Lucho Gatica actuando en El Show de las Doce, de Radio Caracas Televisión.
Comenzó haciendo folclore de su  amada tierra chilena pero cuando descubrió la canción romántica, partió en dos la historia del bolero. Lucho Gatica cantó para los grandes sellos de su tiempo: Musart, Odeón, Capitol, Parnaso… Dejó 78s, 45s, 10 pulgadas y LPs. Una obra enorme de un artista enorme, fruto de una carrera de largo recorrido lleno de éxitos. Todo lo que cantó lo convirtió en oro. El Rey Midas del Bolero.

 

 

 

De los ocho hermanos, Arturo era el verdadero músico de la familia Gatica Silva. Tenía una voz de tenor extraordinaria y pintaba para estrella de la radio. A sus hermanos les gustaba cantar también, pero Arturo era el único que había de seguir el oficio. Por eso, se trasladó de Rancagua hasta Santiago para cantar música folclórica y tangos en tiempo de bolero e impactar de esa manera no solo a los chilenos sino a los argentinos que lo escuchaban a través de Radio Minería.

Arturo vivía en Santiago con su hermano menor, Luis Enrique “Lucho”, que estaba estudiando técnica en laboratorio dental. El chico era un gran admirador de su hermano, 10 años mayor  que él, y lo iba a ver actuar todas las noches. Hasta la tarde del 10 de abril de 1950 cuando Arturo lo invitó a cantar con él en un programa. Al terminar el espacio, Luis Enrique tenía una oferta para trabajar en la radio como cantante solista.

Cuatro años estuvo Lucho Gatica entonando canciones con un acento suave, arrullador y sensual. Cuatro años de éxitos en esa y en otras emisoras chilenas que eclipsaron por completo a su hermano y al resto de cantantes de la región. Había nacido una estrella y ¡qué estrella! Un oscuro objeto de deseo disputado por todas las emisoras y los directores de orquesta. Al final ganó la mejor opción de todas: Lucho “El pitico” Gatica firmó un contrato para trabajar con la orquesta del pianista Roberto Inglez que venía de lograr un éxito arrollador con sus sambas en el Hotel Savoy de Londres.

Lucho Gatica y Elvis Presley, estudios de la MGM, 1957.
Lucho Gatica y Olga Guillot en México DF, circa 1969.
La primera gira fue por Brasil y los primeros discos incluyeron temas brasileños. Luego vendría el reclamo de los demás países suramericanos. Inglez y Gatica actuaron en todos entre 1953 y 1954. Un año después hicieron su entrada triunfal en La Habana. El paso siguiente, el Teatro Capri de Ciudad de México, donde alternó con Los Churumbeles de España. En la meca del bolero, donde se estableció en el 1955 con su familia, su voz aterciopelada revolucionó el ambiente con canciones como No me platiques más.

Pero esa sensualidad en la voz de Lucho Gatica no era gratuita. El cantante estudiaba mucho para mantenerla y mejorarla. Como afirma Juan Pablo González en su trabajo sobre el canto mediatizado: “Con la ayuda de una máquina grabadora, Gatica pulía constantemente sus interpretaciones, repitiendo cada frase hasta la saciedad y modulando cuidadosamente las palabras. Asimismo, el aparato grabador le servía para copiar de la radio el repertorio que más le interesaba para luego imprimirle su propio estilo”.

Los éxitos se sucedían uno tras otro: Tú me acostumbraste, El reloj, La barca, Bésame mucho, Historia de un amor, Contigo en la distancia, Sinceridad, Amor mío, Encadenados, Amor secreto… La lista es interminable y, en gran medida, ese impacto se lo debió al compositor Luis Martínez Serrano, quien le ayudó a seleccionar el repertorio y, por ende, a vender millones de copias.

Otro aspecto decisivo fue el contacto del público con su vida particular. Lucho Gatica fue el primer bolerista que llenó páginas enteras de revistas del corazón, ampliando su aceptación popular. Y los empresarios sabían que allí estaba una buena fuente de ingresos. En La Habana, el presentador Gaspar Pumarejo transmitió en televisión un concierto suyo y lo hizo llorar ante las cámaras al llevarle a su mamá desde Rancagua. La reconciliación con su hermano Arturo, relación rota por los celos artísticos, tampoco tuvo desperdicio para la prensa.

Lucho Gatica y su esposa Mapita Cortés, carátula de Musart, 1961
La versión de Historia de un Amor se grabó en La Habana para el sello Panart, pero tuvo varias reediciones como esta mexicana de Odeón.

Convertido en galán, rodó ocho películas en México y en una de ellas conoció al amor de su vida, la actriz y miss puertorriqueña Mapita Cortés, con quien tuvo cinco hijos. Para entonces, habían otros grandes boleristas, pero ninguno causaba tanto furor entre las chicas, ni siquiera Tito Rodríguez y su reverenciada presencia. El bolero fue exitoso por artistas como Gatica, por la forma en que decía: “Reloj no marques las horas porque voy a enloquecer, ella se irá para siempre cuando amanezca otra vez.

Al igual que Rodríguez, presentó un programa de televisión y así entró en contacto con Armando Manzanero, a quien le grabó Voy a apagar la luz. Fue por eso que Manzanero salió del anonimato para erigirse en gran figura de la expresión amorosa. Todo lo que tocaba Gatica se convertía en oro, hasta que llegaron los años setenta y el mundo empezó a ver la música de otra manera. Se divorció, dejó de cantar boleros y se retiró a su casa de Los Ángeles. Más tarde volvería a México, donde aún reside.

En 2013 rompió aquella regla y volvió a grabar tras cumplir 84 años. Su álbum, una selección revitalizada de éxitos, lo tituló Historia de un Amor, en homenaje a su gran éxito de Carlos Eleta Almarán, tío de nuestra Alejandra Fierro Eleta (Gladys Palmera). Lo acompañaron nuevas estrellas de la canción romántica (algunas nada que ver con el bolero), como Beto Cuevas o Michael Bublé. Todos eran sus alumnos y simbolizaban la trascendencia de su voz.

El 11 de agosto cumple 90 años, su pueblo de Rancagua le dedicará una estatua y hay planes para un nuevo libro sobre su ilustre vida. Lucho Gatica dejó versiones inigualables de temas que han cantando otros artistas con menor éxito. Hay un antes y un después en gran parte del cancionero romántico latinoamericano. Hoy su intimista tono de voz se asocia no sólo con el bolero, sino con la canción romántica en general.

Musart fue la discográfica que lanzó a Lucho Gatica en México. Esta carátula fue usada en reediciones posteriores con diferentes colores.
Una selección de grandes éxitos de Lucho Gatica al estilo Gladys. Aunque es una leyenda del bolero, incluimos aquí tangos, sambas, rancheras y cuecas. Gatica ha sido un cantante universal, representante de la época dorada de la canción romántica y de una generación que cantó al pie de una ventana en las noches de luna. Lucho forever.

Playlist

1. Lucho Gatica - Historia de un Amor
00:00:41
2. Lucho Gatica - Yo Vendo Unos Ojos Negros
00:03:45
3. Lucho Gatica - Bésame Mucho
00:07:15
4. Lucho Gatica - Amor
00:10:21
5. Lucho Gatica - Encadenados
00:14:02
6. Lucho Gatica - Blue Moon
00:17:14
7. Lucho Gatica - El Reloj
00:19:36
8. Lucho Gatica - O Samba Chamou
00:22:43
9. Lucho Gatica - Uno
00:25:04
10. Lucho Gatica - Moliendo Café
00:28:15

Deja tu comentario