Los Salvajes del Ritmo

Contaba alguna vez Rubén Blades, acerca de sus primeros pasos en la música, que luego de mi experiencia con el Conjunto Latino de Papi Arosemena, el siguiente grupo en el que participé a tiempo completo fue con el de Tuty. Tengo muchísimos buenos recuerdos y anécdotas de nuestra relación.

Cuando dice “Tuty” se refiere a Carlos Benjamín Delgado, apodado así; pianista y acordeonero panameño con una notable habilidad para rodearse de músicos de talento, como un profesor que detecta lo mejor de sus alumnos. Los Salvajes del Ritmo, decía, nació allá por 1960 cuando algunos todavía eran estudiantes de secundaria y otros universitarios. A Manuel Vega Loo, del diario La Prensa, le contó que pasaban momentos inolvidables, aunque sólo cobraban 25 dólares por hora.

Los Salvajes del Ritmo era en ese entonces un septeto formado por Tuty Delgado, acordeón; José Pérez, bajo; Eduardo Berenstein, timbales; Miguel Ángel Rodríguez, conga; Eustacio Pedro Chichaco, voz y percusión menor; Guillermo Rodríguez, guitarra; y Rafael García, saxo. Cuenta Francisco Buckley Bush en su libro La Música Salsa en Panamá, que a finales de los años 60 esa banda gozaba de gran popularidad.

El repertorio era toda la música tropical, y su facilidad para tocarla sumada al formato instrumental que tenían, tan fácilmente de llevar de un lado a otro, fue fundamental para su éxito. Era el tiempo de las agrupaciones musicales de este corte, a mitad de camino entre la alegría rockabilly de las bandas de twist como Los Teen-Agers, la contundencia de los grupos tipo combo puertorriqueño como el de Cortijo, y la frescura de los sextetos neoyorquinos como el de Joe Cuba.

Precisamente el cantante del Sexteto de Joe Cuba, Cheo Feliciano, era el ídolo de Rubén Blades. Yo comencé mi carrera musical imitando a Cheo, recordaba, ese negro de Ponce era y es mi inspiración. Pero también contaba que había otras influencias: A mi me gustaba mucho Frankie Lymon and The Teenagers, la música de Sinatra y esa gente. Yo empecé verdaderamente en la música de salsa en 1966.

Sergio Santana cuenta en un artículo en Gladys Palmera que Blades comenzó cantando en una banda de aficionados llamado Los Santos que tuvo su hermano Luis. En 1964 tras los incidentes en la zona norteamericana del Canal, entre panameños y gringos, cuando un grupo de estudiantes quiso izar la bandera panameña, que dejó un saldo de 21 muertos y más de 500 heridos, el joven Blades abandonó la música norteamericana y se instaló en el sonido caribeño. Debutó como cantante del Conjunto Latino de Papi Arosemena en 1965.

Así que el aterrizaje de Blades en Los Salvajes del Ritmo fue algo lógico. El llegó a la banda cuando aún era estudiante en el Instituto Nacional… Demostró gran habilidad para el canto, la percusión y la composición desde sus primeros días en la banda, contaba Delgado.

Pero cuando lo hizo ya el sexteto se había convertido en un conjunto. En ese período alcanzaron a grabar un disco sencillo de 45 rpm para el sello Grecha (Grabaciones Electricas Chacón), de Salustiano Chacón, donde solían grabar ilustres de la música panameña como Avelino Muñoz, Armando Boza o Víctor Boa.

Cuenta Jota Ortiz en su blog personal que cuando llegó Blades, el sonido del grupo había evolucionado a una orquesta de 12 músicos tocando estilos bastante distintos a aquella grabación para el sello Grecha; esto en gran parte gracias al auge del guaguancó, la descarga, y el boogaloo.

Sobre ese tiempo es que llega la grabación que nos atañe y que ahora reedita Tamayo.

El contrato lo firmó Delgado con Taboga, sello discográfico perteneciente a la fábrica Discos Istmeños. Primero se grabó un 45 rpm con las canciones Fuego pa’ el son y Caramelitos con rosas, y luego el LP A las seis, que incluía diez canciones: A las seis, Aquella boca, Boogaloo salvaje, Tu hastío, No vuelvo más, Guaguancó del solar, Margarito, Saint John’s guaguancó, La que se fue y Green Dolphin. El tema que daba título al disco era una pachanga que había hecho popular el Sexteto de Joe Cuba en 1962.

Desde luego Los Salvajes del Ritmo querían ofrecer una visión global de la música que eran capaces de tocar. Por eso habían temas de corte afro como el guaguancó Margarito de Silvestre Méndez o instrumentales de latin jazz como la adaptación del clásico On Green Dolphin Street de Bronislaw Kaper y Ned Washington.

Los nuevos integrantes de la banda eran Manuel Higinio Gonzalez, bajo; Catalino Delgado y Roberto Cedeño, percusión; Marcos Aguilera, trompeta; Angelo Rodriguez, saxos; y los cantantes Orlando Barroso y Rubén Blades. Este último fue el único integrante de la banda que no apareció en los créditos. Jota Ortiz cree que fue razones académicas: él mismo ha dicho que el rector de su escuela de derecho no le permitía ser cantante, amenazándolo con expulsarlo, así que él debe de haber preferido el anonimato. Blades, como se intuye, acababa de entrar a la universidad para estudiar derecho.

El otro cantante, Orlando Barroso, era de Puerto Armuelles, en la provincia de Chiriquí. Comenzó a cantar siendo adolescente y se vinculó a Los Salvajes del Ritmo a mediados de los años 60. Pero la estrella particular era Roberto Cedeño, estudiante de medicina y excelente compositor. El había compuesto Fuego pa’ el son, y junto a Blades hicieron No vuelvo más.

Blades, por su parte, antes de irse a Estados Unidos les dio algunas creaciones suyas: Los colao, Esto es amar, Remember My Friend y Hey Man, que grabó con Pete Rodríguez. Los Salvajes del Ritmo grabaron después Hey Man en una versión increíble con la voz de Felipe Carrasco. Los arreglos fueron del pianista Emilio Arévalo.

Pero para entonces finalizaban los años 70 y tres hechos marcaron el cambio de rumbo de esta historia. El primero fue la desaparición de Los Salvajes del Ritmo. La banda, la música y Panamá entraban en otra tónica. Grabaron dos sencillos de 45 rpm para CBS y Época. Después de las presentaciones de 1979 actuamos una que otra vez, rememoraba Delgado, pero sólo en ocasiones muy especiales.

El segundo, fue, por supuesto, la consagración de Rubén Blades como uno de los músicos más importantes de la historia. Tras el disco con Pete Rodríguez, su carrera en Nueva York lo llevaría a que Ray Barretto y Willie Colón le dieran la alternativa para subir hasta el pináculo de la salsa y redefinir la música del Caribe urbano. Su importancia rebasó la salsa y la propia Latinoamérica.

Y el tercero fue el cambio de rumbo de la casa discográfica donde todo esto sucedió. Discos Istmeños fue comprado por Discos Tamayo en 1983. Y gracias a esto se ve una reedición autorizada y en condiciones. En su momento en Venezuela lo reeditó Tucuso Records, que lo comercializó también en Francia. De aquella edición no recibimos ninguna regalía, se quejaba Delgado.

Tuty Delgado seguiría su vida como profesor en el Conservatorio Nacional de Música de Panamá. En junio de 2021 falleció a los 82 años.

Roberto Cedeño se hizo médico, pero siguió componiendo. De Panamá a Nueva York fue una canción suya que cantó Blades con Pete Rodríguez en el álbum que tuvo el mismo título. Más tarde estaría junto a Blades cuando se escribió Ligia Elena, que se iba a incluir en el álbum Siembra, pero que finalmente apareció en Canciones del Solar de los Aburridos. Cedeño volvió a los primeros lugares de la música cuando Blades le grabó Vino añejo en el disco La Rosa de los Vientos en 1996.

Orlando Barroso también se hizo compositor. Hizo varias canciones para Los Salvajes del Ritmo y también compuso para Blades: Un son para ti, incluido en La Rosa de los Vientos.

Este trabajo fue remasterizado en diciembre de 2021 en Land Ho!, Madrid, por el ingeniero de sonido panameño Iván Raymores. Y desde la discográfica dicen: Esperamos que lo disfruten tanto como nosotros disfrutamos el producir música panameña, a lo largo de las seis décadas transcurridas, desde la fundación de Tamayo Records.

De las diez canciones del álbum que te presentamos en Gladys Palmera, A las seis es una pachanga de Jimmy Sabater, Margarito es un guaguancó de Silvestre Méndez, Saint John’s guaguancó es un latin jazz del pianista Vladimir Vassilieff, La que se fue es una variación del mambo El que se fue de Tito Rodríguez, y Green Dolphin es un estándar de jazz de de Bronislaw Kaper y Ned Washington. Todo un juego de ritmos.

Playlist

1. Los Salvajes del Ritmo – A las seis
00:00:19
2. Los Salvajes del Ritmo - Aquella Boca
00:03:26
3. Los Salvajes del Ritmo – Boogaloo Salvaje
00:06:50
4. Los Salvajes del Ritmo – Tú Hastío
00:10:21
5. Los Salvajes del Ritmo - No Vuelvo más
00:15:27
6. Los Salvajes del Ritmo – Guaguancó en el Solar
00:19:22
7. Los Salvajes del Ritmo - Margarito
00:23:00
8. Los Salvajes del Ritmo - Saint Johns Guaguancó
00:26:12
9. Los Salvajes del Ritmo - La que se fue
00:30:24
10. Los Salvajes del Ritmo - Green Dolphin
00:33:45
11. Los Salvajes del Ritmo y Rubén Blades - A las seis
00:38:13

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