Los Corraleros de Majagual

Para todos fue un descubrimiento. El doble álbum se titulaba Panamá!: Latin, Calypso and Funk on the Isthmus 1965-75 y era una recopilación prensada por el sello británico Soundway Records con la curaduría de Roberto Gyemant, coleccionista y compilador radicado en California. Y fue un descubrimiento porque hasta ese año, 2002, estábamos acostumbrados a otro tipo de «variados» o «grandes éxitos», en los que se compilaban canciones bajo un propósito específico, pero sin citar de que álbumes provenían y sin una presentación tan cuidada y detallista.

Ese álbum, claro, llegó a la lista de Los + Calientes de Radio Gladys Palmera, y en esta casa comenzamos a ver con atención lo que hacía Soundway. Y le siguieron dos recopilatorios más y a la firma de Gyemant se sumaron las de Will Holland, Quantic, y de Miles Cleret, fundador del sello. En ese tiempo Gyemant afirmó: Hay tanta música en Panamá… Estoy seguro que hay cosas que nunca encontraré.

Pasaron cinco años y con el mismo rigor, Cleret y Gyement se sumergieron en el mundo colombiano. El resultado fue una compilación de 20 canciones titulada Colombia! The Golden Age Of Discos Fuentes, The Powerhouse Of Colombian Music 1960-76. Ese disco, con Pedro Laza, en la portada abrió un camino, dice Luis Daniel Vega, de Festina Lente; a lo que Carlos Javier Pérez, de Candelazos Tropicales, agrega: Si, el boom comenzó con los europeos, primero que todo porque la música colombiana genera un placer indescriptible, y también por el hecho de estar viajando y venir a conocer la cultura y todo eso.

Y es verdad. El boom de los recopilatorios comenzó así, pero ya había antecedentes.

De los cañonazos a la champeta

Primero que todo, la prehistoria. En 1960 Discos Fuentes, la casa discográfica fundada por Antonio Fuentes en 1934, lanzó una serie de recopilatorios de éxitos anuales titulada 14 Cañonazos Bailables. Muy pronto todas las discográficas del país iniciaron sus particulares series de éxitos, que se vendían siempre en diciembre, época de verano y fiestas. Esa fue la herencia de Toño Fuentes: hacer compilados desde 1960, dice Rafael España, autor del libro Que Viva el Chucu-Chucu: Crónicas de la Música Tropical, y agrega: En el 68 arrancó El Disco del Año de Codiscos.

Juan Diego Parra, autor del libro Deconstruyendo el Chucu-Chucu, argumenta: En Colombia los recopilatorios empezaron pronto gracias a la estrategia de mercado de Discos Fuentes, que decidió promover a sus artistas de manera colectiva, dado el crecimiento de la compañía… A nivel conceptual apelaron a la idea de los cañones que quedaron en la fortalezas españolas construidas en Cartagena de Indias, para dar el imaginario de música bailable conectado con la idiosincrasia costeña del norte colombiano, desde donde provenían los intérpretes más importantes para entonces.

De las carátulas con cañones muy pronto se pasó a las de modelos en bikini, pero la idea continuó y no hubo una sola casa discográfica que no tuviese su disco de grandes éxitos, tanto en Colombia como en Perú, Venezuela o México. Así hasta que llegó la era del CD y los vinilos fueron desapareciendo.

En mi perspectiva la moda de los compilados sobre música colombiana empezó en los años 90. Yo personalmente publiqué dos compilados de champeta criolla, que fueron una ventana para muchos que no conocían la cultura afrocolombiana, precisa Lucas Silva, fundador de la casa Palenque Records, que comenzó su andadura precisamente gracias a esos trabajos.

En un plano más personal, Pablo Yglesias, compilador, DJ y fundador del sello Peace & Rhythm, cuenta: Para mí, los orígenes en mi conocimiento de las compilaciones de música colombiana provienen de varias colecciones británicas hechas a finales de los 1980 y 1990… Cuando salieron las compilaciones de reedición británica, realmente me interesé. Luego, un poco más tarde, conocí a más personas que me enviaron más discos originales y después de hacer mi libro (¡Cocinando! Fifty Years Of Latin Album Cover Art), decidí involucrarme en el juego de reedición, inspirado por otros que han hecho cosas muy buenas antes que yo, que me inspiraron.

Ambos tienen razón. En 1989 World Circuit había publicado una compilación de éxitos de Peregoyo y su Combo Vacana, basada en Discos Fuentes y titulada Tropicalismo. Ya en 2012 esta firma británica volvió a la carga con Cumbia 1&2 Cumbia: A World Circuit Presentation Recordings Produced By Discos Fuentes. Un trabajo que realizaron Nick Gold, fundador del sello, y Sue Steward, la fallecida investigadora y autora del libro Salsa: Musical Heartbeat Of Latin America.

Pero eso nos deja con una inquietud: ¿Porqué Discos Fuentes?

The Powerhouse Of Colombian Music

Todo esto creo que obedece a cierta obsesión por el catálogo de Fuentes que tomó a todos y a todas por sorpresa. A eso súmele la hipsterización del asunto. Se volvió cool y alterno saber todo lo de Fuentes. Eso está bien, se desempolvó el repertorio; se destapó un tesoro guardado por nuestra ceguera y nuestros complejos.

Luis Daniel Vega es enfático en afirmarlo, aunque esa obsesión está mediada por una dificultad de acceso a otros catálogos no colombianos. El caso Orfeón o Musart de México, por ejemplo.

Nunca he tenido éxito con empresas mexicanas, como Orfeón de México, dice Pablo Yglesias. Ese sello tiene TAN excelentes grabaciones, pero nunca he podido encontrar una entidad oficial con la que trabajar legalmente para licenciar la música. Hay algunos «bootlegs» (ediciones pirateadas) de álbumes de Orfeón, hechos en CD, pero con un sonido que parece haber sido hecho de viejos discos… Discos Fuentes siempre ha sido muy bueno para preservar y remasterizar directamente de sus cintas maestras, siempre que sea posible.

Pienso que no hacen eso con México porque no les puede ser muy rentable para el tema de la venta. Si bien hay cosas buenas, lo que mueve más es lo colombiano, aduce Carlos Javier Pérez.

Pero también hay que contar con lo que argumenta Jaime Andrés Monsalve, director musical de Radio Nacional de Colombia: Digamos que si hay una especie de mirada central hacia Discos Fuentes, ávida cuenta que es la disquera más antigua de Colombia. Pero si te fijas, en Soundway aparece, con curaduría de William Holland, Quantic, un álbum llamado Cartagena!, que compilaba música del sello Curro, el sello creado por José María Fuentes, el hermano menor de Antonio Fuentes, que decidió quedarse en Cartagena y desde allí ofrecer también unas mezclas muy locas de música tradicional, porro, gaita, junto con salsa muy pesada de agrupaciones nacientes de la costa Caribe colombiana. Y años después salió un compilado de Felito Records, de Félix Butrón… O sea que si se ve una apertura de miras hacia otros sellos colombianos.

Y aquí hay otra coincidencia de opinión. Para Carlos Javier Pérez, Cartagena! que son cosas de Curro, pues fue una cosa muy especial, porque, mira: cogieron de varios discos de Curro, el sonido 70, e hicieron el recopilatorio.

A todo esto habría que agregar un álbum llamativo: Diablos del Ritmo: The Colombian Melting Por 1960-1985, que hizo el sello alemán Analog África en 2012. Allí no solamente se incluyen canciones de Felito Records, sino de Discos Machuca, Discos Tropical y, por supuesto, Fuentes. En la curaduría intervinieron varias personas, entre ellas el recientemente fallecido Rafael Bassi Labarrera y Lucas Silva.

Más allá de Fuentes

Jaime Andrés Monsalve no oculta su asombro sobre un trabajo de Silva: Yo creo que el primer gran compilado de música colombiana que nos sorprendió a todos y que fue una especie de parte aguas para el mercado internacional fue Palenque Palenque, que salió en Soundway en 2011. Ese compilado para mi resultó asombroso por una sencilla razón: porque yo no podía creer que eso que estaba compilado en ese disco fuera producto colombiano. Yo nunca había escuchado una relación tan estrecha entre música proveniente casi que del año 78 al 90 con unos antecedentes tan africanos, pero a la vez tan criollos.

Lo anterior nos da pie para mencionar a tres personas que han apostado de manera decisiva por el fenómeno. El primero es el citado Miles Cleret, de Soundway, quien cuenta que Soundway nació con la idea de recuperar música difícil de encontrar de África occidental, para luego anotar que cada recopilatorio es un mundo y que en Cartagena!, por ejemplo, queríamos contar la historia de vida musical de Curro.

El segundo es Samy Ben Redjeb, dueño de Analog África, quien cuenta que también su sello nació buscando música africana y descubriendo su música olvidada y borrada. Analog hizo en 2010 un bonito trabajo con Mambo Loco, de Aníbal Velásquez y su Conjunto.

Y el tercero es Iñigo Pastor, fundador de Vampisoul en Madrid. La música en América Latina es inagotable, dice. En los años 70 había mucha edición local y estamos explorando esos catálogos. Por ello se ha metido de lleno en Fuentes, pero también en Codiscos y, más allá de Colombia, en el inmenso mundo del sello MaG de Perú. En 2007 dio la primera puntada con la serie de tres álbumes Bugalú Tropical: ¡Gózalo!

Pero todo esto ha traído un defecto de forma que ya anotaba Roberto Gyemant cuando todo empezó: En Cali, Colombia, los coleccionistas de discos y los distribuidores de la llamada Capital de la Salsa, están muy bien informados e inmediatamente le dirán, a veces por la expresión de sus caras, lo fácil o difícil que será encontrar el disco que está buscando.

Pues si, los precios han subido como la espuma, y la especulación en algunas tiendas es moneda corriente cuando se buscan los ejemplares originales de estas rarezas que los recopilatorios ofrecen.

Al mismo tiempo (que el éxito) se generó la especulación, dice Luis Daniel Vega. ¡Esos mismos discos que usted compraba a mil pesos, por los que nadie daba nada, se convirtieron al cabo de unos años en objetos costosos, con estatus de incunables!

Y en efecto, conseguir hoy por hoy álbumes de Discos Fuentes en el mercado colombiano es costoso y arriesgado, porque la mayoría de copias que se ofrecen están en muy mal estado.

Lo que si no hay duda es que se trata de una fuente inagotable. ¡Hay muuuuuucha música por desenterrar, afortunadamente!, dice Vega. Para mí, los aspectos más importantes de la música colombiana, y por qué me interesa tanto, es porque hay una gran variedad y se descubren todo tipo de grabaciones sorprendentes todos los días, dice Yglesias.

Yo creo que no sólo no se ha agotado la fórmula, sino que esto puede durar muchísimo más en tanto los coleccionistas sigan encontrando esas canteras de música colombiana que están por ahí. Y alternativas hay como la compilación de Lucas Silva para Vampisoul sobre el Pacífico colombiano, dice Monsalve.

Hoy en día todo parece haber entrado en fase de «revival», apelando a repertorios antiguos, quizás reinterpretados, pero el modelo ya no consiste en «mantenernos al día» de lo que ha pasado en el año, sino de mantenernos en aquel pasado idílico de la música atávica, concluye Parra.

Hacer un recopilatorio de recopilatorios suena a suena a exprimir demasiado el limón. Peor no se trata de eso. Esta es una selección de algunas de las bandas recurrentes en los álbumes de música tropical editados en los últimos años, y alguno que otro clásico revisitado.

Playlist

1. Michi Sarmiento y sus Bravos - Hong Kong
00:00:16
2. Lito Barrientos - Cumbia en Do Menor
00:04:06
3. Julián y su Combo - Enyere Kumbara
00:06:45
4. Pedro Laza y sus Pelayeros - Cumbia del Monte
00:10:18
5. Fruko y sus Tesos - Tihuanaco
00:12:49
6. Carlos Román - El 4 y el 5
00:16:01
7. El Gran Romancito y el Super Combo Curro - Honolulu
00:19:44
8. Los Tigres con Morgan Blanco - La Culebra
00:24:30
9. Sexteto Miramar - Pachanga Miramar
00:27:20
10. Wganda Kenya - Pim Pom
00:30:53
11. Cresencio Camacho y el Super Combo Curro - Santana en Salsa
00:35:03
12. Andrés Landero - Busca la Careta
00:41:13
13. Afrosound - Pacífico
00:44:01
14. La Sonora Dinamita - Eco en Stereo
00:46:40
15. Abelardo Carbonó - Quiero a Mi Gente
00:49:25
16. Combo Los Galleros - Tabaco Mascao
00:53:03
17. Cumbia en Moog - Cumbia de Sal
00:55:53
18. Machuca Cumbia - Staying Alive
00:59:21
Comentario

Amigo Jose Arteaga un cálido saludo desde Medellin.

Te refresco la memoria , Soy Fernando Navarro , amigo de Germán Ferro, recuerdo que una vez estando en Bogota me invitaste a casa de tus suegros a una audición musical con temas muy exclusivos , no se si recuerdas, también cuando veniste a Medellin a escribir un libro sobre la música salsa en esta ciudad realizamos un tour salsero por varios sitios, en mi biblioteca musical esta tu trabajo, Salsa.
Espero establecer una comunicación regular con tu persona para intercambiar conceptos, temas musicales y material que nos permita seguir en el goce pagano musical

Cordialmente

Fernando

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