Mala Rodríguez

Hay algo que nadie podrá negar jamás a Mala Rodríguez: ella estuvo antes allí. Ha sido pionera en todos los fenómenos que han marcado la transformación de la industria de la música en los últimos años. Fue la primera que habló (con permiso de Arianna Puello) de feminismo en el hip hop en español sin necesidad de envolverse en ninguna bandera. Miró al flamenco desde una óptica moderna cuando no estaba de moda en España. Estableció lazos con los ritmos de Latinoamérica mucho antes de la explosión global del reggaetón.

Hoy Mala, a sus 41 años, siente que es el momento de reivindicarse. En el espacio de tiempo desde que salió su anterior álbum –Bruja, en 2013, quizá el disco más importante del rap en español de la última década- la escena urbana ha explotado convirtiéndose en la música de moda entre los jóvenes gracias a fenómenos con voz de mujer como el de Rosalía. Mala, el disco, es un recorrido orgulloso por el pasado, presente y futuro de la reina de la escena.

José Fajardo: ¿Por qué ha pasado tanto tiempo sin sacar disco? Va a ser cierto el tópico que «la Mala va a su ritmo».

Mala Rodríguez: Yo llevo un poco mal la relación con los relojes, para escribir canciones antes necesito sentir que estoy viviendo. Por eso me he tomado la libertad de hacer lo que me apetecía, probar cosas aquí o allá. Desde siempre he escrito mis propias letras y pienso que cualquier escritor necesita tiempo para vivir, ¿si no qué es lo que va a contar? En estas canciones hablo de tripas, de situaciones reales, es mi propia experiencia. Me parecería muy loco hacer las cosas como Rihanna, que va a disco por año. Mi proyecto no tiene nada que ver con eso. Claro que voy a mi ritmo, porque yo decido vivir y experimentar para luego contarlo.

JF: De repente, la cuarentena nos ha obligado a todos a bajar la velocidad.

MR: Ha sido un reseteo global, nunca tuvimos una crisis tan democrática, que afecta a todos. Para mí la inspiración tiene que ver con la alegría, hasta para contar algo triste, no puedes contar las cosas en el momento de angustia sino cuando ya ha pasado, cuando has salido de ahí y encuentras la luz, la inspiración, todo eso que tenías guardado. Comprendo que haya mucha gente que ahora sea incapaz de escribir, porque a mí también me pasa cuando atravieso un agujero emocional. Necesito estar contenta, en otro ‘mood’. Estos dos meses de encierro los he pasado disfrutando de la familia. Como viajo un montón por trabajo, ahora me lo he tomado como unas vacaciones en casa, con la gente que más quiero. Ha sido un respiro, fíjate lo que te digo.

JF: ¿Como imaginas la nueva normalidad?

MR: Me gustaría creer que pudieran establecerse normas para activar las salas de conciertos. Quizá un festival sea demasiado complicado ahora, pero es necesario volver a disfrutar de la música en directo, no se puede parar. Me parece un poco extraño que una sociedad no tenga eso, que no podamos tomarnos ese disfrute. Imagino que poco a poco se podrá ir avanzando en esa nueva normalidad. Con control y cuidadito todo se podrá. Como artista también lo necesito, echo de menos a mis bailarinas, lo pasamos muy bien en el escenario, esa energía se propaga, es algo que te engancha, estás viviendo algo único, genuino, es hermoso.

JF: Este disco, más que un solo concepto, propone un espejo por donde asomarse a esa diversidad que te representa: desde el sonido del rap clásico y hardcore hasta el flamenco, los ritmos jamaicanos, el reggaetón y nuevas tendencias como el urban latino y el trap.

MR: El título del disco no es casual. Igual que en su día Lujo Ibérico (2000) hablaba más de lo que me rodeaba, 20 años después me apetecía centrar el protagonismo en la persona que hay detrás haciendo esas canciones. La protagonista es la Mala por su trayectoria. Me sigue sorprendiendo lo que puedo hacer como artista. Cada canción es un mundo, y eso es muy bonito.

JF: ¿Cómo has vivido la explosión global de la música latina en los últimos años?

MR: Lo estaba esperando como agua de mayo, es algo que tenía que pasar. Nunca entendí por qué todo ese talento no explotaba en el mundo. Lo celebro y lo disfruto muchísimo, siempre he adorado la música latinoamericana. En tantas ocasiones que he ido a actuar allá he sentido una conexión especial con el público, creo que compartimos la misma sensibilidad hacia la música.

JF: ¿De dónde viene esa pasión?

MR: Mi tío es de Colombia y me ponía canciones de Mercedes Sosa, de Carlos Puebla, de Totó La Momposina… Cuando yo era pequeña en las fiestas de fin de año siempre él se cogía el protagonismo como DJ, ponía música bonita, bailando con mi tía bien pegadito, es un recuerdo súper lindo. Por otro lado, mi madre es fan de la canción protesta y la ola revolucionaria de los 60, escuchaba mucha música latina pero también Serrat, Aute… He tenido mucha suerte con mi educación musical.

JF: Es raro que en España no tengamos una relación más estrecha con la música latinoamericana, ¿no crees?

MR: A mí siempre me ha extrañado, durante años no se ha respetado, muchos han tratado aquí a la música latina como si fuera menor. A esa gente estirada yo siempre les he contestado: «¿Pero qué dices? si esto es lo más rico de todo». Los autores latinos son mi gran inspiración. Aparte de eso, a mí en España lo único que me ha gustado siempre es el flamenco, es lo que más he respetado. Toda esa música tiene en mí un mayor impacto que la moderna.

JF: Hoy todavía existen prejuicios contra el reggaetón.

MR: Primero tengo que decir que no se trata de estilos, sino de artistas: algunos tienen letras maravillosas y otros bastante básicas. Pero de ahí a que condenes a un género entero, con lo grandísimo que es, me parece un gran error. También veo que en el fondo, en ese desprecio, hay un problema de racismo, todo sea dicho. Aunque no se hable de ello, existe en nuestra sociedad, es una realidad. Muchos ni siquiera se dan cuenta de que sea racismo. Hay una pirámide muy grande que explica eso, se empiezan con gestos pequeños y se termina con el asesinato. Lo que ha ocurrido ahora en Estados Unidos (se refiere al asesinato de George Floyd por un policía y las protestas que han sacudido el país), cosas así también pasan en España, y en América Latina, y en el mundo entero. Es un buen momento para que nos quitemos esa venda, para volver a educarnos y reconstruirnos como una sociedad donde el racismo no se permita.

JF: Poco se habla del poder integrador del reggaetón (y otros ritmos latinos) entre la juventud, destrozando barreras culturales a través de la música.

MR: Totalmente, estoy pensando en esos rockeros que van a muerte con los Rolling Stones y esa onda… a ver cómo digo esto sin que me mate la gente… Es como si esos gustos musicales les hicieran ser más cultos o mejores que los que escuchan reggaetón. No se dan cuenta de que figuras como J Balvin son un motivo de orgullo para mucha gente, ayudan a la comunidad latina a sentirse orgullosa y venirse arriba con su cultura.

JF: En España también ha existido ese desprecio hacia las tradiciones. Recuerdo cuando presentaste Malamarismo en el festival Cultura Urbana de Madrid en 2007 y parte del público te pitaba cuando hacías guiños flamencos, como si fuera un sacrilegio fusionar esos ritmos en un concierto de rap.

MR: En aquella gira llevaba varias coristas que metían quejíos y a cierta gente le costaba mucho entenderlo. Es lo mismo de lo que hablábamos antes: el racismo, el sentir que hay culturas que son superiores a otras. Yo he tratado siempre de poner en mi música lo que yo soy, toda esa mezcla. Fuera de España siempre gustaba al público que yo llevara ese sonido de mi tierra, de Andalucía. Pero aquí no era tan fácil. Ahora el flamenco está mejor visto, algo ha cambiado, de repente se acepta y es guay. Lo que me da lástima es que se convierta en algo… no sé cómo explicarlo… no quiero utilizar la palabra blanco.

JF: ¿Qué quieres decir?

MR: Pues mira, Rosalía es una chica muy inteligente y ambiciosa y ha dicho: ‘Yo voy a ir por aquí, voy a mezclar el sonido latino urbano con tintes flamencos, esto va a funcionar’. Y así ha sido, es la sensación. Pero no es algo nuevo, ya lo había hecho mucha gente antes; ella lo ha explotado, lo ha hecho grande. Es el mejor momento de la historia para una mujer cantando en español y haciendo música urbana. Lo que yo quiero hablar es de otra cosa: que la gente se queda con eso y no se preocupa en conocer el flamenco puro. Yo quiero reivindicar a María Terremoto y a otras niñas que ahora mismo están haciendo flamenco puro, sin aditivos, sin cortar. Olé la Rosalía, es genial que exista, pero ojalá el público pudiera escuchar también a todos esos artistas nuevos que hacen flamenco en Andalucía, que te quitan el sentido y mantienen viva una tradición de tantísimos años. Para eso no sé si esta todo el mundo preparado, es más fácil la mezclita, algo más bien light.

JF: Ambas cosas pueden convivir, la visión desde la modernidad y la tradición, ¿no crees?

MR: Por supuesto, y es genial usar los privilegios para algo. Rosalía tiene la suerte de haber podido estudiar el flamenco, ha llegado a él a través de la intelectualidad. A mí me parece maravilloso que abra las puertas al público y a partir de ella la gente pueda asomarse a esas cantantes que sienten el flamenco como si fuera su vida. Todo al final es una manera de amor, amor, amor. Sólo es amor, abrazarnos con la música.

JF: En tus letras siempre has defendido la idea de una mujer poderosa, reivindicaste las relaciones de igualdad cuando nadie se atrevía a tocar esa temática desde el hip hop. Nunca necesitaste colgarte la medalla del feminismo, ¿qué te parece que ahora sea un movimiento popular?

MR: Imagínate cómo me quedé cuando escuché a Beyoncé diciendo la palabra «feminismo». Más o menos lo mismo que te decía antes de Rosalía con el flamenco: llega una súper estrella y rompe esa barrera, de repente todo el mundo pone atención. Son pequeños granos de arena. El movimiento Me Too, ese mogollón de actrices mega famosas denunciando el machismo y las manifestaciones en muchísimos lados han servido para que todo el mundo abra los ojos y se dé cuenta de que no éramos tres locas histéricas, de que esto es algo que pasa desde hace tiempo y hay que aceptarlo ya. Es la nueva ola, es importante normalizarlo y visibilizarlo. Yo lo único que he hecho es contar en mis canciones ideas, hablando de prostitución, de malos tratos, de igualdad, de muchas cosas a través de los versos… Una vez más tiene que venir alguien con una situación privilegiada que hable alto porque desde abajo no se puede, no podemos cambiar nada.

JF: Es evidente que tú también tienes un altavoz privilegiado, que te has ganado. Cuando miras atrás en tu carrera, ¿qué es lo que más valoras de todo lo que has conseguido?

MR: Tampoco creo que pueda mirarlo así, doy las gracias por poder cada día seguir haciendo música, algo que no es fácil ni siendo mujer ni llamándote Mala. Cuando pienso en estas cosas, digo: «Bueno, vamos a seguir’» No me gusta la idea de que estoy escalando una montaña, sino que voy caminando, apartando piedras por el camino, a veces mi mochila va más ligera que otras, pero siempre hay que seguir avanzando, creciendo como persona. Eso es lo más importante, esa búsqueda, en vez de los premios o los logros, ¿sabes?

JF: ¿Por qué dices que no es fácil llamándote Mala?

MR: Porque siempre he hecho las cosas mi manera, no he entrado en el juego, me podría haber ido mejor si hubiera dejado que mi música sonara diferente, si mis canciones dijeran otras cosas para tener más éxito. Pero yo quería contar mi vida, hacer mis propias letras, por eso no ha sido fácil, pero me gusta el camino que elegí, estoy feliz con eso.

JF: ¿Y qué te gustaría probar que no hayas hecho antes?

MR: Me gusta mucho la arquitectura, las instalaciones artísticas, la pintura, la música que descubro de nuevos autores, gente que experimenta, me estimula muchísimo cuando veo cosas atrevidas y diferentes. Hay que ser abiertos, para mí una persona vieja es alguien rígido, que está ahí tieso, me mantengo joven porque me gusta estar abierta, ser flexible, ser capaz de entender cualquier cosa; debemos ser más abiertos, ese es el mensaje que me gusta compartir, y tenemos que sonreír más.  

Un repaso por la discografía de Mala Rodríguez, desde su debut de culto 'Lujo Ibérico' hasta sus nuevas canciones 20 años después. Mordiscos de rap, flamenco y sonidos latinos

Playlist

1. Mala Rodríguez - Nuevas Drogas
00:00:09
2. Mala Rodríguez – Like
00:02:20
3. Mala Rodríguez, Guaynaa, Big Freedia - Dame bien
00:05:16
4. Mala Rodríguez – Peleadora
00:08:46
5. Mala Rodríguez, Stylo G – Contigo
00:11:58
7. Mala Rodríguez – Esclavos
00:17:36
8. Mala Rodríguez – 33
00:21:13
9. Mala Rodríguez - Cuando tú me apagas
00:23:30
10. Mala Rodríguez - Quién manda
00:26:25
11. Mala Rodríguez - Miedo a Volar
00:29:10
12. Mala Rodríguez – Nanai
00:32:36
14. Mala Rodríguez / Lujo Ibérico - Tengo un Trato
00:35:54
15. Mala Rodríguez - La niña
00:38:28
Comentario

Hola Mala, eres demasiado inteligente y madura, las respuestas que emitiste son muy sinceras y lógicas, realmente me despelucaste porque muchas de las cosas tuyas se parecen a las mías, creo que somos dobles, dicen que cada quien tiene un doble en el mundo, bueno tu eres el mio. Te deseo lo mejor en tu trabajo musical, excelente el tema «Peleadora», me encanto su swing y mensaje, ojala te pudiera ver en persona. Mi pagina es: pelinkere.com

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