifra superada y genial para ella por la música, pero nefasta, por coincidir con los años de exilio.

 

 

En 1963, la Academia de Artes John F. Kennedy de Hollywood le otorgó el premio Palmas de Oro como la Mejor Bolerista Latinoamericana y en el 1964 realizó su primer concierto en el Carnegie Hall de Nueva York.

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Los críticos decían que supo ahogar sus graves en el llanto, desgarrarse o suavizar a media voz los agudos, en fin, una actriz que cantaba. Era exagerada por muchas razones. ¿Pero el amor, el abandono y la traición no son una exageración?

Olga, tú me acostumbraste al bolero y al desgarro y por eso estás en mi santoral.

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentario

Me encanta, Olga Guillot.
Yo era muy niña, y se oía en todas las victorias de Cuba.
Recuerdo, la foto donde ella sale con su niña recién nacida, en la Revista Bohemia.Antes del año 1959.
La gente podría decir lo que quiera, y ocultar cosas por respeto.Pero la hija la Guillot nació en Cuba, antes de ’59…y a mi me parece que era hija de Albert icono Insua.
Quiero lo sa’….

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