© Aurora Fierro

Portobelo es un poblado y puerto natural ubicado en la costa caribeña de Panamá, cerca de Colón. Portobelo es famoso por su fortificación colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También por su Cristo Negro, una hermosa figura de Jesucristo en madera a la que el mítico cantante Ismael Rivera le dedicó su canción El Nazareno. Y además por el baile de congos, rito y danza que conserva su esencia africana desde los tiempos de la esclavitud, pues el poblado fue hace siglos un palenque o refugio de negros cimarrones y rebeldes.

Allí, desde hace algún tiempo funciona la Fundación Bahía de Portobelo, bajo el impulso de Sandra Eleta y Aurora Fierro Eleta. La Fundación busca la preservación y la divulgación de todo ese patrimonio natural y cultural, tanto de Portobelo como del entorno de la Bahía, y quiere ofrecer oportunidades de capacitación, desarrollo, innovación y promoción para el riquísimo componente humano de esta histórica región panameña. Las dos iniciativas punteras de esta labor en torno al arte y la cultura son La Escuelita del Ritmo y el Centro de la Cultura Congo.

La Escuelita del Ritmo nació por iniciativa de Alejandra Fierro Eleta, “Gladys Palmera”, y es una escuela de música y expresión artística fundada en 2009. La Escuelita del Ritmo surgió con la finalidad de incentivar y fomentar la cultura y el arte a través de la enseñanza musical, permitiendo la educación para todos, sin distinción de sexo, religión o condición socioeconómica.

Allí se realizan cursos gratuitos de percusión, guitarra, bajo, piano, coro, trompeta, saxofón, trombón, clarinete, flauta travesera, bajo de viento, violín, danza, e incluso cursos de luthier o fabricación de instrumentos. Todo ello en cinco aulas de música, un salón de danza y talleres, una sala de estudio, un laboratorio de informática e inglés, un estudio de grabación y un salón para conciertos, ciclos de cine o presentación de proyectos artísticos.

“Todo es gratuito”, dice con orgullo Gladys Palmera. “Tenemos una orquesta de niños y muchachos y es cada vez más conocida en Panamá. Es un proyecto muy bonito.

La Casa de la Cultura Congo, por su parte, es un espacio público construido como proyecto piloto, y convertido en sede de talleres de formación y producción artesanal, con áreas de interpretación histórica y galería de expresión artística, restaurante escuela y hospedaje solidario. Este novedoso espacio está a convertirse en un entorno de referencia para la creación de nuevos productos y servicios con identidad cultural.

Por supuesto, aquí no termina todo. En una zona marcada por las necesidades de sus habitantes, la Fundación quiere romper ese círculo de pobreza mediante becas escolares, ayudas económicas a familias en riesgo social, y apoyo a la atención médica o psicológica, entre muchos otros trabajos comunitarios.

Te invitamos a conocer más detalles en su página web http://fundacionbp.org