«Los discos de Nat King Cole en castellano donde cantaba boleros han sido mi banda sonora de hace muchos años; todas estas canciones siempre me rondaban por la cabeza«, nos dijo Cathy Claret cuando la invitamos a versionar un clásico latino para nuestro ciclo RGP Latin Classics. «Escogí ‘Quizás’ porque el feeling y el ligero acento de Nat King Cole se me quedó en la memoria con esta canción. Pocas veces he cantado canciones que no son mías, así que es casi una novedad para mí«.

La nueva banda de Cathy Claret está capitaneada por Esteban García quien co-produjo su último disco Primavera, todo un éxito en Japón.

RGP Latin Classics cuenta con interpretaciones de «Lo Dudo» por Joana De Diego, «Angelitos Negros» por Tonina Saputo, «Duerme negrito» por Colectivo Panamera y «Dos cruces» por Flamingo Tours.

Sobre «Quizás, Quizás, quizás»


Cuenta la leyenda que una noche de 1947 en la barriada de La Palma, en La Habana, hubo una fiesta, y que las anfitrionas eran las bellas herederas de la familia Gómez. Osvaldo Farrés, prolífico compositor y músico autodidacta, tocaba el piano amenizando la velada, cuando escuchó a un joven que ya por tercera o cuarta o quinta vez invitaba a bailar a una de aquellas chicas. “¿Bailaremos alguna vez?”, le acabó preguntando, y ella le respondió: “Quizás… quizás… quizás…”.

Así que, asumiendo el papel del galán, Farrés escribió la primera frase de una canción que sería hit radial al poco tiempo y acabaría convertida en una de las canciones románticas latinas más escuchadas de la historia: “Siempre que te pregunto que cuándo, cómo y dónde, tú siempre me respondes, quizás, quizás, quizás”.

Las versiones de «Quizás, Quizás, Quizás» se sucedieron casi en seguida en boca de los grandes del bolero de aquel tiempo. Leo Marini y Bobby Capó hicieron las más conocidas, pero su eco llegó a Estados Unidos y Joe Davis hizo la adaptación al inglés para el lucimiento de la organista Ethel Smith y del cantante Bob Eberley, quienes la popularizaron como «Perhaps, perhaps, perhaps» en el sello Brunswick. Tres años después Bing Crosby la pondría en el hit parade.

Pero sucedió algo curioso. En la medida en que llegaban las versiones (Chuy Reyes, Geri Galian, Pérez Prado, Cal Tjader, Nat King Cole, Caterina Valente, Al Stefano, Los Panchos o Los Zafiros), la letra de la canción ya dejaba de asociarse a una invitación a bailar, y se convertía en una invitación a ir a la cama.

Rosemary Clooney, tía de George, y gran diva de la música, contó alguna vez que estando en el sur de Italia «cada vez que la canción se ponía en la radio, había personas que cerraban el negocio y le bajaban el volumen, porque pensaban que era inapropiada«.

Así ha pasado por todas las épocas y generaciones, llegando, por supuesto, al cine. Noches de Casablanca (Henri Decoin, 1963), In The Mood For Love (Wong Kar Wai, 2000), Tortilla Soup (María Ripoll, 2001), La Mala Educación (Pedro Almodóvar, 2004) y Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), son algunas de las películas donde ha sonado.

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