1. Malamente. Capitulo 1 “Augurio”

 
La canción universal, la que ha abierto a Rosalía las puertas del planeta. Parece el fruto de la deconstrucción de varios elementos procedentes del flamenco. El “tra tra” del estribillo funciona como un latigazo del rap, la firma urgente de un grafitero, puede proceder del “tiriti-tran” de las alegrías colocado en un contexto urbano.
 
Rosalía lleva 10 años estudiando el flamenco desde todos los puntos de vista y se ha decidido crear desde su generación (que es la del trap) que es la que lo quiere todo rápido y a su manera. 
 
Las letras en el flamenco tienden a resumir ideas muy potentes. Así podemos escuchar a Fernanda de Utrera por Soleá:
“Qué quieres de mí
si hasta el agüita 
que yo bebo 
te la tengo que pedir”.
 
Fin de la historia. Rosalía estruja y condensa por ese lado y lo hace con un ordenador.

2. Que no salga la luna (capitulo 2. Boda)

Hay un sampler de la Paquera de Jerez, pero lo que marca toda la canción es un loop de guitarra (pre-Paco de Lucía) por bulerías. Sin embargo los coros, jaleos y el compás van por el lado legitimado.
 
Colaboración de Lin Cortés en los coros y Los Mellis y Las Negri en las palmas. 
 
¿Quién es Lin Cortés? Prince estaba vivo cuando dije que le hubiera gustado escribir su “Gipsy evolution” y probablemente ese disco le hubiera salvado la vida.

3. Pienso en tu mirá (capitulo 3. Celos)

 
Bulerías por soleá en ciertos lugares se describen como bulerías lentas o bulerías para escuchar. No hay unanimidad sobre si es equivalente de la soleá por bulerías.

4. De aquí no sales. (Capitulo 4. Disputa)

En la primera parte del tema, Rosalía canta en la tradición de un pregón de Macandé y sonidos de motos. Cuando entran las palmas de los Mellis, canta como si estuviera en el manicomio de la música de vanguardia. El tema influido directamente por José Val del Omar, contemporáneo de Federico García Lorca. Val del Omar fue un cineasta que en 1928 anticipó el «desbordamiento apanorámico de la imagen» y el concepto de «visión táctil». Experimentó en el campo sonoro incorporando técnicas como el «sonido diafónico».

El grupo granaino Lagartija Nick le dedicó un disco después de colaborar con Morente en el Omega.

5. Reniego. (Capitulo 5 Lamento)

Inspirada en unas seguiriyas. Con la orquesta de Bratislava dirigida por Jesús Bola el mismo arreglista del “Soy gitano” de Camarón.

Personalmente prefiero escuchar las seguiriyas mezcladas con John Coltrane

6. Preso (Capítulo 6. Clausura)

Interludio con la voz de Rossy de Palma. Aquí se recupera una tradición de los grandes declamadores como Lola Flores o su maestra en esos menesteres: Gabriela Ortega.

7. Bagdad (Capítulo 7. Liturgia)

Alguien ha escrito que va sobre el local de sexo del Paralelo en Barcelona. Ella dice que es lo más espiritual y suena a catedral (recuerden que Morente cantaba en la de Granada).

Joan Albert Amargós arregla las voces del Orfeón Catalán sobre un sampleo de Justin Timberlake. Imposible pinchar en un ámbito flamenco si no estás dispuesto a pinchar a Los Planetas o un indie similar.

8. Di mi nombre (Capítulo 8. Éxtasis)

Adaptación de los tangos de la Repompa de Málaga con el “ali ali ali ya” con el autotune. Hay gresca sobre si canta el “yeli” que es lo que le cantan a las gitanas en su boda tras la prueba del pañuelo.

Puesto a montar una bronca, igual hay que revisar tradiciones humillantes para la mujer.

9. Nana. (Capítulo 9. Concepción)

Pues eso, un chupete para que se duerman los niños, hay en todas las culturas. Líneas tomadas de un clásico de cunas y otras («Y cae la lluvia triste…»de «Duérmete niño chico» de Encarnación Marín «La Sagallo«.

11. A ningún hombre (Capítulo 11. Poder)

“A ningún hombre consiento
que dicte mi sentencia…

Hasta que fuiste carcelero
yo era tuyo compañero
hasta que fuiste carcelero”

Cuenta en entrevistas Rosalía que el artista Pedro G. Romero le recomendó una novela del siglo XIII llamada Flamenca; pero, en realidad, la historia que está contando tema a tema parece la de la bailaora Antonia Santiago Amador, «La Chana» que a punto de triunfar en Hollywood en dos ocasiones fue retirada de los escenarios por “el padre de su hija”.

La historia está contada en un documental y en el libro La Chana Bailaora” (Capitan swing).

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