Buscaja

Hay una teoría que viene desde los tiempos en que la música la estudiaba el gran especialista Guillermo Abadía Morales, y es que el Pacífico colombiano ha estado tan abandonado que no existe el mestizaje. Allí manda la piel negra desde siempre. Fue su manera de sobrevivir al yugo colonizador, sin mezclas y haciendo una «piña» para mantener su identidad. Hoy en día el Pacífico es una de las regiones más ricas de Colombia en materia prima y su gente vive en la miseria, fruto del aislamiento y del olvido.

Ese olvido lo ha acompañado siempre, aunque con matices. La región se empezó a conocer a mediados de los años 50. En ese entonces la radio colombiana ponía sólo la música de la costa atlántica (porro, cumbia, merecumbé), pero un currulao, un ritmo del Pacífico, se empezó a escuchar en medio de tal avalancha tropical: Mi Buenaventura, compuesto por Petronio Álvarez, gracias a una versión de Leonor González Mina, llamada «La Negra Grande de Colombia».

Luego apareció Enrique Urbano Tenorio, un saxofonista conocido como Peregoyo y líder de un grupo llamado Combo Vacana. Discos Fuentes lo convirtió en un artista vendedor, pero justo cuando le llovían las ofertas e iba a alternar con estrellas de la salsa como Richie Ray y Bobby Cruz, el combo se disolvió. Y al currulao, que no tenía un mecenas, ni otra gran figura, lo volvieron a olvidar.

Y si eso ocurrió con el currulao, que era lo más conocido, demás está decir que nadie supo en aquellos años la existencia de otros aires de la costa Pacífica: abozao, aguabajo, aguacorta, agualarga, aguamaleña, andarele, andarete, berejú, caderona, caracumbé, caramba, castruera, chigualo, gallinazo, guabaleña, guapi, jagua, jota, juga, levantapolvo, maquerule, margarita, paloma, pangota, patacoré, pilero, tiguaranda y medio centenar de cantos y bailes más. Digo aires, porque más que ritmos son tonadas que nacieron como canciones y se quedaron así.

Esos aires se suelen tocar con instrumentos de madera y cuero, en su mayoría, por supuesto, de percusión. El más popular de ellos es la marimba de Chonta, igualita que el balafón senegalés, sólo que en lugar de cocos, utiliza cañas secas como cajas de resonancia debajo de las teclas. Hay grandes luthiers de marimba por allá por los lados de Ricaurte, Nariño, o de Guapi, Cauca; y maravillosos exponentes que han revitalizado su esencia como José Antonio Torres Gualajo o Justino García.

El sonido de la marimba es el reflejo del agua cayendo (Hugo Candelario)

Los otros instrumentos populares han sido los cununos (tambores), la guasá (maraca) y los que se usan en las chirimías o bandas de retreta: bombo, redoblante, bombardino, clarinete y una batería que se denomina «pata e’ gallina». Y así como hay variedad instrumental y rítmica, pues también hay variedad en la danza, y la razón es que casi todos los ritmos son de baile colectivo. Quizás por ello, toda esta herencia negra vive gracias a escuelas como la compañía de jóvenes estrellas Pacific Dance Tumaco.

En fin. Cuentan Lucas Silva (Palenque Records) y Philippe Noël (Canicule Tropicale), herederos de aquellos estudios de Abadía Morales, que la música del Pacífico colombiano es uno de los grandes tesoros del país y su pasado africano, pero no mucha gente es capaz de recordar las canciones grabadas en antologías, que son uno de los capítulos más olvidados de la historia musical de Colombia.

Ellos han hecho un extraordinario álbum doble titulado Guasá Conuno y Marimba, un recopilatorio que incluye 21 grabaciones a cargo de artistas tradicionales como Gertrudis Bonilla o Cachito Vidal, y otros que hicieron escuela en otros géneros como Markitos Micolta (estrella de Peregoyo), el salsero Julián Angulo y su Combo o el mismísimo Chencho Trompeta (el mismo del mítico LP Cada Loco Con Su tema), y otros que mantienen la tradición como Buscaja. El álbum va desde inicios de los años 70 hasta hoy.

La música del Pacífico vive hoy de otra manera. No es tan distante, gracias a la labor de artistas como Candelario, festivales como El Petronio Álvarez, o discográficas como Llorona Records, pero en indudable que sigue estando lejos. Por eso, como sus compiladores afirman, este trabajo «busca revisitar estas grabaciones para que las nuevas generaciones de músicos puedan volver a conectar con su herencia cultural y estas maravillosas joyas musicales puedan ver finalmente la luz, ya que son elementos inmortales de Afro-Colombia y su cultura».

El álbum lo edita Vampisoul y este es un adelanto exclusivo para Radio Gladys Palmera.

"Percusiones contundentes se combinan con cantos hipnóticos y los sonidos de la marimba, el clarinete y bombardino en esta selección de música afrocolombiana del litoral Pacífico".

Playlist

1. Gertrudis Bonilla - Soy el Currulao
00:00:08
2. La Marucha - Caso del Vencedor
00:04:43
3. Julian y su Combo Sabor - Canalete de Charchajo
00:09:30
4. La Contundencia - Patio No
00:11:44
5. Peregoyo y su Combo Vacana - Sácale Brillo Teresa
00:15:45
6. La Banda de Alexis – Caderona
00:19:12
7. Buscaja - Llorando por Amor
00:22:58
8. Chencho Trompeta y los Brujos - La Logia
00:28:46
9. La Sonora del Pacifico de Cachito Vidal - Pascual Rovira
00:42:21
10. Conjunto Folklorico Los de la Bahia de la Cruz - Cangrejo Pendejo
00:44:34

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