Ray Barretto

Así lo describió el programa La Hora Faniática: Sucedió en 1962, en octubre para ser exactos. Ray Barretto vivía a un ritmo frenético y pasaba de un lado a otro, de una banda de jazz a una orquesta latina; y en este lado de las cosas, de un conjunto de trompetas a una charanga de violines. Y encima, había cambiado de casa discográfica: de la elegante y jazzística Riverside a la todopoderosa Tico Records, sello de Brandson Music. En esas condiciones grabó el álbum Charanga Moderna y al productor Teddy Reig se le ocurrió que el single promocional debía tener las canciones El Watusi y Ritmo Sabroso. Pues resulta que cambió la historia de la música latina para siempre. El disco de oro, el más vendido, el hit parade. 

Pero aquí viene lo curioso. Charanga Moderna se lanzó al mercado en la primera semana de noviembre de 1962, pero no pasó nada extraordinario con el álbum. Era uno más entre tantos lanzamientos; con aceptación, pero sin impacto. De hecho, en la nota de prensa de Tico Records, se aludía a canciones como La Moderna y Aprieta el Pollo. De El Watusi, ninguna mención. Teddy Reig decidió que el single promocional, el 45 rpm, debía tener El Watusi por un lado y Ritmo Sabroso por el otro. El propio Reig lo cuenta así en su obra autobiográfica Reminiscing in Tempo: “También trajimos a Ray Barretto con una banda de cuatro violinistas y ritmo. Tuvimos un golpe que fue una especie de pionero del rap. Se titulaba El Watusi e involucraba a dos tipos conversando. Nadie sabía de qué demonios estaban hablando. Al final había un monólogo y lo usé para hacer un fade”.

El asunto del éxito es así: El lanzamiento de Tico y de Roulette (el otro sello en el que se apoyaban las campañas), se hizo en la última semana de marzo de 1963. En abril de ese año el single de El Watusi alcanzó el número uno en las listas regionales de Billboard. Tres meses más tarde aún se mantenía en el hit parade, no muy lejos del primero, It’s My Party de Leslie Gore. En el balance anual de las tiendas de discos americanas, ambas canciones compartieron el título de los singles más vendidos del año en nueve estados americanos.

El Watusi fue una revolución en su tiempo y dejó detrás suyo tal impacto que con ese nombre y ritmo hubo bandas, variaciones musicales y parodias orquestales. Watusi en mambo, en boogaloo y en cha cha chá; Watusi en trompeta, en tambor y en marimba; versiones femeninas como La Watusi y La Watusi Muchacha; y bandas como el Conjunto Watusi y Los Watusi de Emilio Juri. Y claro, versiones por montones. Pero es que además el propio Barretto siguió la estela de su creación con el tema Watusi ’65 con la propia charanga y dos canciones que guardaban relación: Mr. Blah Blah y El Bantu.

Hasta aquí la historia de la canción, pero vamos un poco más allá. El nombre y la figura del protagonista mencionado, “ese mulato que mide siete pies y pesa 169 libras” hace referencia a los tutsi, habitantes de Ruanda y Burundi, que se caracterizaban por su enorme estatura. En el idioma kinyarwanda el plural de tutsi es watutsi, nombre que se le da también a su danza tribal que, imitada torpemente, se hizo popular como baile colectivo en ese tiempo de la pachanga. De modo que una noche en el Palladium al cantante Wito Kortwright se le ocurrió crear una melodía que sirviera como leid motiv de ese baile coral. El resto, el diálogo en lugar de canción, fue una ocurrencia de Barretto para hacer referencia a la tribu africana y que la gente acompañara el ritmo con las palmas de las manos.

Bien, el impacto de El Watusi se dio por su atrayente nombre y por la moda que había en la cultura, el diseño y el arte por lo exótico y lo tiki. Todo el simbolismo proveniente de lo selvático y lo oceánico se convirtió en una apuesta de diseñadores y músicos que usaron las palabras Voodoo, Tamboo o Jungle como atractivo para unas piezas donde la percusión y el baile eran los elementos predominantes.

Comic y cine vivieron un boom desde los años 50 en torno a lo exótico, en el llamado cine aventuras. Y una de las películas que más impacto despertó fue Las minas del rey Salomón, dirigida en 1950 por Compton Bennett y Andrew Marton, con las actuaciones de Stewart Granger y Deborah Kerr. Y aunque ya había una versión de 1937, esta fue nominada como mejor película y ganó dos Oscar al mejor montaje y a la mejor fotografía. La cinta estaba basada en la novela del escritor inglés Henry Rider Haggard y narra las aventuras de Allan Quatermain en busca de unos exploradores perdidos.

La película se rodó en Butare, al sur de Ruanda, en ese entonces llamada Astrida y conocida como “la tierra de los Watusis gigantes”. Los bailes tribales que aparecieron en la cinta tuvieron tal impacto que dieron pie a una secuela cinematográfica en 1959: Watusi (Regreso a las minas del rey Salomón), dirigida por Kurt Neumann.

Tomando como referencia algunos de los movimientos de los danzantes Tutsi, surgió una variante de baile un tanto twist, un tanto rock and Roll, pero definitivamente rhythm and blues, como “el baile Watusi”. Y ni cortos ni perezosos los autores Kal Mann y Dave Appell escribieron una canción basada en ese baile, The Wah-Watusi, que popularizó el grupo vocal The Orlons. En cuestión de semanas The Wah-Watusi alcanzó el puesto número 2 en el Billboard HOT 100 en junio de 1962.

En enero de 1963 el gran Chubby Checker asaltó las listas con una nueva versión de The Wah-Watusi, y a partir de allí se sucedieron las versiones: Smokey Robinson, The Miracles, The Isley Brothers… Y dos que rompieron el esquema de aquel baile juvenil: The Watusi, del quinteto de Doo-Wop The Vibrations, y la de Ray Barretto.

A mediados de los años 60 se llegó a hablar de Watusi como de un nuevo estilo de música, pero no había tal. Eran sólo canciones que acudían a un nombre de moda cuyo uso fonético funcionaba muy bien en ritmos pop y latinos. Las dos canciones que abrieron la moda tuvieron toneladas de versiones. Ya hemos visto las de The Wah-Watusi, pero la de Barretto también tuvo muchas, comenzando con una de The Ventures en 1965 y siguiendo con Leo Barrientos, Francisco Fellove, Bobby Cruz, Willie Rosario, Manolín Morel, Warren Covington, Ben et sa Tumba, Los Matecoco y hasta el cantante colombiano Jairo Licasale.

Con el paso el tiempo surgieron las especulaciones y se dijo que El Watusi de Barretto había sido el primer boogaloo. Nada que ver. De la misma manera que ninguno de los discos que aparecieron en diferentes años tuvieron que ver con la creación de Barretto: Monkey Watusi, Watusie Freeze, Watusi Strut, Watusi Jo, Watusi for Luci, The Watusi-Roll, Watusi Zombie, Shimmy Shimmy Watusi o The Watusi Wobble.

Lo que si es cierto que ha aparecido en series de televisión como Mi Marciano Favorito, en películas como Carlito’s Way, ha servido para el argumento y dibujo de cómics como El Watusi, de Sergio Magaña y Luis de la Torre, ha dado pie para libros como El Día del Watusi, de Francisco Casavella, y a nombres artísticos como el de la bailarina brasileña Watusi Meant; el bailarín colombiano Walter Cuero, famoso por su dúo de baile Watusi y María y Watusi y Magnolia; o del cantante venezolano Orlando Castillo “Watussi”.

Fue una revolución en su tiempo; el primer disco latino en rebasar el millón de álbumes vendidos. Fue El Watusi, de Ray Barretto, "ese mulato que mide siete pies y pesa 160 libras". Inspirado en el nombre y planta de la tribu tutsi, esto es todo lo que dejó de si tal impacto: nombres de bandas, variaciones en ritmo y parodias orquestales. Sólo en Colección Gladys Palmera.

Playlist

1. Ray Barretto y su Orquesta - El Watusi
00:00:25
2. Eddie Cano - Watusi Walk
00:02:46
3. René Bloch - Mambo Watusi
00:05:25
4. Leo Acosta - Watusi Go Go
00:07:56
5. Willie Rosario - Watusi Boogaloo
00:10:15
6. Ray Barretto - Watusi '65
00:13:10
7. Conjunto Watusi - La Watusi
00:15:34
8. Sir Lazerus - Watusi Cha Cha
00:18:29
9. Claus Ogerman and his Orchestra - Watusi Trumpets
00:22:40
10. Los Watusi de Emilio Juri - Con Candela
00:24:52

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