Aníbal Velásquez

Colección Gladys Palmera se precia de tener una buena cantidad de álbumes de Aníbal Velásquez, el hombre que ha marcado casi 70 años de música tropical colombiana y que todavía se mantiene activo. No ha sido una pretensión tener todos sus discos, pero en todos los sitios donde hemos buscado cumbia, go-go, mambo, guaracha o sonidos tropicales, su nombre ha acabado saliendo a la luz. Es omnipresente en las tiendas de vinilos y en los recopilatorios de Colombia, México y Venezuela. Puestos a dar cifras, su apodo de Todosello le viene como anillo al dedo. Mal contados, hemos encontrado 98 casas discográficas diferentes para las que ha grabado. Vale, que hay muchas reediciones entre ellas, pero aún así es una cifra descomunal para cualquier artista. Por eso queríamos hablar con él, y gracias a la ayuda de Renato Pernett tuvimos una charla donde esto de los sellos sólo fue la punta del iceberg de una historia apasionante, la historia de un hombre y su acordeón.

LOS SELLOS

José Arteaga: ¿Tu primera grabación fue en 1952 para el sello Juventud?, ¿o fue para Discos Eva?
Aníbal Velásquez: Si, en efecto, fue en 52, y la verdad es que fue para Discos Eva, que pertenecía al señor Gabriel Zúñiga, pero Eva comenzó a salir de esa fábrica y comenzó a venderle a otros sellos.

JA: Pero había unos discos que estaban grabados con el sello Carrizal.
AV: Si, esa era una compañía que yo tenía con el señor Antonio Esper, hermano de Robertico Esper (famoso empresario, promotor, dirigente y hombre de radio barranquillero).

JA: ¿Y cuando comienzas con el sello Tropical?
AV: El sello Tropical, eso fue un año después de haberme retirado de Discos Eva. Entonces estuve con Tropical, grabé con Tropical y después grabé con Fuentes, con Silver, Zeida, con varios. «Todosello» me llamaron; lo que pasa es que como yo no era exclusivo de nadie, todo el mundo quería un disco de los míos y todo el mundo quería grabarme, y ya tu sabes, uno comenzando y rodando el billete, pues lo más lógico es «vamos a echarlo pa’lante».

JA: Explícame mejor eso de Todosello.
AV: Es que a mí me gustaba mucho el billete, me gusta mucho el billete. Entonces me decían ¿cuánto me cobras por grabarme un disco? Vale tanto. Entonces la gente por el interés de tener un disco mío, porque yo era popularísimo, me lo pedía. Y yo les contestaba: échame pa’ cá el billete y vamos a ver que te grabamos.

JA: ¿Cuando te fuiste para Venezuela?
AV: Para Venezuela me fui yo en el 61 por ahí, y allá duré como siete u ocho años y allí si que estuve exclusivo con este señor que fue representante de Los Melódicos, Guillermo Arenas. El era primo hermano de Libertad Lamarque. El me vio por televisión y le gustó la agrupación. Entonces, donde se presentaban Los Melódicos presentaba a Aníbal Velásquez y su Grupo. Duré dos años con ellos y entonces después me fui a caminar toda Venezuela y llegué hasta Isla Margarita. Duré once días presentándome en Isla Margarita.

JA: Pero entonces yo tengo una duda: tu hiciste un disco de boogaloo con el sello Tropical, pero el auge del boogaloo no comenzó sino hasta finales de los años 60, 1968 más o menos. ¿Por ese año fue que lo grabaste?
AV: Si, señor. Es que yo vi el comentario ese del boogaloo, se me metió y yo lo grabé para Discos Fuentes, me parece.

JA: Entonces estabas en Venezuela, pero ibas a Colombia a grabar.
AV: Si, si, yo entraba y salía, entraba y salía. Es que la familia la tenía yo acá en Barranquilla.

JA: No parabas. ¿No habría sido mejor que te dedicaras al vallenato y olvidarte de tanta historia?
AV: Es que yo no quería parecerme a ninguno de estos acordeoneros. Lo que pasa es que todos querían parecerse a alguien y eso no. Y eso que yo comencé haciendo vallenato. Yo fui el primero que le grabó a Rafael Escalona La Casa en el Aire. Antes de hacer mi conjunto con mi hermano José, yo tenía un grupo que se llamaba Los Vallenatos del Magdalena. Éramos Carlos Román, Roberto Román, Juan Velásquez, mi hermano, y yo. Éramos cuatro, dos hermanos y dos hermanos.

JA: ¿Y el Conjunto Típico Majestic?
AV: (se ríe) Era el mismo, lo que pasa es que le cambiaron el nombre. Eso se cambiaba mucho.

LOS ACORDEONES

JA: En las carátulas de tus discos, cuando apareces tu y no una modelo, claro, siempre estás con un acordeón. Supongo yo que debes tener muchos acordeones.
AV: 16.

JA: Pues entonces tu me vas a sacar de una duda. Mío tío Guido Arteaga era sacerdote y músico y en los años 60 daba clases en el Colegio San José de Barranquilla, y siempre andaba con un acordeón. Usaba un Frontalini de 32 Bajos, también un Honner Student IVM y, como era admirador de Larry Godoy, también usaba un Dallapé 120 Bass. Háblame de esos acordeones.
AV: Ya esos acordeones como el Frontalini no se ven aquí. El Hohner Student era de pistones. El Dallapé era otra cosa, era italiano. Pesaba bastante. Yo compré uno una vez que estaba viejito, pero con eso yo no caminaba bastante. Me cansaba mucho. Yo usaba pequeños, pero sobre todo los Hohner. Yo los compraba aquí en Barranquilla a almacenes que los piden a Alemania. Y también en casas de esas de empeño. Yo pasaba, venía un acordeón, ¿cuánto vale eso? Y entonces lo compraba.

JA: Hay una leyenda que dice que dos hermanos contrabandistas de apellido Meizel llevaron a Colombia un cargamento de acordeones desde Alemania para venderlos en las ciudades de Bucaramanga y Bogotá, pero que el barco se hundió ya llegando a la costa colombiana. De modo que esos acordeones fueron rescatados y se quedaron allí para siempre, pasando a ser parte definitiva del instrumental vallenato.
AV: No es leyenda. Eso pasó en Riohacha. Allá estaba todo mojado y esa cosa. A mi me tocó comprar unos pitos de esos pa’ reformarlos. Pero eso fue hace muchos años. Esos pitos los tenían guardados y yo pregunté: ¿y de donde salió eso? Ah, no, eso fue un barco que se hundió y eso está todo mojado ahí. ¿Y no los vende? Claro que los vendo, yo no hago nada con esa vaina. Hace muchos años que los tengo ahí. Y se los compré para arreglarlos.

JA: ¿Y tu siempre tocaste acordeón o tocaste también otros instrumentos?
AV: Yo toco guitarra, toco bajo, toco tumbadora, toco caja, toco piano y me dicen «El Polifacético» (se ríe). Yo tuve una actuación mano a mano con Alfredo Gutiérrez, y ese señor, ¡bueno!, y yo comencé a tocar en el escenario todos los instrumentos, todos los instrumentos (recalca). El intentó hacerlo, pero no pudo…

JA: ¡Madre mía!, y eso que Alfredo Gutiérrez es de los que hacen show.
AV: Siii, el se pone el acordeón en los pies y comienza a tocar con los pies. Engancha el acordeón ahí y comienza a tocar lo que quiere.

LOS ÉXITOS

JA: ¿Cuál fue tu primer gran éxito?
AV: Guaracha en España. Ese fue el disco que me sacó a mi al ruedo. Esa vaina me salió a mi en los estudios ahí y no tiene sino una «a, la, laaaaaaaaaa». Era un corito así, como hacen allá en Canarias. Eso fue el acabose, eso fue ¡no joda! Todo el mundo compraba ese disco, pero locamente. Entonces ese fue el disco que me popularizó y comencé a grabar por ahí.

JA: Yo entiendo que las canciones para un compositor son como hijos y a todos se les quiere por igual, pero habrá canciones tuyas que te traen recuerdos especiales.
AV: Un recuerdo especial de la muchacha, eso fue en Bogotá, cuando me casé. Se llama Hace Tiempo y que dice (canta): «Hace tiempo tu roja boquita no puede besar y tus ojos que son luceritos no pueden mirar. Estoy solo en mi ranchito esperando que vuelvas tu a mí, esperando tu boca rosada y esos ojitos que me han de mirar». Ese disco fue, imagínate tu.

JA: ¿Y de música afrocubana?
AV: Alicia La Flaca, Cachita que lo grabé aquí y eso fue un éxito grandísimo. Y Mambo Loco. Eso fue mío y fue una loquera en los estudios. Como José, mi hermano, era el que tocaba la caja comenzó taque taque taque tanque ta, y yo: sigue así. Y cogí yo el acordeón y comencé yo. Una risa grosera y arrasó eso.

JA: Mambo Loco fue el título de un álbum que hizo Analog África en Alemania.
AV: Si señor. Un bonito álbum, pero mira lo que voy a contar. Mucho antes de eso de Ánalog en Francia hicimos una presentación. Estuvimos en Atenas, en Holanda, en Francia. No sé, duramos dos meses en gira y llegamos a Francia y veo un disco, Mambo Loco. Por eso, yo subo al escenario y me grita un francés, uno Mambo Loco, uno Mambo Loco. Yo no sabía que eso estaba pegado allá. Comienzo a buscar y en una tienda me encuentro un Mambo Loco de un sello RTV o algo así. Era copia, vendiendo ese disco. Por eso era que estaba pesadísimo allá.

JA: Pero lo de Mambo Loco es complicado de definir como mambo en el sentido afrocubano del término. Igual que tus guarachas. ¿En qué consiste tu guaracha exactamente?
AV: Mira, lo que pasa es que yo traté de hacer la guaracha como la hacían en Cuba, aunque ellos tienen sus trompetas y tienen sus cosas. Pero resulta que José comenzó a tocar la caja como bongó, y resulta que él cambió el cuero que tiene la caja, el cuero de chivo y eso. Y entonces se lo quitó y le puso una radiografía. Le puso tornillos y todas esas cosas y comenzó a tocar como bongó. «Ta ca tu tu taca» y eso, y agarré yo el acordeón y empecé a hacer cosas raras. Y así nació esa guaracha. Le pusieron guaracha porque lleva un ritmo guarachoso, pero la guaracha mía es una guaracha más rápida. Y esa vaina ha sido la locura, y arrancamos a grabar. Por eso después sacamos un ritmo que se llama pasebol, o sea, paseo y bolero, pasebol, parecido al ritmo de la República Dominicana, a la bachata.

JA: El papel de tu hermano fue importante.
AV: José Velásquez es compositor también, el es cantante y compositor. La mayoría de esos discos los he grabado yo cantando él mismo y tocando yo el acordeón… El tuvo un conjunto con Aniceto Molina, grabaron dos canciones y esos pegaron bastante aquí. Yo le he grabado casi todas sus composiciones y él esta en el grupo conmigo, gracias a Dios.

JA: Todo queda en familia.
AV: En familia, si, pero ahora encerrados nos toca.

En un músico que se ha pasado su vida grabando, hay cientos de canciones favoritas tanto para su público como para él mismo. Aníbal Velásquez habla, sin embargo, con especial cariño de Guaracha en España, de Hace Tiempo y de Mambo Loco, porque las circunstancias de su creación fueron particulares. Un grito, un rasgado, un acorde, un golpe constante en alguna superficie sirven para crear canciones y ritmos. Y eso es lo que es el legendario músico: un creador de ritmos. De modo que esta playlist tiene salsa, tiene rock, tiene twist, pero nada suena como los originales, suenan al estilo Aníbal Velásquez.

Playlist

1. Aníbal Velásquez y su Conjunto - Guaracha en España
00:00:16
2. Aníbal Velásquez y su Conjunto - Hace tiempo
00:03:54
3. Aníbal Velásquez y su Conjunto - Mambo loco
00:07:08
4. Aníbal Velásquez - Santo amor
00:09:45
5. Aníbal Velásquez y su Conjunto - Copito de nieve
00:12:40
6. Aníbal Velásquez y su Conjunto - Camina como Chencha
00:14:56
7. Aníbal Velásquez y su Conjunto - No canto go-go
00:18:22
8. Aníbal Velásquez y su Conjunto - Bailando rock and roll
00:21:00
9. Aníbal Velásquez - Ron con cha cha chá
00:23:28
10. Aníbal Velásquez - Cumbia bogotana
00:26:07
11. Aníbal Velásquez y su Conjunto - Descarga loca
00:28:35
12. Aníbal Velásquez - Ese amor
00:33:01
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